El hombre que heredó un Reino

y  dejó al morir  un Imperio. "Planeta",  "Antena 3", "La Razón", "ONDA CERO" y más de 100 empresas repartidas por todo el mundo.

 

 

 

Esta semana voy a entrar en la vida y milagros de José Manuel Lara Bosch, el actual Presidente del "Grupo Planeta", el heredero de aquel grandísimo José Manuel Lara que de la nada hizo el Reino Planeta y puso en marcha el "Premio Planeta" ,el único premio mundial de las letras que se puede codear con el Nóbel de Literatura. Pero, antes, y no sé por qué, les voy a hablar de Alejandro el Magno. Como sabe cualquier aficionado a la Historia Alejandro fue el hijo primogénito del Rey de Macedonia, Filipo II, el que revolucionó el arte de la guerra y el que logró unificar las ciudades-Estado de Grecia. Se sabe que Alejandro tuvo como profesor de estudios nada más ni nada menos que al gran Aristóteles. A los 16 años, Alejandro guerreaba ya como un experto y hacía de "regente" en ausencia de su padre. Dos años más tarde era el Jefe de la caballería y un buen Jefe, como demostró en la batalla de Queronea contra los tebanos y donde Filipo se ganó la supremacía sobre Grecia. A los 20 años subió al trono y fue rey hasta su muerte, acaecida 13 años más tarde. Según la leyenda fue en sus tiempos de Jefe de la caballería cuando pidió a su padre que le proporcionase caballos de Tesalia por ser los mejores del mundo para la guerra y eso hizo Filipo. El Rey, sus generales y el propio Alejandro se toparon entonces con un hermoso animal, de color negro azabache y una estrella blanca en la frente que despertaba el asombro de todos por su belleza, su poderío y su rebeldía. ¡no

había quien lo montase!, hasta el punto de que Filipo dio órdenes de que se lo quitaran de su vista. Pero fue entonces cuando se produjo la anécdota que cuenta Plutarco en sus "Vidas Paralelas" y que reproducimos por su curiosidad:

 

"Trajo un tesalino llamado Filónico el caballo Bucéfalo para venderlo a Filipo en trece talentos, y habiendo bajado a un descampado para probarlo pareció áspero y enteramente indómito, sin admitir jinete ni sufrir la voz de ninguno de los que acompañaban a Filipo, sino que a todos se les ponía de manos. Desagradóle a Filipo y dio orden de que se lo llevaran por ser fiera e indócil; pero Alejandro, que se hallaba presente, dijo:

-        ¡Qué caballo nos perdemos!¡Y todo por no tener conocimiento ni resolución para manejarlo!

A lo que replicó Filipo, algo molesto por la suficiencia de su hijo:

-        ¿Acaso tú lo manejarías mejor que éstos, que tienen más años y más experiencia que tú?

-        Por supuesto que sí; a éste ya se ve que lo manejaré mejor que nadie-respondió Alejandro.

-        ¿Y cuál va a ser la pena de tu temeridad -preguntó Filipo- si no lo consigues?

-    ¡Por Zeus-exclamó el joven-, pagaré el precio del caballo!

Echáronse a reír-sigue Plutarco-y, convenidos en la cantidad, marchó al punto adonde estaba el caballo, tomóle por las riendas y, volviéndole, le puso frente al sol, pensando, según parece, que el caballo, por ver su sombra, que caía y se movía junto a sí, era por lo que se inquietaba. Pasólo después la mano y le halagó por un momento y, viendo que tenía fuego y bríos, se quitó poco a poco el manto, arrojándolo al suelo, y de un salto montó en él sin dificultad. Tiró un poco al principio del freno, y sin castigarle ni aún tocarle le hizo estarse quieto. Cuando ya vio que no ofrecía riesgo, aunque hervía por correr, le dio rienda y le agitó usando de voz fuerte y aplicándole los talones.

