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AYER

Pieza teatral en un acto. La acción transcurre en los jardines del Elsinor, de madrugada, cuando todos duermen y la guardia cabecea un sueño. Personajes: Hamlet, príncipe de Dinamarca, Horacio y la Sombra del padre de Hamlet.

             Horacio. --(dirigiéndose a la sombra). ¿Quién eres tú que así usurpas esta hora a la noche, a la vez que esa noble y guerrera presencia con que en otro tiempo solía marchar al frente de los ejércitos la majestad de aquel soldado insigne? ¡Por el cielo te conjuro! ¡Habla!

              La Sombra. --(despectivo y ausente). A un Rey no se le conjura... ni se le ordena... ni se le pregunta.

              Horacio. --(despertando a Hamlet y casi con miedo).

¡Señor!, ¡Señor, despertad!... El Rey, vuestro padre, está aquí... ¡Señor, algo tremendo debe estar ocurriendo!... ¡Oh, Hamlet, esto augura alguna extraña conmoción en nuestro Estado!

               Hamlet. --¡El espíritu de mi padre en armas!... ¡Sospecho alguna mala pasada!... ¡Algo grave va a ocurrir!... ( y dirigiéndose a la Sombra) ¡Oh, padre mío!... ¡Tente, tente, corazón mío! ¡Y vosotros, nervios, no caduquéis de pronto y mantenedme enhiesto!... ¿Sois vos, pobre espectro, aquel que con su sola presencia hacía huir a los enemigos?... ¿Sois vos, en verdad, aquel que hizo del Reino la nación más envidiada de la tierra?... ¡Oh, padre mío, habladme... no torturéis más mi alma con vuestro silencio!

                La Sombra. -- ¡No me compadezcas más!... Y presta atención a lo que voy a revelarte... ¡Está próxima la hora en que debo restituirme a las sulfúreas y torturantes llamas! ¡Escucha!

                 Hamlet. -- No, Padre mío. ¡Antes de hablar dejadme que os toque con mis manos, dejadme que llore a vuestros pies...! ¡Ya seas un genio maldito o seas, de verdad, el espíritu de aquel gran rey quiero que sepas el dolor que arrasó mi corazón tu muerte!

             La Sombra.-

¡Sí, ve cuanto antes y diles a esos generales que sí, que hay respuestas para sus dudas... que igual que se pasó de un régimen de autoridad a un régimen democrático se puede volver a un régimen de autoridad... que no hay por qué mancillar la Constitución... que todo está escrito en la Historia... que el Rey don Alfonso, aquel gran Rey, lo hizo cuando Primo de Rivera... que lean las palabras de don Antonio Maura...! ¡Oh Hamlet, despiértales!... ¡No lo consientas! ¡No consientas que la Patria se hunda y que triunfe el comunismo!... ¡Por encima de la democracia y de los partidos está el destino!... ¡Y el destino dice que España no puede morir!... ahora, adiós... ¡Adiós, adiós, adiós... ¡Acuérdate de mí... (y sale La Sombra).

 

Hamlet.-- (enfurecido). ¡Oh vosotras todas, legiones celestiales!... ¡Oh, tierra!... ¡Oh, infamia!... ¡Oh, traición!... ¡Decidme! ¡Decidme cómo puedo yo, un ser mortal, despertar a los muertos! ¡Decidme cómo puedo yo, un ser mortal, despertar el honor y el patriotismo!... ¡Ángeles y ministros de piedad, amparadnos!... ¡Si la lealtad ya no existe, ni existe el coraje de vivir con honra!... ¡ Si el miedo y la ambición han acabado con la dignidad! ¡Horacio, dime dime qué puedo hacer ante tanta desventura...!

            Horacio.-- ¡Ay mi señor, todo depende del Rey! ¡Hablad con vuestra madre y con el Rey!... ¡Decidles lo que está pasando en Dinamarca!... ¡Decidles lo que os ha trasmitido vuestro padre! Cuando la Patria está en peligro, todos los esfuerzos por salvarla son válidos... Pero, ¿por qué llegan hasta aquí esos tambores? (Marcha militar cercana.)

 

            Hamlet.-- ...¡Y pensar que todo se reduce siempre a lo mismo! ¡Ay, qué gran pueblo si hubiese buen señor!... Así la conciencia hace de todos nosotros unos cobardes!

 

            (Y cae el telón, ante la sorpresa general del público, que esperaba otra cosa. ¿Por qué había de ser "otra cosa". Ya ni en el teatro ocurre nada... ¡nada! Pura ficción, palabrería vana...) 

HOY

¡Oh Hamlet, Hmlet¡¡... ¡No lo consientas¡¡.. ¡NO CONSIENTAS QUE TRIUNFE EL COMUNISMO¡...¡Ay mi Señor, ya lo sabéis, todo depende del Rey y sus generales¡¡... Y pensar que todo se reduce siempre a lo mismo... ¡Cobardes¡... ¿Y dónde, dónde está ese pelotón de soldados del destino¡¡¡