España es diferente. España es única… Un día le preguntaron a Cánovas del Castillo qué era ser español y el sabio malagueño respondió: “Español es el que no puede ser otra cosa”. A lo que Ortega, años después, le respondió: “No, don Antonio, español es el que no quiere ser otra cosa”… Y no quiere ser --meditaba el filósofo— porque no hay otro lugar en el mundo en el que se pueda vivir, y vivir bien, sin trabajar, o trabajando lo justo para vivir.

Pero España es también una fiesta, dice la escritora Wendy Guerra: España es una fiesta y tiene dos caras, la de aquellos que celebran sea cual sea la realidad, pues su economía nunca se verá afectada y la de quienes celebran, aunque no les alcance para terminar el mes. De puente en puente, de bar en bar, porque, en definitiva, en esta tierra, festejar es un modo de estar vivo.

Al final así funciona este país y en muchos casos, como el transporte público, por ejemplo, como un reloj. Entonces yo me pregunto: ¿Trabajar para vivir o vivir para trabajar?”

¿Qué se puede pensar de un país que hay más bares que iglesias y más iglesias que fábricas. El español es un hombre extrovertido que mira hacia fuera y que necesita vivir en diversión. Si no se divierte no vive. Si no se divierte ni trabaja.

De ahí que el calendario de España sea el calendario de sus Fiestas veraniegas (o invernales, porque también en invierno hay que divertirse ¿y qué son las Semanas Santas sino fiestas religiosas?) pues bien, hoy seguimos con algunas de las fiestas que se celebran en verano en la España de los 40 grados en la calle y millones de turistas que llegan de todo el mundo en busca del sol y de los “chiringuitos” de las playas.

 

Bous a la mar. 9 de julio.

Los toros que siguieron al Califa hasta el mar

 La localidad alicantina de Denia une agua y reses en sus fiestas

Siguiendo la pauta que marca en su gran “Guía de fiestas populares de España”(1) María Jesús Sánchez (¡enhorabuena, amiga!) hoy toca hablar de una de las fiestas más populares del Levante español: La “Bous a la mar”, que se celebra todos los años durante la segunda semana de julio en Dénia, pero a la que acuden mozos de todos los pueblos de los alrededores de Alicante y Valencia y miles de turistas llegados de toda España y Europa.

Las fiestas del “Bous a la mar” tienen un origen eminentemente árabe, aunque con raíces cristianas porque lo que en realidad se celebra es la festividad de la” Preciosísima Sangre” de Nuestro Señor Jesucristo. Según la leyenda la fiesta arranca en tiempos del califa almohade al-Nasir y siendo reyezuelo de la Taifa de Dénia Muyahid al-Amiri

al-Muwaffaq. Cuenta Ibn Tulmus, uno de los discípulos del cordobés Averroes (nacido en Alcira) que cuando llegó por primera vez el Amiri a Dénia y se dirigía a su residencia le surgieron en su camino una manada de toros bravos que rápidamente espantaron a los caballos y el propio Muyahid se quedó sólo ante una de aquellas fieras y se quitó la capa roja que llevaba y con ella fue engañando al toro hasta acercarse a los acantilados de la playa  hasta que en una de las embestidas del animal al retirarle el trapo rojo cayó al mar. Entonces los demás miembros de la escolta hicieron lo mismo hasta que todos los toros cayeron al agua. Esto divirtió tanto al Amiri que ordenó que todos los años por la misma fecha se repitiera la escena.

Y posiblemente este sea el origen de las fiestas que hoy comienzan en Dénia. Aunque los habitantes del pueblo y de la zona hayan cambiado el orden y ahora no son los toros los que caen al mar sino los mozos que juegan con ellos. Llegadas estas fiestas se instala una plaza de toros abierta a las aguas de la playa por la que, tras el intento de lidia por los jóvenes alicantinos, los toros al embestir caen al mar ( “Bous a la mar”), de donde son sacados por rampas de madera que se sitúan en la misma playa para que los animales puedan salir por su propio pie.

Pero las fiestas de los “ Bous “ son mucho más, son la cita de los habitantes de toda la zona para divertirse y disfrutar de los productos marinos, especialmente de las famosas gambas rojas hervidas o a la plancha que son el manjar de los visitantes.

