Por fin libre. Una libertad tan justa como ansiada por parte de unos y tan rabiosa, por los medios del sistema que hoy están rabiando con su prosa habitual del odio.

No estaría mal que destinaran su odio a descubrir la verdad de lo que pasó en el Caso Atocha  y la implicación o relación en el mismo con la legalización del PCE, pero quizás eso les supondría descubrir las mentiras que hay detrás de su idílica Transición y se quedarían sin referentes a los que adorar cual vaca sagrada.

Más les valdría que perseguir con su rabia a Carlos, podrían investigar el caso, intentar aclarar el crimen a Juan Ignacio González o el propio 23-F y descubrirían las mentiras, la cárcel y la sangre de inocentes que ha costado su transición y su democracia.

Desde El Correo de España damos la bienvenida a Carlos García Julia a esa libertad en la que debería llevar mucho tiempo.