La vida del hombre está enmarcada en tres tiempos: el pasado, el presente y el futuro. El pasado es lo que fue, el presente es lo que es y el futuro es lo que será. Pero son bien diferentes cuando se refieren al hombre, porque el recién nacido, el niño y el joven apenas tienen pasado, su presente es efímero y el futuro es inmenso. Lo que quiere decir que a medida que vamos viviendo el pasado se va alargando y el futuro se va acortando, tal vez por ello los viejos se quedan sin futuro y toda su vida es pasado. Y eso me sucede a mí. Mi vida es ya casi toda pasado, un pasado que arranca cuando España acababa de salir de la Guerra Civil y Europa y el mundo luchaban ya en los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial.

Pues, de esos recuerdos, que conservo en ese baúl que todos llevamos a cuestas, les voy a hablar en esta sección que hoy comienzo con el beneplácito de Eduardo García Serrano, el Director de este triunfante "El Correo de España". Mañana les hablaré de mi primer recuerdo, que va unido al fuego que ardía cada día en el horno de mi casa, que no era otra que "La panadería de Julia", mi madre. 

Bien entendido que estos articulitos no van a ser una Biografía. Las biografías son cosa más seria, pues tienen que ir acompañadas de fechas exactas, de nombres correctos, de citas firmes, de papeles, de documentos y los Recuerdos, no. Los Recuerdos, además, son anárquicos, imprevisibles, pues de pronto se te viene a la cabeza el fuego y las llamas del horno (en este caso sí lo tengo controlado) como a continuación recuerdas lo que hablaste con el Rey en la primera audiencia, o como el día que hiciste el examen en el Seminario de San Pelagio para hacerte cura, o la madrugada que nació tu hija y hubo que operar a vida o muerte, o la noche que cenaste con Sofía Loren en el "Palace" de Madrid, o las terribles marchas de Montejaque cuando las Milicias, o el día de tu boda y la mala digestión que te llevó de madrugada al hospital, o aquel primer  viaje a Londres que hubo que tomar tierra sin tren de aterrizaje, o el día que te detuvieron por denunciar un caso de corrupción, o el día que el Ministro de Hacienda te quiso comprar...¡Oh Dios, el pasado que se resiste a morir cuando ya el futuro te acerca a la muerte!