Filipo y los que con él estaban tuvieron al principio mucho cuidado y se quedaron en silencio; pero cuando le dio la vuelta con facilidad y soltura, mostrándose contento y alegre, todos los demás prorrumpieron en voces de aclamación. Mas del padre se refiere que lloró de gozo, y que besándole en la cabeza luego que se apeó le dijo:

"¡Hijo mío, busca un Reino más grande, porque esta Macedonia se ha quedado pequeña para ti!"

 

¿Y por qué se me vino a la cabeza esta página de la Historia de Alejandro Magno al hablar de José Manuel Lara Bosch? Son los misterios del cerebro humano. Aunque "mutatis mutandis" tiene su razón de ser.

 

José Manuel Lara Hernández (Lara padre) creó partiendo de la nada la editorial Planeta, el Reino Planeta, como Filipo (el padre de Alejandro) creó partiendo casi de cero el Reino de Macedonia.

 

José Manuel Lara Bosch (Lara hijo) ha sabido transformar el Reino Planeta que heredó de su padre en el Imperio que es hoy el Grupo Planeta, como Alejandro (el hijo de Filipo) supo transformar el pequeño Reino de Macedonia, que heredó de su padre, en el gran Imperio de la antigüedad.

 

Por tanto, y como escribiría Plutarco, bien podemos hablar de "Vidas Paralelas": a un lado Filipo y Alejandro y al otro Lara padre y Lara hijo. Pero, repasemos en síntesis la vida de los Lara, y cómo se transformó el Reino Planeta en el Imperio del "Grupo Planeta".

 

Todo comenzó al terminar la Guerra Civil, cuando un joven sevillano (nacido en El Pedroso) de 25 años decidió instalarse en Barcelona. Es cierto que lo tenía difícil, porque apenas si tenía estudios ni dinero. Sólo tenía el afán de triunfar y un olfato especial para buscarse la vida. En 1941 se casó con la catalana María Teresa Bosch y ese fue el primer gran triunfo del andaluz, porque aquella joven iba a ser el talismán de su vida, la compañera ideal que le acompañó hasta la muerte (curiosamente murió a los 4 meses de morir su marido). Ambos, y después de algunas peripecias vitales, fundaron la editorial Planeta en 1949, con más ilusión que medios económicos. Pero la intuición de Lara, que apenas si leía un libro, y la devoradora de textos que era María Teresa, les llevaron a crear el Premio Planeta en 1952, un premio que arrancó con la dotación económica más grande de aquellos tiempos (40.000 pesetas). Fue un "boom" desde el principio, porque al Planeta comenzaron a llegar textos de los mejores escritores de España y de Hispanoamérica. Otro "boom" gigantesco fue el fichaje de Gironella y la publicación de la primera novela de su trilogía sobre la Guerra Civil: "Los cipreses creen en Dios"(1953), de la que llegaron a venderse más de 5 millones de ejemplares, cosa increíble en aquella España de la posguerra. En 1961 se publicaría la segunda: "Un millón de muertos" y la tercera, "Ha estallado la paz" en 1966. Sobre la de "Los cipreses" se cuenta que fue María Teresa Bosch quien se leyó el original, que ya había sido rechazado en otras editoriales, en una noche de vela total y que cuando terminó la lectura le dijo a su marido: "Ten esta novela y publícala cuanto antes, porque esta novela será la salvación de tu Planeta". Fue la consolidación de la editorial de los Lara. A partir de ese momento, y más con la llegada de la Democracia, Planeta fue creciendo a un ritmo que nadie pudo seguir y en pocos años fue absorbiendo a editoriales como Seix & Barral, Ariel, Espasa, Destino, Emecé, Martínez Roca y otras.