(1.La “ guía” doble ( textos y fotos) de María Jesús Sánchez es la obra más completa de cuantas existen en el mercado editorial, como reconoció el propio Caro Baroja.)     

     

Festival de la sidra. 12 de julio.

Y de Denia (Alicante) nos vamos a Nava (Asturias) donde en julio se escancia la sidra a raudales.

Nava (Asturias) acoge concursos, catas y actuaciones folclóricas

A la identidad de un pueblo no sólo se llega por la lengua, se llega también por la Historia, por la geografía, por la climatología, por la agricultura o la minería, por la religión y hasta por el deporte... Pues bien, a la identidad de Asturias se llega por cuatro caminos: La Virgen de Covadonga (La Santina); Don Pelayo y el origen de la Reconquista; la canción más popular de todas las Españas, “Asturias, Patria querida” (hoy, Himno Nacional del Principado) y la sidra, el producto que obtenido de la manzana identifica a Asturias en el mundo entero. Y los cuatro tienen sus fechas de fiesta. La Virgen, en septiembre; Don Pelayo en junio; El “Asturias Patria querida”, en los actos oficiales y en cualquier reunión asturiana, dentro y fuera de España, y la sidra en julio.

Durante el segundo fin de semana de julio se celebra el Festival de la Sidra en muchos de los pueblos del Principado. Pero el principal, el más popular, el que congrega a miles de asturianos y gentes llegadas de otras Autonomías en los famosos “sidrotenes”, se celebra en Nava, un pueblecito de unos 6.000 habitantes símbolo del ser asturiano. Es una de las fiestas más importantes de Asturias y además está patentada como tal y declarada de Interés Turístico Nacional. El primer Festival de la Sidra se celebró el 21 de junio de 1969 y sus principales atractivos son: El Pregón, la Cata de selección de la Mejor sidra natural de Asturias o el Concurso Internacional de Escanciadores. Degustaciones gratuitas de sidra, (más de 5.000 litros diarios) con puestos en casi todas las calles, festivales gastronómicos vinculados al citado caldo, actuaciones folklóricas y musicales y un sinfín de actos más complementan a la fiesta más importante que se celebra en Asturias. Al mismo se presentan todos los llagares de Asturias y un jurado compuesto por 10 expertos independientes conceden un galardón a la que tenga más votos de entre las 8 mejores preseleccionadas. La última votación es una cata ciega que se celebra en el incomparable marco de la plaza Manuel Uria.

El Concurso Internacional de Escanciadores se realiza en la mañana del domingo y al mismo se presentan escanciadores de las mejores sidrerías del Principado. En el concurso se valoran la forma de coger y colocar el vaso, la forma de coger la botella, el escanciado de la sidra en el vaso, la elegancia del escanciador, el corcho y la mirada. Vence el que entienda mejor el arte de la sidra.

Y termino como terminan todas las reuniones y fiestas en Asturias, bueno en Asturias y en todos los pueblos y ciudades de España y parte del extranjero (sobre todo, en los países sudamericanos, de un asturiano de México llegó precisamente la letra del himno). Con este texto: “Asturias Patria querida, Asturias, de mis amores, quien estuviera en Asturias en todas las ocasiones”.    

 

Tributo de las tres vacas. 13 de julio.

Y de Asturias volvemos a Navarra, y digo volvemos porque aún se vive en el recuerdo los “San Fermines” pasados y nos vamos a Isaba (Navarra) donde se celebra el tributo de las tres vacas.

El valle del Roncal es una de las joyas de los Pirineos. Se trata de un lugar de tradiciones ancestrales y naturaleza en estado puro. Siete pueblos conviven en un valle cuyos recursos principales son: la explotación forestal, la ganadería y el turismo. Burgui,Vidángoz, Garde, Roncal, Urzainqui, Isaba, y Uztárroz.  Son las siete perlas del valle. Lo cruza el río Esca de norte a sur y a sus orillas se levantan cuidados caseríos apiñados, tejados inclinados y humeantes chimeneas, y sus aguas, que han construido a lo largo del tiempo impresionantes espectáculos naturales, fueron surcados durante siglos por los almadieros, los que obtenían y sacaban los troncos de madera. Es una zona de bosques y pistas de esquí que cada vez atraen más al turismo.

