Pues sí, aunque no figure en el ranking de los "Guinness"yo tengo un récord: el de ser el periodista español que más denuncias, demandas o querellas ha recibido durante sus mandatos como Director de "El Imparcial" y "El Heraldo Español" por parte del Estado: en total ¡¡ 127 !!...con otro récord añadido, que en ninguno  fui imputado, procesado o condenadoEso sí, por una de aquellas denuncias fui hasta detenido con un gran montaje televisivo y no me pudieron llevar a los Juzgados esposado porque antes me presenté voluntario. Aquello, que ahora me hace reír o sonreír, fue en su momento un  escándalo público y un gran disgusto familiar. Verán. Un día, noviembre 1978, que estaba yo comiendo con Federico Silva, el ex-ministro y fundador, con Fraga, de AP,  y Luis Jaúdenesen el reservado de un restaurante de la calle del  Prado,  casi frente al Congreso, entró nervioso un camarero diciendo que yo estaba en la tele y que estaban diciendo que había sido detenidoNaturalmente, acudí presto al salón donde estaba el televisor y efectivamente, allí estaba yo llenado la pantalla y un locutor leyendo que "Julio Merino, el Director de "El Imparcial", según la agencia EFE, ha sido detenido"... y sin más explicaciones.  De inmediato, como pueden imaginarse, llamé al periódico para informarme y ya, incluso antes de decir nada, la telefonista me estaba diciendo: "Director, la policía ha estado aquí, según han dicho, con orden de detención"... Y sin más, llamé a mi abogado y columnista del periódico, José María Ruiz Gallardón (sí, el padre del Ministro Gallardón), que antes de nada me llevó a su despacho y allí me dejó encerrado mientras él se acercaba a los Juzgados para intentar averiguar el motivo de la orden de detención. Joder... y  se me acusaba de "Incitación al asesinato" y por un artículo feroz que se había publicado ese día (firmado por "Merlín", que era un seudónimo de mi subdirector Fernando Latorre) contra la ETA  por el asesinato, en un atentado, del Juez José Francisco Mateu, el que había sido último Presidente del TOP (Tribunal Orden Público) y contra el Gobierno Suárez por haber dejado a un hombre tan significado sin escolta alguna.
                   En resumen, que el Fiscal del Estado, manipulando el contenido del artículo para hacer creer que el periodista estaba incitando a matar más jueces, pedía cárcel para el autor y para el Director, que era yo, por haber permitido que se publicara. Lo curioso es que el que salió con el rabo entre las patas fue el fiscal por la bronca que le echó el Juez tras oir nuestras declaraciones y mostrarle la felicitación de los familiares por las "bonitas" palabras que se dedicaban a la víctima.
                 "Aquello", o sea, la persecución a la que fui sometido llegó a ser un pitorreo entre los oficiales y personal de los Juzgados (ya en la Plaza Castilla) e incluso de los propios Jueces, que ya cuando me veían entrar en su despacho se echaban a reir... y me decían ¿Qué, Señor Merino, otra?.
                ¡Ay, pero "aquello" era Democracia, la Democracia del demócrata de toda la vida, mi  Ministro del Movimiento, Don Adolfo Suárez, y de los palmeros!... Los mismos que hoy rinden pleitesía al Sr. Sánchez... Doctores en camaleones.