Sra. Montero: si Vd. se arroga la representación de las mujeres y “lo importante” es al parecer el lenguaje, de cuya manipulación ha hecho su machito y ganapán, es verdad: no vale. Porque el “masculino neutro” no existe. Masculino, femenino, neutro: es de primaria. [No hablo ya de “común, ambiguo y epiceno”, que eso a su ignorancia se le antojará filología patriarcal, salvo que los asesores/asesoros/asexoras se lo reciclen a lgtbiqués.]

“El masculino neutro no existe” (cópielo mil veces en tuit retonteado). LO que quiere Vd. decir, ignorante militante, es “masculino genérico”, y ESO  no es el “neutro”. “LO importante”, sí. “Los importantes”, no. ¿Ve cómo no es difícil?  Sí, no. Ahora sí, ahora no. ¡Si es como en  Barrio Sésamo! Venga, que tú puedes, sIrenita (discúlpame el tuteo, que el Vd. es cosa de bachillera, y no hace el caso en el tuiteo). Hombre, mujer, no seas merluza (merluza hembra, gén. epiceno). Mecachis en la mar (o el mar, gén. ambiguo). Con LO igualitario que resulta el género común: ignorante: el/la/le (¿neutro? ignorante. Pero tu neutro es más bien, newtrol. Y newtrola. O newtral, Y al final, Néutrex. Eureka.

 Así que (y apréndetelo bien para el examen; ¿Para qué examen?; Para el de setiembre; ¡Pero si ya no hay exámenes ni en junio!; Ah, pues… para el máster/a en Filología.), “el masculino neutro no nos dice nada” porque (parafraseando a Les Luthiers al zanjar “La gallina dijo Eureka”), “¡(ne)No, nena (nene)!, el masculino y, menos, neutro, no habla! Les (ministros/ministras/)/mistresses “hacen muchas gracias de nada”. De nada, gracias.