Iker Jiménez, la voz de pericia, sapiencia y lucubraciones siempre mordaces e inteligentes, la más políticamente incorrecta de las pantallas, y la más libre, ha sido barrida del panorama mediático.

La inesperada noticia de la cancelación del programa Cuarto Milenio- anunciada el pasado viernes- viene tras haberse convertido a lo largo de los meses de febrero y marzo en el único espacio mediático de primera línea dónde se analizó sesudamente el inminente riesgo expansivo y letal del Covid-19; dónde se debatió y cuestionó la versión “oficial” sesgada y ficticia sobre el fenómeno preñada de mentiras e imposturas imperante en la Europa occidental; y dónde se puso en almoneda la actuación del gobierno social-comunista de España al discernir acerca de la gravedad de la pandemia vírica, sobre la cual las ubres del poder gubernamental español y sus terminales afines lanzaban cortinas de humo y mentiras descarnadas.

Mediaset ha suspendido Cuarto Milenio. Este grupo empresarial informador es uno de los imperios mediáticos españoles, del cual participan entre otros el canal “Cuatro” en el que está integrado el programa “Cuarto Milenio”. Se supone que la cancelación del programa es “temporal”, pues el contrato con la dirección de Cuarto Milenio sigue vigente, pero los hechos apuntan a que será definitiva…

El pasado viernes, el capitán de la nave del misterio, Iker Jiménez, anunciaba la suspensión de su espacio televisivo por parte de Mediaset. Desaparece de la parrilla tras quince años de presencia en la pantalla y con una fiel y creciente cuota de seguidores. La supuesta “suspensión temporal” suena a una más que probable cancelación definitiva, según se ha desprendido de los comunicados del presentador y de su esposa y colaboradora del programa, Carmen Porter.

“La batalla del coronavirus también nos pasa factura. Cuarto Milenio deja de emitirse, después de 15 años, por tiempo indefinido. No sabemos hasta cuándo…” . “Conmigo ni han podido, ni podrán…”. Fueron las palabras pronunciadas por Iker Jiménez ante sus seguidores en la noche del pasado viernes.

Cuarto Milenio ha sido un foco de incorrección política en medio de las tinieblas de la tiranía sibilina a que el corsé progre ha sometido la libertad de expresión, hoy censurada y perseguida.

¿Ha sido Iker Jiménez guillotinado mediáticamente por el agresivo marxismo cultural debido a sus sonadas reflexiones como las opuestas al aborto o a las imposiciones de la neolengua y el pensamiento único?

¿Ha sido Iker Jiménez guillotinado mediáticamente por haber sido el suyo el único programa español donde se ha efectuado un análisis sosegado y profundo sobre las implicaciones geoestratégicas, políticas y sociales debidas a las mentiras oficiales –tan habituales en el gobierno español- sobre el letal Covid-19?

¿Ha sido Iker Jiménez barrido mediáticamente por haber sido el único comunicador que en un programa reunió datos y reflexiones para derribar el mito buenista del “Welcome refugees”, sacando a la palestra a través de voces atrevidas y valientes el “Plan Kalergi” de la masonería austro-húngara para reventar la civilización europea, cristiana y occidental a través de la invasión masiva de inmigrantes africanos y asiáticos?

¿Ha sido Iker Jiménez barrido mediáticamente por referirse a los que gobiernan la vida nacional e internacional desde las sombras, habiendo tratado en su programa las acciones del Club Bilderberg, del magnate George Soros o las implicaciones masónicas y de servicios de inteligencia en magnicidios como los sufridos por el general español Prim o Don Luis Carrero Blanco?

¿Ha sido guillotinado mediáticamente Iker Jiménez por haber concentrado en sus programas excelsos colaboradores anhelantes de la verdad que nos es hurtada, como Jaime Garrido, Enrique de Vicente o Alex Lachhein? Éste último, por cierto, tuvo el arrojo de criticar al animalismo vacuo e insensato de las oenegés vividoras, abrevado a la subvención, apesebrado, y al que calificó como “marxismo cultural” por su ánimo disolvente de lucha y enfrentamiento divisorio en las sociedades occidentales.