 

Pero, no sólo llegó el éxito empresarial sino también el éxito literario, porque al Planeta llegaron grandes novelas y grandes escritores, y citamos algunos de ellos: Ana María Matute, Emilio Romero, Torcuato Luca de Tena, Ángel María de Lera, Ramón J. Sender, José María Gironella, Mercedes Salisachs, Jorge Semprún, Manuel Vázquez Montalbán, Terenci Moix, Torrente Ballester, Antonio Gala, Vargas Llosas, Camilo José Cela, Rosa Regás y un largo etcétera. También la cuantía del premio fue aumentando con los años hasta llegar a los 100 millones de pesetas de la actualidad.

 

En 1994 aquel legionario que llegó a Barcelona con una mano delante y otra detrás era ya un Grande de España y así lo reconoció hasta su Majestad el Rey otorgándole el título nobiliario Marqués del Pedroso de Lara (o sea el nombre del pueblo sevillano donde nació).

 

Pero en 1995 sin embargo, recibió la peor noticia de su vida: la muerte en accidente de tráfico de su hijo menor, Fernando Lara Bosch, cuando sólo tenía 38 años, y aquello fue un verdadero mazazo para el padre, que ya no fue el mismo mientras vivió.

 

En 1996 Lara padre nombra Consejero Delegado del Grupo Planeta a su hijo primogénito, José Manuel Lara Bosch, que tenía una gran formación universitaria (Ciencias Económicas y Máster en ESADE ) y sobre todo un gran conocimiento del mundo editorial, en el que su padre le había introducido desde muy joven. Su carrera profesional la inició en 1963 en la Librería Larousse de París y después en diferentes responsabilidades dentro de la estructura y de las empresas del Grupo Planeta tanto en España como en la América Latina.

 

Lara Bosch, que ya tenía 50 años, llegó convencido de que el Grupo, que ya era con ventaja el primero de España y de Hispanoamérica, el segundo de Francia y muy importante en el mundo entero, no podía quedarse sólo en el campo editorial y que había que diversificar las inversiones en otros sectores y especialmente en el campo de los Medios de Comunicación. Y fue él quien comenzó a romper fronteras empresariales hasta llegar a ser lo que es hoy Planeta.

 

Pero antes de seguir conviene decir algo importante: que José Manuel Lara Bosch, aunque de otro carácter que José Manuel Lara Hernández, heredó no sólo las empresas sino también las mejores cualidades de su padre y cómo su padre ha tenido la fortuna de casarse con una mujer, Concepción García Piriz, que ha sido y sigue siendo su talismán (como su madre María Teresa Bosch lo fue para su padre). A este respecto resalto el "retrato" que hizo de su marido en una entrevista periodística al preguntarle que rasgo destacaba de su marido: "La bondad y la inteligencia. Todavía en el colegio en el que estudió, empezó en los Escolapios y luego en el Liceo francés, no se ha conocido un coeficiente intelectual como el suyo. Pero sobre todo, la bondad. Se le ve grande e importante y asusta por todo lo que tiene y tal y en cambio tiene una sensibilidad tremenda". Y también algo que le caracteriza y que posiblemente haya sido una de las mejores razones de su éxito como Presidente del Imperio Planeta: saberse rodear siempre de los mejores profesionales de los distintos sectores en los que ya estaba y se   ha ido introduciendo. Dicen los que bien le conocen que, aparte de ser un trabajador infatigable, es un "Jefe" que sabe delegar funciones y responsabilidades. Es un hombre bonachón, justo, simpático, amigo de sus amigos, grandullón, barbudo y un padrazo ( ya tiene a su lado a su hijo mayor). Y que se conozca sólo tiene dos vicios: comer mucho y fumar mucho (al menos hasta la Ley famosa). También tiene la virtud de decir las verdades del barquero cuando hay que decirlas, como hizo con Díaz Ferrán, el discutido ex-Presidente de la CEOE : "A Díaz Ferrán lo tiene el Gobierno cogido por los cojones y lo que tiene que hacer es marcharse. La CEOE necesita un gran cambio".

