Cuando uno le echa valor a la vida y decide ponerse a leer el Borrador de la Ley para la Igualdad Real de las Personas Trans, al poco de hacerlo piensa que está leyendo "Picnic Extraterrestre", una novela de ciencia ficción del año 1972 en la que los hermanos Strugatski  burlaban la censura soviética para retratar un mundo fake en el que sucedían fenómenos incomprensibles para los científicos humanos. Si me dicen que los podemitas (y su niñera) se han inspirado en esta novela, me lo creo.
 
La ficción comienza en el mismo título de la Ley. Hablan de que es una Ley para (para conseguir, se entiende) la Igualdad Real. ¿Pero es que no existe esa igualdad ya? ¿Cómo y cuándo se manifiesta dicha desigualdad? ¿A qué organismos oficiales se han dirigido para denunciar dicha desigualdad? Que parta esta iniciativa del ministerio dirigido por la muy poco preparada e histriónica Irene Montero, es de locos. Porque primero deberían dedicar su tiempo a derogar o corregir o modificar la Ley de Violencia de Género, esa que provoca que los hombres heterosexuales no tengan la mínima seguridad jurídica y que hayamos perdido el Derecho Humano a la presunción de inocencia.
 
Pero el título del borrador, que parte de una falacia, va más allá. Y nos habla de personas trans. ¿Trans qué?, me pregunto yo. Fui a la RAE a buscar qué significa Trans y allí los académicos me enseñaron algo que ya intuía: que trans- es un prefijo que significa "al otro lado de" o "a través de". Me quedé pasmado pues esta Ley es para personas al otro lado de o personas a través de... Podrían ser transpirenaicos o transalpinos o quizá transcendentales. No lo sé, o se les ha olvidado completar el título o quieren darle a un prefijo el significado de un adjetivo. En un futuro no muy lejano también podrá haber personas inter o personas re o, porque no, personas semi. Y es que el significado lo es todo, y la izquierda en este país, mientras no le paren los pies, va a seguir no solo jugando con el lenguaje sino que lo retorcerán para sus intereses en forma de leyes. Ah, y  al que se atreva a disentir, facha más que facha.
 
Entiendo que esta Ley se refiere a las personas transexuales o transgéneros, pero no lo aclara esto el borrador. Cuando un juez tenga que aplicar esta Ley tendrá que llamar a la Ministra Montero para que le explique lo que significa, ese día, eso de Trans.
 
Pero hay más. Y es que, como digo en el título, esta Ley choca frontalmente con el Convenio de Estambul, ratificado por España en el año 2014 dentro del seno del Consejo de Europa, donde están nada menos que 47 países (todos los de la Unión Europea y muchos más y tan variados como Turquía, Rusia, Islandia o Serbia). Bien, pues en este Convenio, artículo 3 punto c, se define el Género como "los papeles, comportamientos, actividades y atribuciones socialmente construidos que una sociedad concreta considera propios de mujeres o de hombres". 
 
Mientras, en el borrador de la marquesa de Galapagar, se define la identidad de Género en el artículo 4 punto 1 como "la vivencia interna e individual del género tal y como cada persona la siente y se autodefine". Y las dos cosas no pueden ser, o algo es socialmente construido o algo es autodefinido. Pero aquí no hablamos de teorías que podría uno leer para matar el tiempo, como cuando leía de joven Picnic Extraterrestre, sino que hablamos nada menos que de leyes y marcos jurídicos. Y esta Ley Trans no cabe en el marco jurídico del Convenio de Estambul. Por eso, aunque los progres te sacan a la mínima dicho Convenio, se han cuidado mucho de no nombrarlo en la exposición de motivos del borrador de esta ley, que ocupa nada menos que 12 folios.
 
Estas y otras cuestiones fueron analizadas en la siguiente entrevista a Jose Antonio Pallero (Papá Maravilla) en el programa "Víctimas del Odio" de Radio Ya que presenta Jose Antonio Ruiz de la Hermosa y que podrá escuchar en el siguiente enlace: