Antes de nada transmitir todo mi apoyo y reconocimiento al Correo de España, a su Director, equipo de redacción y colaboradores, porque este medio periodístico no juega con la verdad. Siendo un orgullo por mí parte, como seguidor y colaborador ocasional, ser un peligro para el globalismo dominado por una élite “discreta” que conduce el orden occidental hacia distopía.

    El dilema es siempre el mismo: saber estar. “Que sigan los demás con sus festines”, se nos dijo, porque si la verdad muere no podemos mirar de reojo ni aceptar compromisos, ni vender como verdad lo que no es. Existe un deber, una inflexibilidad que es sagrada porque tenemos que preservar y transmitir la verdad de la que tendremos que dar cuenta a Dios. Siendo esto así, el error y la confusión no deben dejarnos indiferentes.    

    Ahora bien, para saber estar es necesario tener criterio; es decir, tener un exacto conocimiento de las cosas, y una vez lo hemos formado, saber de nuestra condición.

    La corrupción sobre la verdad ha aumentado significativamente con este gobierno, que, a lo que se ve y comprobamos a diario, es capaz de todo, obsesionado por la necesidad de ocupar todo el poder del Estado para lo cual ha ideado la fórmula perfecta, eliminar en lo posible toda disidencia. Mientras, instituciones y sociedad civil en lugar de apostar por una democracia real, prefieren la escenografía, la retórica rimbombante acompañada de una clara magnificencia verbal, que distorsiona la auténtica naturaleza del poder. Y si es de hablar del pueblo, éste se halla en gran medida desequilibrado, ya que se le trata de convencer una y otra vez para que vote en contra de sus intereses colectivos. Debería comprender el informe ELISA que si no desfilamos a su paso, es porque oímos otros tambores.

    Con todo, una cosa es ser molestos, y otra muy distinta ser peligrosos. De momento parece que sólo somos molestos. Peligroso fue Juan Ignacio González, asesinado el 12 de diciembre de 1980, pocos días antes del 23-F.

    Un saludo cordial, s. s. afmo. y s. s.