 

El año 2003 murió, a los 89 años, Lara padre y Lara hijo fue nombrado Presidente del Grupo Planeta. El Reino estaba ya consolidado y con una situación económica y empresarial envidiables. Sin embargo José Manuel Lara Bosch no se conformó y siguió y amplió los objetivos del incipiente Imperio. Reorganizó y modernizó la estructura del Grupo organizándolo en divisiones: la de Servicios, la de Venta Directa, la de Enseñanza y Formación , la de Audiovisual e Internet y la de Inversiones.

 

Mención especial merece la presencia accionarial del Grupo en el sector de la Comunicación, puesto que ya es propietario o principal socio de referencia de Medios tan significados como Antena 3 TV (de la que es Presidente), Onda Cero y "La Razón". Y ha sido precisamente en este sector de la Comunicación donde se han centrado las últimas y más importantes inversiones del Grupo, con muy buenos resultados económicos y de comunicación. Entre el año 2003 y el año 2010 el Grupo Planeta (5º Grupo editorial de todo el mundo) vive en permanente expansión pero sin perder en ningún momento su carácter de empresa estrictamente familiar. En poco más de medio siglo el Grupo se ha convertido en un Imperio económico y con un poder inmenso, al parecer inmune incluso a todas las crisis económicas. En la actualidad, Planeta cuenta ya con una plantilla de más de 5.000 personas y una facturación estimada en 3.000 millones de euros.

 

Naturalmente mencionar todas las sociedades del Grupo sería pesado para el lector. Baste como muestra recordar que ya existen una Planeta Argentina, una Planeta México, una Planeta Ecuador, una Planeta Colombia, una Planeta Chile y una Planeta Venezuela... o que también se atrevió a adquirir el 50% del Círculo de Lectores al poderoso grupo alemán Bertelsmann.

Y ahora hablemos de la política de los Lara. Es cierto que Lara padre hizo la guerra con los nacionales y que fue siempre un hombre más cercano a las posturas conservadoras, sobre todo cuando llegaron con la Transición los partidos políticos. Pero también lo es que la editorial Planeta estuvo siempre abierta a todas las ideologías y que a nadie se le cerraron sus puertas, como puede verse en su larga lista de autores ( Santiago Carrillo, Vázquez Montalbán, Jorge Semprún, entre otros). Lo mismo podemos decir de Lara hijo, porque es público y notorio que José Manuel Lara Bosch se lleva bien con todo el mundo y tiene amigos tanto en el PP como en el PSOE, Izquierda Unida o CIU. Es un catalán de los pies a la cabeza, un andaluz de corazón y un español. Durante un tiempo participó en la aventura del periódico en catalán "Avui" y en su casa se hablan las dos lenguas con toda normalidad. Lara padre ya había creado antes el Premio en catalán "Ramón Llull". En resumen, que José Manuel Lara Bosch es un verdadero demócrata, aunque personalmente hoy esté más cerca del PP.

De dos cosas se siente muy satisfecho Lara Bosch: 1) De la Fundación José Manuel Lara, con sede en Sevilla y vehículo del andalucismo que los Laras han mantenido siempre con orgullo. El padre tuvo siempre presente a su pueblo de El Pedroso, del que es Hijo Predilecto y el hijo tiene su doble residencia en otro pueblo sevillano, en Mairena del Alcor. 2) Del Premio "Fernando Lara", que se creó en 1996 en honor al hermano muerto.

Y terminamos con unas palabras que el propio Lara Bosch pronunció recientemente en un coloquio universitario:

 

"La clave para el triunfo empresarial es el equilibrio. Un equilibrio entre una gestión sólida y un riesgo dedicado a la innovación. Si no renuevas tu oferta sufrirás una muerte agónica y lenta, pero si integras una innovación desmesurada tu muerte será rápida, porque nadie sabe que tiene una idea brillante hasta que esta triunfa".

 

Está claro, el "Grupo Planeta" está en las mejores manos.