La Dictadura Progre apesta por las redes sociales en su manipulación de la información.

El hedor que arrastra en su seno es ya insoportable: todo lo que vomitan es mentira y manipulación de las masas.

Son ingenieros de la podredumbre humana, técnicos de la mentira y sepultureros de la verdad, aderezados de jugosos contratos y sueldos con los que dar más sabor asqueroso a su labor tergiversadora.

Ahí los tenemos, para escribirlos en la Historia de la Humanidad con letras de bronce, para que nunca sean olvidados, el caso de Miguel Lacambra, un seudónimo vinculado a Antonio Maestre, según clamor en Twitter, al servicio siempre de la Mentira, y el de Amy Martin, seudónimo de otra pija de la progresía, que abrevaba en las cuentas públicas de forma canibalesca.

A partir de ahora nos tendremos que poner gafas y equipos antimanipulación, pues en las redes sociales, es esa extrema izquierda la que campea las mentes de los españoles con las semillas de sus odios, violencias y tergiversaciones, para gestar así una opinión pública completamente artificial y falsa, al servicio de sus archimillonarios intereses económicos y de un sistema de terror contra el disidente que no se somete.

Pero ya han quedado desvelados, el delator de Antonio Maestre ya es un cadáver informativo, de las palabras que caigan de su boca, la respuesta del Pueblo Español será llamarle mentiroso y manipulador; y aunque se dedique a amenazar con querellas desde su cuenta oficial en Twitter, ya nadie le hará ni caso, porque se ha evidenciado como lo que es, un comisario político, un chequista del periodismo, un auténtico macarra de la información y en última instancia un mentiroso ignorante bien pagado.

Toda esa prensa de la extrema izquierda debe ser neutralizada, porque son una maquinaria desinformativa al servicio de intereses contrarios al conjunto del Pueblo Español; sus medios, neutralizados, sus recursos, reutilizados, y los que sistemáticamente se han dedicado a su innoble y lucrativa tarea, apartados de la vida pública informativa.

Son ellos los que nos han traído a la situación informativa actual y son ellos los que a toda costa pretenderán hacernos olvidar los miles y miles de ataúdes que vagan por nuestras calles sin un destino final.

Ya estamos hartos y saturados; es momento de que la búsqueda de la verdad vuelva a restaurarse en los medios de comunicación españoles; no tengamos miedo a esos matones y chantajistas de la información; son meros seudónimos sin sustancia ni valor, sombras de cobardías y de codicias, rapiñadores de nuestra tranquilidad y sosiego, carceleros del pensamiento libre y torturadores de la libertad y de nuestros derechos humanos.

Impondremos un periodismo al servicio de la Verdad y del Pueblo Español. Es cuestión de supervivencia. Es cuestión de presente y de futuro para nosotros y para España.

Guillermo Rocafort