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SHIELDS:El Padre Ángel y su fundación Mensajeros de la Paz, tienen casi 5 lustros de antigüedad. El Padre Ángel es sin duda, uno de los sacerdotes con mayor convocatoria del mundo, desde los Reina Sofía, el Papa, Richard Gere, Pablo Iglesias, y un infinito etc. Con tan sólo nombrarlo, rara es la persona que desconozca de quién se trata.

Nos encontramos en el despacho personal de su Iglesia de San Antón, en el famoso barrio de Chueca de Madrid. Como es habitual, el Padre Ángel tiene uno de tantísimos eventos que comenzará en un rato y va muy ajustado de tiempo. Yo he llegado antes de la hora que él me marcó. Su jefa de comunicación se acerca y nos alerta de la falta de tiempo. Me dice, es que el Padre Ángel tiene una agenda súper loca, si yo lo hubiera sabido te hubiera dado un rato con más tiempo. Le indico que ha sido él personalmente quien me citó. El Padre Ángel me mete prisa con plena confianza y me indica con su llavero en mano…

PADRE ÁNGEL:        … Tira, tira… Que es que… Hacemos lo que podamos y luego continuamos por teléfono si te parece…

(Me sonrío por su desparpajo y pongo el turbo)

B.S.:    ¿Cómo definiría la sociedad actual a nivel humano?

P.Á.:    Creo que es el momento más bonito de la sociedad, no digo de la española sino de la sociedad mundial, en el que nos sentimos más solidarios y sobre todo más iguales. El Covid nos ha hecho ser más igualitarios y darnos cuenta que no somos de un país o de otro sino que somos ciudadanos del mundo todos.

B.S.:    ¿Y qué opina usted del bicho?, ¿del covid 19?

P.Á.:    Eso son gajes del oficio. Es decir, hace 100 años hubo otro que fue aquella gripe que la llamaban la española, donde murieron más personas de las que estamos muriendo ahora, de las que están falleciendo ahora, y que sin duda alguna son gajes del oficio. La humanidad, desde que Caín es Caín, hemos tenido siempre esto, las plagas, el Diluvio Universal, terremotos… Es decir… Es verdad que esto ha sido mundialmente, pero los que tenemos mucha edad sabemos que han existido guerras, las hemos sufrido, tsunamis, terremotos, inundaciones, fuegos… En fin, son gajes del oficio, es decir, no es un castigo de Dios como hay quien dice, sino es la humanidad…

B.S.:    ¿Sería más bien del contrario no?

P.Á.:    ¡Sí, sí!...

B.S.:    ¿Qué supone para usted la vida sacerdotal?

P.Á.:    Yo creo que los que tenemos vocación o los que hemos tenido ganas de ser sacerdote o cura, yo creo que ha sido la mejor opción, la volvería a escoger. Creo que es la mejor posibilidad de poder hacer el bien a los demás, mucho más que siendo maestro, médico, abogado y hasta Obispo. Es mejor ser cura. (Se sonríe)

B.S.:    ¿Y las misiones qué suponen para usted?

P.Á.:    Las misiones… Cuando el mundo era muy pequeño tenía razón de ser que nos íbamos a misiones, ahora que el mundo es grande, que se ha abierto, no existe misión. Las misiones existen allí, existen aquí. Es decir, lo que pasa es que hay países que están peor. Yo creo que es alguna generosidad que algunos tienen mayor que las que tenemos algunos otros, que nos quedamos en un pueblo o en una ciudad.

B.S.:    ¿Qué significa ser pobre?

P.Á.:    No tener lo imprescindible para vivir, pero hay muchas pobrezas, la pobreza intelectual, la pobreza de la salud, la pobreza del hambre… Pero la pobreza peor es la que decía la Madre Santa Teresa de Calcuta que era la soledad, que es no tener a quien querer o no tener quien te quiera. El pobre peor, el más pobre, el más desgraciado de esta humanidad es aquel que está solo. Es decir, solo, no buscándolo, porque hay algunos que lo buscan y son felices estando solos, sino la soledad que no tienes con quién compartir, pues una caña de cerveza, un pensamiento o un acontecimiento ¿no?.

B.S.:    Usted, Padre, desde hace 23 años que tiene la Fundación de Mensajeros de la Paz, acoge a todo tipo de pobres, de razas, de índoles, de condición y de religión. Podría decir más o menos, ¿qué tanto por ciento hay en todo ello?, en razas, en…

P.Á.:    … Creo que no es ninguna novedad, creo que es de sentido común. La última cíclica del Papa Francisco decía, somos todos hermanos, somos todos hijos de Dios. Ha sido una barbaridad el haber separado por razas, y sobre todo por religiones, es decir, ni por política. Tenemos que ser tolerantes. Hay algunos que somos blancos y nunca podremos ser negros, o sea, tenemos que tolerar a los negros. Algunos que son de derechas o de izquierdas y deben tolerarse. No hay que cambiar. Yo no quiero hacerme negro, no quiero hacerme de izquierdas o de derechas, yo quiero seguir siendo yo. Hay muchos que a veces les apetece cambiar de chaqueta.

