Puede que ustedes se hayan preguntado alguna vez, cuando alguien razona sobre algún asunto que desea defender y que, cuando los argumentos decaen, acostumbra a asegurar de manera categórica aquello de: ¡Esta es mi verdad! Como si fuera un argumento inapelable, cuando en realidad es un sencillo y vulgar truco dialéctico que, generalmente, no aporta nada. Porque mi verdad no tendría que invalidar la verdad de cualquier otro, como argumento.

Lo que importa es conocer y demostrar la verdad, a palo seco. Y frente a ella estará siempre, ineludiblemente, la mentira. Imaginen que alguien diga la frase: ¡Esta es mi mentira!

Pues hoy vamos a conocer lo que dicen de la verdad y de la mentira, aquellas personas que reconocemos como poseedoras de sabiduría: los sabios.

El punto de partida nos lo proporciona el inglés Bacon: “No existe placer que pueda compararse al de mantenerse erguido sobre el terreno favorable de la verdad”. Y sobre la mentira afirmaba: “No es la mentira que cruza por la mente la que causa daño, sino la que echa raíces allí”.

El filósofo inglés Byron decía: “Resulta extraño, pero es cierto: porque la verdad siempre es extraña; más extraña que la ficción”. Respecto a la mentira, se preguntaba: “Y en definitiva, ¿qué es una mentira? Nada más que la verdad enmascarada”.

El famoso literato y orador latino, Cicerón, va más lejos, al confinar el concepto: “Hablo, pero no puedo afirmar nada; buscaré siempre, dudaré con frecuencia y desconfiaré de mí mismo”.

El escritor y diplomático Carlo Dossi decía: “El camino de la verdad es muy tortuoso. No existe error sin parte de verdad, e incluso el error se podría definir que es una verdad incompleta”.

Para el filósofo inglés Bolingbroke: “La verdad se mantiene constantemente en un ámbito pequeño y delimitado; mientras el error el inmenso”.

El novelista francés L. Dumur es más honesto al decir: “Los hombres no piden la verdad; desean solamente que se les disfrace la mentira”.

El gran novelista Anatole France decía: “Las verdades más elevadas y puras no se adquieren mediante la reflexión y la inteligencia, sino por el sentimiento”. La mentira la define de otra manera: ”Tan sólo las mujeres y los médicos saben cuán necesaria y beneficiosa es la mentira para los hombres”.

Esto puntualizaba el poeta italiano A. Graf: “Nadie goza el monopolio de la verdad; nadie goza el derecho exclusivo del error”. Y respecto a la mentira sentenciaba: “No hay en el mundo un embustero tan perfecto que sea capaz de decir una mentira perfecta”.

El filósofo alemán Kant fue más determinante al referirse a la verdad: “Es posible que no sea verdad todo lo que el hombre piensa, puesto que puede errar, pero en todo lo que dice precisa ser veraz y que no debe engañar”.

Para la escritora francesa, marquesa de Lambert: “No hay más que dos momentos de la vida en que la verdad se muestra útil para nosotros: en la juventud, para instruirnos, y en la vejez para consolarnos. En el período de las pasiones, la verdad nos abandona”.

“La verdad no se oculta” (Leonardo da Vinci)

Ofrecemos un par de opiniones más sobre la verdad.  La Primera de Leonardo da Vinci: “En último extremo, la verdad no se oculta; no vale la simulación”. La segunda del dramaturgo inglés Milddleton: “La verdad no necesita el oropel de la retórica”. Es verdad, la mentira suele envolverse en papel de colores.

El ilustre novelista inglés, Dikens, solía decir: “Hay una cosa de las que puedes estar seguro; y es que las mentiras son mentiras”.

Goethe, el más grande de los poetas alemanes, sentenciaba la mentia con estas palabras: “¡Ay de la mentira! No libera el corazón, como cualquier otra palabra de verdad”.

El poeta y novelista francés, Víctor Hugo, sentenciaba la mentira con esta frase: “Mentir es el mal absoluto. No es posible mentir poco. El que miente, miente toda la mentira”.

Lutero afirmaba: “Una mentira es como una bola de nieve, cuanto más tiempo se la hace rodar, más grande se vuelve”.

Nuestro Quintiliano precisaba: “El embustero ha de tener una buena memoria”.

Y Shakespeare, en “Hamlet”, sentenciaba: “Es tan fácil como mentir”.