De todos los santos que en el mundo han sido

y que en el Cielo son

San José es mi preferido.

Padre terrenal de Cristo-Dios

y esposo de la Virgen María,

nadie como él tan cercano

a la divinidad.

Ejemplo de humildad,

de fortaleza y de hombría,

abnegadamente cumplió,

desde un segundo plano,

en la tierra su difícil

y altísimo destino.

San José callado y laborioso,

San José casto y generoso,

confiable, atento, glorioso,

que en el quicio de lo humano y lo divino

nos tiende su firme mano

para llevarnos por el buen camino.