B.S.:    Usted tiene adoptado a un chico, ¿ya es mayor verdad?

P.Á.:    ¡Sí, ¡sí!.

B.S.:    ¿Solamente es uno o tiene más?

P.Á.:    Bueno, yo tengo adoptados a un montón de ellos. Muchos más de este, lo que pasa es que ha sido el último que ha llegado y que estaba muy enfermo, pero que está muy bien. Pero no es ninguna novedad. ¡Cuántos madres y padres hay!, ¡miles de personas que han adoptado a hijos, a niños, a niñas, aun teniendo ellos propios hijos!. ¡Y eso sí que es generosidad!.

B.S.:    Padre, usted está justo en el barrio de Chueca, hay gente incluso que hasta les puede chocar que su Iglesia de San Antón se encuentre aquí y que a veces les genera cierta polémica, ¿cuál es exactamente esa polémica?

P.Á.:    Pues la polémica es que si yo puedo, y lo hago, bendecir animales, perros y gatos, ¿por qué no voy a poder bendecir a dos que se quieren?, ¿o a dos chicas que se quieren?. Es decir, es un poco un cinismo y a veces una enfermedad aquellos que no lo entiendan. Es decir, me podrían achacar y criticar porque no quiera bendecir, como hay algunos sacerdotes, obispos, que a veces critican o condenan a la gente. Pero hombre, si yo bendigo a esta chatarra (me muestra su llavero metálico con una imagen), me traen a veces un llavero, un coche, una gasolinera, un piso…, me llaman, y, ¿¡resulta que no voy a poder bendecir a dos que se quieren!?. ¡No!. Gracias a Dios eso ya pasó. Y espero que a nadie se le ocurra criticar eso y si se le ocurre es que está enfermo.

B.S.:    Imagino, también, por ende, a aquellos hijos de un matrimonio homosexual que quieran bautizar a su bebé…

P.Á.:    … ¡Sí!. ¡Aquí hemos bautizado a muchos!, ¡más de 400 personas están bautizadas aquí!, en esta Iglesia. Que a veces no los querían bautizar…, alguien…, porque son hijos de padres separados, o son hijos de gays o de lesbianas. ¡Otra barbaridad!. Pero bueno, menos mal que este Papa al menos no me condena y dice que por qué no se va a poder dar Sacramentos a la gente divorciada…, a la gente que está…, empalagoso. ¿¡Cómo no se va a poder bautizar a los hijos!?. ¡Si hemos ido a misiones a bautizar a la gente y los padres no eran católicos, eran paganos!.

B.S.:    ¿La religión tiene color político?

P.Á.:    No. Pero si a mí me preguntasen, la religión es más de izquierdas que de derechas, pero… Es decir… A Jesús le preguntaron que quién entraría en el Reino de los Cielos y tú me estás preguntando si es de izquierdas o de derechas…

B.S.:    … No, le pregunto si tiene color político.

P.Á.:    No, no tiene color. Es decir…, ni tan siquiera es de centro, ¡eh!. Es incolora. No es ni de derechas, ni de izquierdas, ni es de centro, es decir…

B.S.:    Por lo general y desde hace ya tiempo, las noticias que cuentan sobre religiosos, suelen ser feas, malas… Y aquellas obras en las que dan su vida o en las que viven un auténtico calvario por los demás, ¿por qué no se cuentan igualmente?

P.Á.:    Porque la noticia es cuando un hombre muerde al perro ¿no?, no cuando un perro muerde al hombre. Pues cuando un católico hace mal, eso es noticia, cuando uno de rodillas reza, eso no es noticia.

B.S.:    ¿Cree que existen dos Iglesias?, es decir, ¿una es la Iglesia de los pobres, la de Jesucristo y hay otra, digamos en paralelo?

P.Á.:    ¡No!. Existe nada más que la Iglesia del Jesús de Nazaret. Claro que existen muchas Iglesias, existen las de los Protestantes, las de… Pero la Iglesia que es verdadera pero no única, es la de Jesús de Nazaret, pero las otras Iglesias también son verdaderas.

B.S.:    He visto el Belén que ha montado en su Iglesia. Es muy representativo; la llegada masiva de cayucos, con muñecos negros de Barriguitas entre otros. Y con un titular de un periódico - ¡Ayudadme!, ¡he perdido a mi bebé! -. ¿Qué representa para usted un mena?

