(A mi madre, que nació en este mes)

 

Septiembre ya está aquí

con su melancolía.

El verano todavía

sus alas no ha batido,

pero ha empezado a entonar

su canto de despedida.

Se han marchado quienes vinieron

y otros llegan rezagados

a tomarles el relevo

discretos y más calmados.

Los niños a las escuelas

regresan y los anhelos

en nuestras almas impresas

han dejado sus secuelas.

Es hora de sopesar

lo que fue y lo que no ha sido,

lo que aún podría ser,

lo que merece el olvido.

Es hora de retomar

hacia otro año el camino.

Septiembre, dulce balada

de violines cuyos acordes

van del ayer al mañana.