Impulsado por los medios

de su país se dice defensor

este payaso sin gracia

y bastante mediocre actor.

 

Estados Unidos lo ha puesto

de presidente de una nación.

El papel le viene grande,

no está a la altura del guión.

 

Títere de las corporaciones,

monigote del useño emperador,

lo han vestido con galones,

he aquí al soldado fanfarrón.

 

Después de haberse metido

el polvo de blanco color,

atiende a la prensa enardecido,

relleno de bélico ardor.

 

Marioneta de los yanquis,

muñeco en su guiñol,

repite como un lorito

los dictados de su señor.

 

Zelenski, travesti,

con más plumas que un plumón

vete al frente del este

a morir con algo de honor.

 

Pero tú no sabes qué es eso,

no eres más que un peón

obediente a tus amos:

el imperialismo anglosajón.