Me atrevería a sostener -tal y como traté de explicar en aquella serie de tres capítulos publicados en este mismo periódico, titulados «descubre como entró la luz del evangelio a España»-, que dada cuenta del muy posible origen africanista de la venida de los primeros cristianos a la península ibérica, el kilómetro cero de la España cristiana debería ser y comenzar desde la antigua provincia Cartaginensis. Les expongo los motivos de manera sucinta.

1- Es muy posible (de hecho resulta lo más creíble) que los discípulos de San Pablo de Tarso, aquellos que formaron la iglesia paulina que ya llegado hasta nuestros días, provenientes de Cartago (Túnez) decidieran recorrer caminando el norte de África (de este a oeste) para desde la actual Argelia cruzar a Hispania para desembarcar en el puerto de Cartago Nova, una de los lugares más relevantes de la época, a fin de permanecer a salvo de las persecuciones e introducir la fe del evangelio.

2- El resto de las Diócesis (distrititos) de la Hispania romana reconocían la primacía en tiempo e importancia de la provincia Cartaginense. Además, la Diócesis de Cartagena era primada en su provincia, lo que refuerza la teoría de que esos primeros discípulos se afincasen en Cartago Nova, ya que ésta no sólo había sido capital de la España cartaginesa, sino que era una de las cinco provincias romanas de Hispania y era próspera y segura; de ahí su explicable atractivo para venir a ella.

3- La importancia de Carthago Nova era tal que su capacidad de influencia en los vecinos era muy grande, tanto es así que el poeta latino del siglo IV Rufo FESTO AVIENO la describió como «La más poderosa de todas las ciudades de la zona», lo que invita a pensar que desde Cartagena se fueron evangelizando el resto de los territorios que estaban dentro del distrito.

Estos datos, fehacientes y rigurosos, dan fuerza a la tesis de que desde la provincia Cartaginensis se extendiese la luz del Evangelio por toda la península. No deja de ser una teoría, pero de lo que no tengo duda alguna (aquí no hablo de probabilidades ni posibilidades, sino de certezas), es de que el origen del cristianismo en la región de Murcia está en Cartagena, ya que Murcia ni existía cuando en Cartagena ya rezábamos el padre nuestro.

Esto puede comprobarse con facilidad en la propia catedral de Murcia con hechos como que Murcia, después de que Jaime I de Aragón conquistase la taifa de Murcia en nombre de su aliado Alfonso X de Castilla, desde la Diócesis de Cartagena se decidió restaurar la fe católica del viejo distrito. Y Murcia lo hizo, con la cooperación necesaria de Cartagena. Puede que usted se esté preguntando: ¿Pero qué fe? Si la Taifa de Murcia nació siendo musulmana y, por consiguiente, no había fe alguna que restaurar. Sin embargo, desde Cartagena llevamos a los murcianos la luz del evangelio y les entregamos nuestros santos que son estandarte de la cristiandad universal. De hecho, cuando llegó el momento de construir la catedral, las autoridades competentes se plantearon las preguntas siguientes: ¿Qué es está Diócesis? ¿Qué colocamos en la calle central de la catedral si la antigua Taifa no tenía nada cristiano de lo que presumir? Pues se decidió instalar a los cuatro santos de Cartagena (San Leandro, San Isidoro, San Fulgencio, Santa Florentina), en la calle central, concretamente en la puerta central.

Más arriba situaron un par de reyes, siendo uno de ellos familia de los cuatro santos. ¿Saben qué otro gran símbolo cristiano hay en esta Diócesis? La Cruz de Caravaca. Y también la esculpieron. Sobre ella, tallaron a Santiago y a San Ginés. A Santiago por el hecho de que se pensaba que Santiago entró a España por Cartagena y a San Ginés por ser el patrón de Cartagena.

Llegado a este punto, tiene su sentido situar a Cartagena como el kilómetro cero de la cristiandad en la Región de Murcia y, muy probablemente también de España, porque desde aquí nació para Murcia y para España la luz del evangelio y éste es (debería ser) «El camino de la luz», de la luz del Evangelio.