Pues concretamente en uno de estos pueblos, Isaba, se celebra hoy, 13 de julio, la fiesta del Tributo de las tres vacas. Una de las fiestas más curiosas de todo el Pirineo. Porque allí, y desde tiempos inmemoriales, pero más concretamente desde el año 1375, se celebra la entrega del “Tributo de las tres vacas”, una ceremonia que reúne a los vecinos de los valles de Baretous (Francia) y del Roncal (Navarra, España), en el punto llamado Piedra de San Martín, el 13 de julio de cada año, para los primeros entregar tres vacas a los segundos. El origen de este tributo fueron las luchas que mantuvieron los habitantes de ambos lados de la frontera, franceses y españoles, durante siglos por el dominio y el uso de los pactos y de las aguas del valle. Al final, y para evitar guerras y muertes, los representantes de ambos valles, acordaron que los franceses podían pasar sus animales a la parte navarra a cambio de entregar cada año tres vacas. En ese acto,  los representantes suben hasta los 1721 metros de altura y allí los unos, vestidos con traje de domingo y con la banda tricolor francesa cruzada al pecho y los otros vestidos con atuendo tradicional, sombrero roncalés, capote negro, valona y calzón corto, materializan el acto político de la entrega del Tributo. Uno de los alcaldes baretoneses coloca la mano derecha sobre la piedra o mojón y sobre ella pone la suya un roncalés, y así se van alternando los demás representantes. El último en posar la suya es el alcalde de Isaba, que entonces pronuncia estas palabras:” Pax avant, pax avant, pax avant, (Paz en adelante).

Pero, el acto de la entrega del “ Tributo de las tres vacas” se ha transformado en la España de hoy en la gran fiesta  navarra del verano, sólo superada por los Sanfermines, pues no sólo acuden los habitantes de la zona, sino también miles de vascos, aragoneses y catalanes, más los franceses y los turistas para divertirse y disfrutar de la gastronomía, el famoso queso con denominación de origen Roncal o las migas de pastor y cómo no, toda la fiesta es un jolgorio donde los asistentes fraternizan con canciones y bailes autóctonos.       

                                                                                                      

Las delicias de Munda. 14-17 de julio

Y de Navarra bajamos al Sur y nos vamos a Montilla, la Montilla del Gran Capitán y de Julio César. La Patria del Santo Francisco Solano y la tierra sagrada del vino y las vides de la inmortalidad. Llegado el 14 de julio los montillanos y los miles de turistas que llegan de fuera llenan las calles de alegría con su copa de Pedro Ximenez en una mano y en la otra un buen taco de jamón.

La Feria del Santo

Hoy comienza en Montilla (Córdoba) la “Feria del Santo” que se celebra cada año en el aniversario de la muerte de San Francisco Solano. Luego, ya en septiembre el pueblo cordobés celebrará la “Fiesta de la vendimia”... y ambas bajo el denominador común de los famosos vinos extraídos de sus campos. Pero, antes de hablar de la fiesta no está demás dar un paseo por la Historia para actualizar tres perlas relacionadas con el vino de Montilla. La primera va unida a Julio César, pues según Plutarco cuando el general victorioso venció a los hijos de Pompeyo el Grande y conquistó Munda (aquella Munda romana es hoy Montilla) se llevó en su botín de guerra 5 toneles del preciado vino amarillo-verdoso que ya nunca más faltó, hasta su muerte, en sus banquetes de Roma. La segunda perla la encontramos en el cordobés Lucano, que más de una vez citó que en casa de su tío Lucio Anneo Séneca todas las grandes fiestas y banquetes comenzaban por los vinos de Munda, según el poeta era la delicia de los comensales y Senadores que acudían a casa del filósofo. La tercera perla la encontramos en las biografías del Gran Capitán, aquel montillano que conquistó el Reino de Nápoles para España. Se dice que en la bodegas de don Gonzalo nunca faltó el vino de Montilla. Bueno, el vino y el jamón pata negra (el que aportaba siempre uno de sus capitanes, don Diego García de Paredes, nacido en Trujillo, Cáceres, Extremadura). Este mismo dejó escrito que el Gran Capitán cuando le visitó, siendo Virrey de Nápoles, un Bajá en nombre del Califa Ballaceto, le regaló en su despedida dos mulas traídas de Roma, un hermoso caballo de pura raza árabe oriundo de la yeguada que los Hernández de Córdoba poseían en sus fincas de Montilla, cinco jamones extremeños y tres toneles del vino de su pueblo (o sea, de Montilla).

