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AYER
"Mi señor, amigo mío, príncipe Hamlet... ¡malas noticias te traigo! ¡Malas noticias llegan de España...!
        --¿Qué ocurre, Horacio? ¿A qué general le ha tocado ahora?, ¿cuántos guardias han caído?, ¿qué cafetería ha volado por los aires?, ¿qué pueblo se ha proclamado independiente?, ¿estalló el polvorín andaluz...?, ¿o acaso es que ya han reingresado en el Ejército los de la UMD?
        --"¡Nada de eso, mi señor! es mucho peor... sobre todo para ti."
     "Señor: Suárez ha ganado la moción de confianza por mayoría aplastante... ¡y sigue más fuerte que nunca!"
     --Ja, ja, ja... (Hamlet ríe abiertamente, como la noche aquella que el Rey le pidió su apoyo y su amor, durante un buen rato. Luego, prosigue:) Pero, mi buen Horacio, mi entrañable Horacio... ¿por qué? ¿ por qué esa noticia es mala para mí...? No, hombre de Dios, ni mucho menos, además, ya lo sabía.
     "¡Cómo que la sabías, si la votación acaba de terminar hace unos minutos! ¡Imposible!"
     --Sí, hombre, sí. Que Suárez iba a ganar la "monción" lo sabía Dinamarca entera... ¡hasta mi madre, la Reina, que está siempre de jardines! Si no cómo se iba a someter Suárez a una votación... ¡Ay, Horacio, te vas a morir de viejo y vas a seguir sin saber quién es y cómo es don Adolfo! Pues, claro que ha ganado.
Es más..., puedo decirte y te digo que si no ha sacado ¡178! votos favorables es que ya ni las matemáticas son de fiar.
       "¡Pues te equivocas, señor: porque ha conseguido mucho más!"
       --¿Cuántos, Horacio, cuántos?
      "Señor: exactamente ¡185!"
      --¡No puede ser! ¡Ay, ya se equivocó otra vez Fraga! (O sea --Hamlet habla para sí mismo-- que aquí todo el mundo tiene un precio. ¡Pobre España!) "Te vuelves a equivocar, mi señor:  porque Fraga votó en contra... ¡y además estuvo como nunca!"
     --Entonces, peor. Porque eso significa que han sido las "nacionalidades" las que le han dado la victoria. Y eso, ¡ay, Horacio!, eso significa que España ha dejado de ser España y que la "entrega" será inmediata.
      "Hamlet, creo que desvarías. ¿Por qué no aceptas la realidad?"
      --¿Qué realidad, Horacio?
      "Pues, señor, la única que hay. Es decir, que Suárez domina el cotarro y que hay UCD para rato..."
      --Sí, para ciento siete años. Eso también lo sabía. Pues, ¿sabes lo que digo? ¡Que allá España! ¿Tú crees que el "nuevo Gobierno" va a resolver algo? Pues, yo te digo ya ¡que no! Bueno, creo que ya te lo he dicho muchas veces: ¡es el sistema!, Horacio... ¡el sistema! No los hombres. Y el sistema ya ha demostrado con creces que no le va a los españoles... porque España necesita paz y orden, confianza y fe, alegría... ¡cosas todas ellas que este sistema no le ha dado ni le podrá dar! España tiene que volver al trabajo y a la seriedad..., y este sistema ya no puede haber que la gente trabaje ni que los empresarios inviertan. ¡Ya lo verás! Y aún hay algo más: cuando en España falta la autoridad todo se viene abajo. ¿Es compatible la autoridad y el orden con la libertad? ¿Hay algún sistema que pueda ejercer la autoridad sin menoscabo de la libertad...? Pues te digo que mientras España no encuentre quien al mismo tiempo le dé ambas cosas no habrá nada que hacer.
           "Tal vez Suárez lo consiga... sobre todo ahora que ha logrado una mayoría importante y que ha terminado con la "oposición" interna."
         --Ni así, Horacio. Ni así. Suárez ha "entregado" demasiadas cosas durante estos cuatros años y ahora, y aunque se lo proponga, ya no puede, ya no puede dar marcha atrás. Suárez es ya un ¡esclavo...!
         "¿Entonces?"
        --Horacio... ¡con Suárez o sin Suárez "esto" va a ser difícil encarrilarlo de nuevo! Deja que la izquierda inicie su movimiento. En fin, en diciembre hablaremos.
HOY
¿Y qué quieren que les diga, si Hamlet acierta una vez más?. ¿O no es verdad que cuando en España desaparece la autoridad todo se viene abajo?...¿y por qué no puede ser posible que convivan la Democracia y la libertad con el orden y la autoridad?... Y da igual que el inquilino de la Moncloa se llame Adolfo que Pedro. Hubo un tiempo que se cantó "Libertad sin ira", pero ahora hay que cantar "Libertad con autoridad".  Autoridad, orden, trabajo, bienestar, unidad, justicia... o sea, Franco.