“Urge una Ley Educativa permanente con el consenso de la mayoría de las fuerzas políticas”

“Si seguimos planteando nuevas leyes educativas, cada cinco o seis años, continuaremos distorsionando el sistema”

“Necesitamos una legislación consensuada, contrastada y de interés general”

“La postura radical de algunos miembros de la Comunidad Educativa ha terminado por destrozar la autoridad de los docentes”

 

Francisco-Javier López Nogués, Inspector de Educación, ha ejercido en puestos de responsabilidad en Asturias y como Subdirector General de Inspección y Director General de Educación en Cantabria. Este prestigioso emérito nos ofrece hoy su punto de vista sobre nuestro actual Sistema Educativo.

 

Entrevista: Antonio de Lorenzo

 

¿Cómo ve la educación hoy?

Hace años que preparamos a las nuevas generaciones de estudiantes en líneas de trabajo basadas en las nuevas tecnologías. Sin embargo, la carencia de recursos y la puesta al día para llevarlo a efecto ha motivado que ésta haya sido insuficiente.

 

¿Con la FP también?

Desde los años 90’ proporcionamos una buena Formación Profesional, con especialidades más cercanas a la empresa a través de un sistema dual: centro educativo-empresa especializada. Pero nunca un centro educativo dispondrá de la dotación idónea a causa de la velocidad a la que evoluciona la empresa tecnológica, frente al ritmo lento del mundo educativo.

 

¿Cómo ha influido el sistema educativo en la despoblación rural?

Desde la década de los 80,’ debido al cierre de centros educativos, hemos contribuido a dejar los pueblos sin niños y potenciado el éxodo a las ciudades, dejando bajo servicios mínimos las zonas rurales. El cierre de los centros y la creación de concentraciones escolares mayores, han terminado por acelerar este proceso.

 

Para favorecer la formación y la especialización, ¿qué medidas deben ponerse en marcha?

Es imprescindible disponer de los recursos adecuados para llevar a efecto una buena preparación de los estudiantes. Si seguimos planteando nuevas leyes educativas, cada cinco o seis años, continuaremos distorsionando el sistema. Hay que centrarse en un modelo y apostar por él.

 

¿Puede proponer soluciones concretas?

Una legislación consensuada, contrastada y de interés común, que actualice los recursos personales y materiales; que defina objetivos y finalidades de cada sección educativa. Atendiendo a la diversidad, educando en valores y en intereses reales; facilitando unas prácticas adecuadas y no virtuales; invirtiendo en investigación, en formación del profesorado, y fomentando intercambios internacionales. Debemos facilitar un profesorado cercano a la empresa, que permita el trasvase de formadores desde la empresa al centro educativo y viceversa.

 

Ambicioso programa…

Debemos ser capaces de buscar nuevos nichos de trabajo, adecuando la formación a los mismos, crear trabajadores autónomos que se incorporen al mercado laboral con una formación menos teórica y más práctica; en todo caso buscando trabajadores más cualificados.

 

Eso implica reformas legislativas audaces y profundas.

Debe promulgarse una Ley educativa permanente, consensuada por la mayoría de las fuerzas políticas; sólo motivada por el interés general. Desde la Ley de Villar Palasí, en 1970, no ha habido una Ley educativa que haya merecido la aprobación general.  

 

¿Cómo ven otros miembros de la Comunidad Educativa, padres, profesores, etc., la educación hoy?

Le pongo un ejemplo. Salir con los alumnos a realizar actividades docentes fuera de las aulas es difícil. Necesitamos disponer de una autorización; informar que los alumnos tendrán que realizar determinados ejercicios y que podrían ensuciarse la ropa. Siempre encontramos a un familiar que denuncia, por ejemplo, que no le parece bien que su hijo haga esfuerzos inútiles y, mucho menos, que se le “obligue” a ensuciarse por culpa del barro, ¿me entiende?

 

¿A tanto puede llegarse?

Y a más... Ha habido padres que se han opuesto a ciertas actividades educativas, alegando que su hijo no era un experto en una determinada materia. Además, tendríamos que recoger la salida en la Programación Didáctica, con sus objetivos y su evaluación, porque, de lo contrario, ante la denuncia de un familiar, la Inspección educativa comprobaría que esa actividad no estaba recogida en la PGA y, ante cualquier incidencia, el docente pagaría las consecuencias.

 

¿Habla de indefensión del profesorado?

En el ejemplo citado podría deducirse que no trabajamos convenientemente los contenidos expuestos en la programación, por lo que cualquier padre podría suponer que el profesor no trabaja bien en su clase por no seguir el programa. Cualquier incidencia que ocurra, supondría una grave sanción para el docente, ya que en nuestro país la culpa no es de quien incumpla la norma, sino de quien no vigila.

 

Concluyamos, si le parece…

Algunos piensan que no hay profesores que enseñen, sino burócratas que rellenan papeles. La Administración ha reconvertido al profesorado en meros muñecos mecánicos, ejecutores de una normativa absurda y cambiante. Y algunas familias, con su intransigencia, contribuyen a anular la autoridad de los docentes; autoridad que es imprescindible para educar.

 

¿Y cómo es ésto?

Acumulamos expedientes de quejas y reclamaciones en las inspecciones, lo que ha propiciado un colectivo docente sin autoridad, con temor a salirse de lo programado, a realizar actividades más allá de lo normal, por el abuso de las quejas de progenitores o tutores, o al escaso interés por el estudio, por cumplir con la norma, de determinados alumnos que se justifican con argumentos pueriles, y también con temor a la Administración.

 

Negro panorama el que usted relata…

Los docentes están bastante desmotivados, con ganas de que termine pronto la jornada sin grandes incidencias, sabiendo que la sociedad ve en la escuela una guardería donde aparcar a los niños mientras los padres trabajan, sin que a esa sociedad ni a la Administración le interese realmente la educación.

 

¿Algo que comentar sobre las conclusiones del informe Pisa?

La finalidad de PISA consiste en ofrecer un perfil de las capacidades de los estudiantes en: comprensión lectora, matemáticas y ciencias. Los alumnos españoles registran los peores resultados en Ciencias. ¿Pero son comparables las competencias desarrolladas por cada país?

Nuestros programas de integración escolar son muy potentes. Tenemos un buen nivel educativo que precisa incidir en ciertas áreas. Y que la implicación del resto de los miembros de la comunidad educativa, léase familias o administraciones, sea más contundente. Los resultados no definen una mala educación.