Por tanto la fama de los vinos montillanos no es de hoy. Pero, si a ese orgullo de producir vinos tan buenos se le une el fervor que los montillanos sienten por el Santo que nació en uno de los barrios locales (el de Las Tenerías) ya está completo el cuadro. Que no sorprenda, pues, que la Fiesta del Santo sea cita obligada de todos los montillanos y habitantes de la comarca, sino de miles de andaluces y españoles que cada año visitan Montilla.

¿Y por qué se sienten orgullosos los montillanos de su Santo? Porque la vida de San Francisco Solano es increíblemente la vida de un santo. San Francisco nació en Montilla, pero murió en Lima, Perú, y en América residió los últimos 20 años de su vida. Como misionero franciscano predicó la doctrina cristiana por Uruguay, Paraguay, Argentina y Perú. Como un “milagro” suyo se cuenta que un día en el pueblo llamado San Miguel estaban en una corrida en la plaza cuando el toro saltó las vallas y empezó a cornear por las calles. Entonces los vecinos asustados llamaron al Santo y éste se le enfrentó sin nada en sus manos. La gente vio con admiración cómo el bravísimo toro se acercaba a San Francisco le lamía las manos y se dejaba llevar por él al corral, conducido por el cordón de su hábito.

El toro del Aguardiente. 15 de julio.

Pero un buen “festero” (el que no se pierde una fiesta) no pasa de largo por el toledano Montalbán sin detenerse a vivir un “carajillo”, el toro del Aguardiente

El origen se halla en la localidad toledana de La Puebla de Montalbán.

Entre el 14 y el 18 de julio se celebra todos los años en muchos pueblos de la Castilla profunda, de Extremadura y de la Andalucía Bética la fiesta “Toro del Aguardiente”, un exponente popular de los siglos XVI y XVII. No se sabe muy bien el origen de esta Fiesta y por ello hay distintas versiones. Yo me quedo con la versión más lógica, aquella que la sitúa a la temprana hora del relevo de la guardia en todas las plazas o castillos con guarnición militar. Era costumbre que los soldados que dejaban la guardia tras 24 horas de servicio, lo festejasen bebiendo aguardiente puro rebajado con agua o mezclado con el café (a esta mezcla le llama el pueblo desde tiempos inmemoriales un “carajillo” ). El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente, decía Cervantes.

Hoy nos vamos a centrar en la fiesta del “ Toro del Aguardiente” de La Puebla de Montalbán, uno de los pueblos más importantes de la provincia de Toledo, pues no en vano llegó a ser en tiempos lejanos capital del llamado Estado de Montalbán. Está situado en las primeras estribaciones de los Montes de Toledo y en su ámbito se encuentran lugares como San Martín de Montalbán, Villarejo de Montalbán, el Carpio de Tajo y Mecegar de Tajo. La historia de la Puebla de Montalbán es en cierto modo la historia de Castilla, ya que por su castillo pasaron los templarios, Pedro I el cruel con su esposa-amante María de Padilla y los maestres de la Orden de Santiago Álvaro de Luna, el famoso valido del Rey Juan II, y Juan Pacheco, Marqués de Villena, cuyos herederos llevan desde 1573 el título de Condes de la Puebla de Montalbán. Al castillo se retiró Juana Pimentel, la “Triste Condesa”, cuando fue decapitado su marido Álvaro de Luna.