P.Á.:    Un chico que no ha tenido las oportunidades que hemos tenido los demás. Es decir, el Papa Francisco dice, - a veces hay que ponerse en el zapato del otro para saber lo que es -, ¿no?. La gente que les critica, que a veces les menosprecia o eso…, no tienen razón.

B.S.:    Siempre que me encuentro con usted y hablo con usted, digamos que siempre omite el lado malo de las cosas.

P.Á.:    ¡Sí!. Porque el hombre y la mujer no son malos, somos buena gente, es decir… Pero aquel que insulta, que critica, que mata…, es decir…, es que está enfermo, es decir… No se nos ocurre pegarnos ahora, ni dar una puñalada a nadie, pero si nos da la locura, nos puede pasar, es decir, que tú empieces a pegarme a mí sin ton ni son o yo a ti. Lo lógico es que nos besemos, que nos abracemos, que nos confiemos…

B.S.:    ¿Cree que es malo no creer en Dios?

P.Á.:    ¡No!, no es malo. Hay mucha gente que no cree en Dios y son tan buenos como nosotros o mejor, es decir, pero todos creemos en algo.

B.S.:    24 horas de atención es la disposición que mantiene su Iglesia de San Antón. ¿Qué servicios sigue ofreciendo a los pobres en su Iglesia de San Antón y época de Covid?

P.Á.:    Está abierta siempre cara online y cara a la puerta que da a la calle con el Santísimo. Está siempre abierta, pero después, los servicios de desayuno que dábamos allí, los damos en la oficina de Plaza Vara de Rey, los sábados y los domingos.

B.S.:    ¿Y siguen manteniendo los mismos servicios de limpieza y aseos para los pobres y que puedan seguir durmiendo allí en la Iglesia?

P.Á.:    Sí, sí… Esto se sigue dando allí en la Iglesia.

B.S.:    ¿Cómo tiene esa capacidad de concentración?, desde concertar a los Reyes de España a cualquiera político o actor y llevar a cabo todo tipo de eventos en su Iglesia... Por ejemplo.

P.Á.:    Un consejo de los que me había dado el Cardenal Tarancón decía que, había que creer en Dios y en los hombres. Creer en Dios a veces es fácil, creer en los hombres no era tan fácil. Yo sí creo en Dios y creo en los hombres, sean de la raza o de la categoría que sean, porque cuando uno cree en ellos pues si no crees habría que apagar el chiringuito, ¿no?.

B.S.:    Padre, al parecer, usted se lleva bien con todo tipo de políticos, ya sean de derechas como de izquierdas. Da igual el color político…

P.Á.:    … De tal forma que cuando hay que votar me las veo y deseo. Yo votaría a todos, es decir, no he encontrado ni un solo partido, ni un solo político que quiera lo malo para la gente…, que pase hambre, que no haya trabajo, que no haya buenas servicios médicos, es decir, esto lo quieren todos. Lo que pasa es que después cada uno lo interpreta de una manera, pero en el fondo no hay político que sea malo hay político que está enfermo, a lo mejor hace cosas malas porque está enfermo pero no porque tenga ganas de fastidiar a la gente porque si no nadie le votaría ¿no?.

B.S.:    ¿Puede explicarme por qué genera tanta polémica que usted le haya mandado en el confinamiento una carta a Pablo Iglesias y la anuncien con el titular Doy gracias a Dios también por tener personas como tú?

P.Á.:    Pues gente que yo creo que no tiene mucho sentido común, es decir, yo creo que unos tienen que estar agradecidos de convivir con las personas y sobre todo de personas que de alguna forma pues trabajan por los demás, y la misma reacción esa podía ser también de otros partidos, de otras partes, que yo le hubiera escrito la misma carta a Pablo Casado o al presidente de Castilla y León que son de otros partidos. Es decir, a mí me ha molestado, porque si uno maldijera o dijera malas cosas de otros sí podían protestar, pero por decir que quieres a las personas y que te dejas querer y que uno es feliz cuando está con las personas…, no sé por qué eso ha de causar política. Ni Pablo Iglesias es el demonio, ni el otro Pablo es Dios, es decir, los dos son hombres y tienen sus buenas cosas y sus menos buenas cosas.

B.S.:    Siendo Pablo Iglesias de izquierda, como tal, lo primero, al menos, es no creer en Dios, ¿no?. ¿Cómo le ha sentado que usted le haya bendecido diciéndole que le da gracias a Dios por su existencia?

