Tienes el aplauso del mundo.

¿Por qué crees que será?

Cuando dice el Evangelio:

el mundo os odiará.

 

A ti no te odia el mundo,

te aplaude cada día más.

Recapacita un poco, Bergoglio,

sobre lo que esto significará.

 

Conviértete y haz penitencia.

El tiempo se te acaba ya.

Te llegará pronto la hora

del juicio particular.

 

Estos son algunos cargos

de los que cuenta darás,

cuando tu alma separada

se presente ante su Majestad.

 

La comunión has permitido

a divorciados vueltos a casar,

ya no están en mortal pecado,

sino en situación irregular.

 

Una ley de uniones homosexuales

defendiste siendo cardenal,

como si pudiera ser legítima

ley contraria a la natural.

 

Odias la misa de siempre,

la misa tradicional,

y con todas tus fuerzas

intentas con ella acabar.

 

Dices que Dios ha querido

de las religiones la variedad,

igual que ha querido

de razas y lenguas diversidad.

 

Eso es mentira,

no pequeña, sino colosal.

Pregúntate si sigues a Cristo

o si es tu padre Satán.