Y fueron los soldados que custodiaban el castillo, al parecer, los primeros que corrieron unas vaquillas a la hora del aguardiente. Desde entonces se hizo popular celebrar la festividad de El Cristo de la Caridad con un “encierro” (algo parecido a los Sanfermines de Pamplona) en el que además de correr unas vaquillas se lidia un toro (“El Toro del Aguardiente”) en la plaza mayor del pueblo y como diversión de los jóvenes de la localidad, que compiten entre sí para demostrar su habilidad y valentía corriendo ante los astados y practicando recortes y cabriolas, y de los muchos visitantes y turistas que llegan de todos los rincones de Castilla e incluso extranjeros durante los días de fiesta. La Puebla de Montalbán es también famoso porque allí nació Fernando de Rojas, el autor de la famosa “Celestina”. Obra que se representa por escenas a finales de agosto, en los lugares más emblemáticos del pueblo. Es una delicia cultural ver vivos y andando por la calle a Calixto y Melibea... y no se diga si te tropiezas con la alcahueta Celestina. 

 

Santa Mariña de Augas Santas…

Y CAMBADOS ES UNA FIESTA

(Pontevedra) 17 de julio

Y no podemos dejar el mes de julio sin darnos una vuelta y divertirnos al son de la gaita, con el mar de Cambados soplando a nuestros oídos por las fiestas de Santa Mariña de Aguas Santas los días 17,18 y 19 de julio y con el resto de España asándose al sol.

Cambados celebra con queimadas y conchas de vieira la procesión en honor a su patrona, mártir que esquivó la cárcel

Una de las Santas más veneradas en Galicia es Santa Mariña de Augas Santas y es patrona de los municipios de Teo, Xinzo de Limia, Cambados y As Neves (también lo es de los pueblos castellanos de Magán, Fontihoyuelo, Cigales y Rabé de las Calzadas. También es venerada en Córdoba, donde una de las parroquias más populares lleva su nombre). Hoy nos centramos en las fiestas dedicadas a la Santa en Cambados (Pontevedra), pues a la procesión de Santa Mariña acuden miles de gallegos, asturianos, leoneses y turistas. Son fiestas típicamente gallegas donde suenan durante todo el día la gaita, el tamboril, la pandereta y las conchas de vieira, al tiempo que arden y se preparan las queimadas. La queimada es el antídoto que el pueblo gallego descubrió para combatir los maleficios de las meigas, pero por encima de conjuros la preparación de la queimada es por sí misma un arte. Bandas de gaiteros, gigantes y cabezudos y meigas recorren durante las fiestas las calles de Cambados, en medio de un gran jolgorio y cánticos pronunciados en la más pura lengua gallega. Pero, antes de rememorar las fiestas conviene recordar la vida y la leyenda de Santa Mariñas de Augas Santas porque fue una vida increíble. La niña nació en Balcagia, la actual Bayona de Pontevedra en Galicia (España), por el año 119, siendo hija de Lucio Castelio Severo, gobernador romano de Gallaecia y Lusitania y de su esposa Calsia, quien da a luz en un solo parto a nueve niñas mientras su marido está fuera recorriendo sus domínios. Asustada Calsia por el múltiple alumbramiento y temiendo ser repudiada por infidelidad conyugal decide deshacerse de las criaturas y se las encomienda a su fiel servidora Sila, ordenándole que bajo el mayor secreto las ahogara en el Río Miñor.Sila, cristiana a carta cabal, lejos de cometer tan horrible crimen, las dejaría en casa de familias amigas y  las criaturas fueron bautizadas por San Ovidio y criadas en la fe cristiana. Llegado el momento tuvieron que comparecer ante su propio padre acusadas de ser cristianas, el cual al saber que eran sus hijas las invita a que renuncien a Cristo a cambio de poder vivir rodeadas de los lujos y comodidades propias de  su nacimiento. Las encarcela tratando de atemorizarlas pero logran huir de las garras de la cárcel y se dispersan. Todas ellas, no obstante acabarían siendo mártires cristianas. La devoción popular sitúa a las hermanas Librada y Mariña mártires en la cruz a la edad de 20 años. La fiesta de Santa Mariña se celebra el 18 de julio.

Otros dicen que Mariña fue decapitada y arrojada a un horno, pero su cuerpo nunca se quemó. Tras cortársele la cabeza, esta golpeó el suelo dando tres botes. De esos tres lugares donde golpeó su cabeza manaron tres manantiales de agua, otorgando así el nombre de Augas Santas al lugar. Del manantial de Augas Santas sigue manando agua en la actualidad y son miles los fieles que acuden a beber esta agua milagrosa a la que se le atribuyen poderes curativos.