P.Á.:    Bueno, primero no sé si él dice que no cree en Dios, puede decir que es agnóstico o lo que sea, pero alguien cree en algo, es decir, cree en sus hijos, ha creído en los médicos cuando sus hijos estaban tan enfermos. Y ya te digo, si uno puede abrazar a los animales, ¿cómo no va a poder abrazar y bendecir a unas personas aunque sean personas que se quieren, que sean del mismo sexo, o porque sean de izquierdas?. El Papa Francisco dijo que él conoce, y yo también, a muchos que son comunistas, que no creen en Dios, y que a veces son tan buenas personas o mejores personas de lo que a veces creemos. Yo no he visto diferencia entre los que creen y no creen, ¿no?. En esta última encíclica que hizo el Papa, recalcaba que todos somos hijos de Dios, pero la pandemia ésta nos lo vino a reconocer también, que somos hijos de Dios. La pandemia llegó a los que rezan mucho y a los que rezan poco.

B.S.:    ¿Le ha mandado alguna carta parecida a la de Pablo Iglesias a algún otro político de partidos de derechas también?

P.Á.:    A todos los responsables y a todos los presidentes de comunidades les he mandado la carta y todos me han respondido dando las gracias y diciendo que es verdad y que estaban intentando hacer lo mejor.

B.S.:    O sea, ¿la única que ha generado polémica ha sido la carta a Pablo Iglesias?

P.Á.:    Alguno que dice, ¿cómo este hace… ?... Ya te digo, ya hace muchos años me preguntaron por Pablo Iglesias antes de que fuera ni diputado y hubo polémica porque yo dije que Pablo Iglesias no es el demonio y hay quien lo ve como el demonio, pero ni uno es el demonio ni otro es santo, o sea, somos humanos las personas. Si tú ves a Pablo Iglesias acariciando a su hijo y besándolo pues tú dices, ¿en qué se distingue este de otro que no sea del mismo partido, ¿no?.

B.S.:    Padre, ¿me podría definir qué es la bondad?

P.Á.:    … Pues…, la bondad es…, lo que tú haces y lo que yo hago, es decir, ser bondadoso es…, querer a la gente, es decir, pensar bien de la gente. La bondad es lo que tenemos los seres humanos. Somos todos bondadosos. La bondad es ser bondadoso. Conocemos a tantas personas…, nadie puede decir, mi padre no era nada bondadoso…, es decir, era bondadoso. Lo llevamos en los genes. Sin duda alguna.

B.S.:    ¿Podría definirme qué es la maldad?

P.Á.:    Una enfermedad. Es decir, no hay nadie malo. Aquel que mata, que pega, que discute, que insulta es que está enfermo porque si un día perdemos la cabeza puedo llegar a insultar a la gente, pegar, incluso a herirle, a matarle o a darle golpes. Si hicieras tú eso o lo hiciera yo, es que nos ha pasado eso que dicen de, ¡se nos han cruzado los cables!. No hay gente mala hay gente enferma que a veces hay que encerrarla, hay que cuidarla y hay que tratarla.

B.S.:    ¿Podría explicar por qué desde hace unos años el Arzobispado ha aumentado el número de sacerdotes expertos en exorcismos?. ¿Qué está sucediendo?

P.Á.:    (Pausado) Bueno… Hay que creer en Dios y en el diablo pero yo prefiero seguir creyendo en Dios que en el diablo. Yo no he visto nunca al diablo y no he visto a nadie que sea el diablo o el demonio, sin duda alguna ¿no?. He visto a personas que son enfermas, que son las que maldicen. Aquel que maldice es que está enfermo, es decir, nadie en sus propios cabales es capaz de maldecir. Aquel que pega un tiro a otro o que mata a alguien, es alguien que no está bien de la cabeza ¿no?.

B.S.:    Y ya la última pregunta. Quizás la más difícil o la más fácil. Defíname al Padre Ángel.

P.Á.:    Pues un hijo de mi padre y de mi madre. Yo creo que es lo único que puedo decir, que soy hijo de Asturias, de mi padre y de mi madre. Nada mejor definición que soy lo que mi padre y mi madre me han traído al mundo y me he ido haciendo con las personas de mundo, pero ni soy un súper Dios ni soy un demonio. Como dice el Papa Francisco, normal, que se siente querida y que quiere creer a la gente. Si me preguntaras qué es lo más precioso en mi vida es poder querer y tener a alguien que te quiera, un niño que te diga, papi te quiero o tener a un abuelo al que le das un beso y te dice, gracias porque hace tanto tiempo que nadie me besa. Creo que no hay mayor felicidad que esa.

B.S.:    Por mi parte ya está conformada la entrevista. No sé si quiere añadir algo más.

P.Á.:    Que ha sido un gustazo el hablar contigo.

B.S.:    Para mí ha sido un auténtico placer, un honor. Y le doy enormemente las gracias por su entrevista. Creo que ha sido potente, fuerte, necesaria, ¿no?. Le habrán hecho ochocientas mil entrevistas pero creo que ésta, modestamente, puede ser peculiar.

P.Á.:    Yo estoy seguro que es peculiar.