Ni el general Franco contó con la Guardia Civil. 

De acuerdo con un informe del Estado Mayor del Cuartel del Generalísimo, fechado en julio de 1937 y depositado en el Archivo Militar de Ávila, 20.100 guardias permanecieron leales al Frente Popular y 14.200 participaron en el alzamiento. Luego, unos 3.000 guardias en las semanas siguientes al 18 de julio se pasaron a la zona rebelde.

Franco estuvo a punto de cumplir el sueño de muchos anarquistas, socialistas y republicanos de disolver la Guardia Civil, un cuerpo que es una de las pocas instituciones estatales que han sobrevivido en España durante tres siglos.

Franco mantuvo en su despacho, al alcance de su mano, el decreto de disolución de la Guardia Civil. Pesaban hechos como que el comando terrorista formado por funcionarios policiales y pistoleros del PSOE que asesinó al diputado José Calvo-Sotelo lo mandaba un capitán de la Guardia Civil, Fernando Condés.

Cambió de opinión debido a que dos generales, Francisco Gómez Jordana y Camilo Alonso Vega (su director general desde 1943), le insistieron en la necesidad de conservar la Guardia Civil, sobre todo en los años 40, para luchar contra los huidos al monte y luego el maquis. Y también por la petición de supervivientes del sitio al Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza (Andújar), cuya resistencia durante ocho meses corrió a cargo de casi doscientos guardias mandados por el capitán Santiago Cortés.

Ahora la Guardia Civil para "modernizarse" se ha sumado a la nueva red social de moda, TikTok, para acercarse a un público más joven que cada vez huye más de redes masivas como Facebook o Instagram.  ¿Se les está yendo de las manos? En las últimas semanas crece un run-run en el interior de la Guardia Civil quejándose de la imagen que dan del cuerpo lo que denominan los “agentes payasos”: miembros del Cuerpo que publican vídeos diferentes, bailes incluidos, para comunicar alguna norma a los jóvenes. La indignación en algunos sectores internos ha estallado por el uso de TikTok por los compañeros.