Cuarto Milenio era buque insignia de la verdad en un océano tramposo e instrumentalizado llamado “Mediaset”, que es una de las grandes terminales difusoras de la dictadura progre, donde bazofia pestilente como Tele Cinco/ Tele Circo esparcen la tinta hedionda de la chabacanería de los “realities “de chonis así como el humor nauseabundo que hace unos días y al respecto del Covid-19 se reía a boca abierta de la muerte y el horror con un sonoro: “vamos a morir todos” (programa “Todo es mentira”).

Cuarto Milenio era la curiosa excepción propagadora de cultura y reflexión humana en un mundo enmierdado por la mentira, la sumisión perruna a la izquierda y el predominio de la basura televisiva. Existía en pantalla desde 2005. Y lo hacía porque Iker Jiménez se había forjado una fama excelsa radiofónica a través de “Milenio Tres” que lo había llevado hacia la parrilla televisiva como esperanza de la televisión Cuatro para sumar audiencia. El éxito fue tan rotundo que duró 15 años.

Sea porque la dictadura progre, abigarrada en torno al comunismo podemita gubernamental en el momento más totalitario de la historia de España, lo ha acallado, o sea por otro motivo, lo cierto es que Cuarto Milenio ha incomodado al poder oficial de los últimos tiempos.

Lo cierto, también, es que en los últimos tiempos Cuarto Milenio no sólo ha analizado punzantemente la crisis del Covid- 19 sino que en el programa de la pasada semana, que fue ya suspendido y sustituido por una reposición del especial a Félix Rodríguez de la Fuente, se iban a otorgar nuevos datos sobre el crimen no resuelto -y sentenciado falsamente- de las niñas de Alcácer. El asunto Alcácer había sido tratado por Cuarto Milenio con especial dedicación, poniendo en el plató a forenses, investigadores y dando voz incluso a Juan Ignacio Blanco, el criminólogo que siempre destruyó con sus dudas razonables y sus datos no escuchados a la versión oficial interesada por el poder político y judicial.

Félix Rodríguez de la Fuente, al que Iker dedicó el mejor programa sobre su figura de la Historia de España, fue para el presentador de Cuarto Milenio un icono, un líder señero, un descubridor y un visionario. El programa especial dedicado al genial naturalista español fue repuesto en pantalla la pasada semana. Tuve una extraña sensación. La de que Iker no volvería a aparecer en las ondas televisivas. Su programa para ese día, que se anunciaba atrevido y nuevamente interesante al respecto del caso Alcácer, no se visionó, pero volví a disfrutar del absorbente Dossier que Iker dedicó a nuestro inolvidable Félix.

Espero y deseo que Iker vuelva a la pantalla. Me gustaría que mis reflexiones sobre el fin de su programa televisivo quedaran en meras trazas de sospecha. No obstante no confío que así sea.

Iker era molesto para muchos en un país donde la verdad no gusta y sí molesta. Su icono ejemplarizante, por muchos admirado, y llamado Félix Rodríguez de la Fuente, también lo era. A uno lo han callado de las ondas. Otro murió en un misterioso accidente de avioneta en Alaska cuya resolución judicial no sólo es opaca y torticera sino que se caracterizó por las flagrantes irregularidades. Félix molestaba al poder de los grandes partidos políticos porque hubiera eclipsado con su liderazgo a cualquiera de los dirigentes partidistas de la época. Molestaba también al incipiente ecologismo de ultraizquierda apesebrado que veía en él al verdadero defensor de la naturaleza que ellos odian, así como a un patriota y a un rehumanizador de la vida nacional española. Iker Jiménez ha molestado de la misma forma que lo hizo Félix. Ambos, dos comunicadores excepcionales, dos mentalidades abiertas, defensoras de la vida, de la verdad como anhelo que nos hace libres. Ambos, cercenados de nuestras pantallas.