AYER

Bien, decíamos ayer... que los poderes clásicos de Montesquieu estaban superados y que hoy habría  que hablar, cuando menos, de Doce poderes reales (ejecutivo, legislativo, judicial, económico, sindical, medios de comunicación, militar policiaco, eclesiástico, regional, educativo y sociológico).
Pues bien, el tema es aún más complicado, aunque también más evidente. Porque la realidad es que quien se "quedó" en Montesquieu fue la Derecha, ya que la Izquierda sí que se mueve con los pies en la tierra. Los Partidos comunistas de la Europa democrática, y especialmente el PCE, han entendido la actual situación perfectamente, y en base a esos "Poderes reales" realizan su estrategia (usted controle el Gobierno, controle también el Parlamento e, incluso, la Justicia... que nosotros controlaremos el resto y ya veremos qué pasa).
                         ¿Y qué pasa de verdad?
                          He aquí la cuestión. Porque, veamos:
                          La UCD controla el Ejecutivo, aunque con discrepancias internas. Controla también -todavía con más discrepancias- el Legislativo y trata de influir -sin conseguirlo- en el Judicial.
                          Por el contrario, los marxistas (PSOE,PCE y demás) dominan claramente el poder sindical, donde imperan las Comisiones Obreras y la UGT; casi totalmente el tema Regional; en un 95% los medios de Comunicación; masivamente el Poder sociológico Asociaciones de Vecinos, asociaciones de barrio, etc); parcialmente, el Eclesiástico y el Educativo... y tratan de infiltrarse -con algún éxito- en el Militar, en el Económico y en el Policiaco.
                          Luego, a la larga, el desenlace está bien claro. Ahora y aquí al PCE, especialmente, lo que le interesa es ganar tiempo.
                          Ganar tiempo como sea y a costa de lo que sea. Aunque para ello haya que apoyar y mimar al señor Suárez. Aunque haya que ponerse cien "caretas" y utilizar en cada caso un disfraz diferente.
                            ¡Y la gente pica! ¡Eso es lo peligroso!
                            Sin embargo,  esta "columna" de hoy iba a referirse a otro tema. Porque creo que está en la calle y porque en él está, sin duda, la clave de este momento.
                             Ciertamente el señor Carrillo al final va a tener razón: ¡Es inevitable un Gobierno de concentración! Es decir, un Gobierno  de  todos que pueda hacer gobernable un país en descomposición.  Una especie de "consenso" general que abarque a todas y cada una de las "alternativas" posibles y que evite los "toma y daca" que ya estamos viviendo.
                               Eso... o lo que proponemos otros.
                               ¡Un Gobierno de Gestión!
                               Es decir, un Gobierno que esté por encima de los partidismos y que sólo tenga una meta: sacar a España de este atolladero o callejón sin salida. Un Gobierno de "especialistas" que sobreponga los intereses generales a los particulares y que no dependa de los "tiquismiquis" parlamentarios al uso. O sea, un "Gobierno a la portuguesa", pero con más firmeza.
                               El primero tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Ventajas, ¡si se juega limpio!, que entran en danza todos los Poderes reales y todos se comprometen. Inconvenientes, todos... porque ¡nadie jugaría limpio! Y cada partido iría a defender en la mesa del Consejo de Ministros lo que ahora defienden en el Parlamento, en las fábricas o en la calle.
                                Ventajas o inconvenientes del Gobierno de Gestión.
                                Ventajas: superpredominio de los intereses de España y planteamientos puramente técnicos. Remedio urgente del paro, confianza para los inversores, curación del cáncer terrorista y  bienestar general. Refuerzo del Estado y de la Corona.
                                  Inconvenientes: el ensamblaje constitucional para entrar y para salir, y la oposición sistemática de quienes lo que de verdad desean es el cambio de sociedad.
                                   Pero, por alguno de los dos habrá que decidirse.
                                   Lo que no se puede es seguir así.
                                   ¿Qué cómo es así? Pues, ya lo ven: un Gobierno que no gobierna; una Oposición que no sólo no se opone, sino que ayuda y sostiene al desgobierno; una economía por los suelos; un pueblo desorientado e inquieto... y, como telón de fondo, ¡un reguero de sangre!
                                    "¡Dadme un hombre que no sea esclavo de sus pasiones- dice Hamlet- y yo le colocaré en el centro de mi corazón; sí, en el corazón de mi corazón...!"
                                     ¡Dadme un hombre de Estado -digo yo-, dadle un hombre de Estado a España en estos momentos y el pueblo entero lanzará las campanas al vuelo de alegría y sus manos se romperán en aplausos...!
                                       Porque lo que la calle quiere ya es, sin componendas o con ellas, tranquilidad. Trabajo, tranquilidad y paz.
 
HOY
   O Gobierno de Concentración o Gobierno de Gestión. Era la encrucijada de 1979... y aquel  Hamlet , dado que el Gobierno Suárez hacía agua por todos lados y España se hundía...con las Izquierdas y el terrorismo de bombas y sangre echándole gasolina al fuego y a la vista, casi, el "23-F"... se inclinó y propuso un Gobierno de Gestión, que tampoco pudo ser, porque fue imposible poner de acuerdo a los Grandes de entonces: el PSOE y la UCD... y le allanaron el camino a los generales del "23-F" (o sea, que prefirieron "eso" a un acuerdo pactado)... y estos, a su vez, y, por un milagro, le dieron paso a un Felipe, ya descomunistizado que aplazó el choque.
                   Y  el Hamlet de hoy piensa que sí, que esa, un Gobierno de Gestión, podría ser la fórmula salvadora que salvase la caída al precipicio que nos llevan en directo los ocupantes actuales de la Moncloa (o sea, el Gobierno Progresista formado por socialistas, comunistas, independentistas y demás ralea, que entró por la puerta falsa de aquella increíble Moción de Censura, la noche de la gran traición vasca)... Un Gobierno de Gestión integrado por Profesionales Preparados, dignos, independientes y honrados a prueba de bombas...(sí, como lo del Consejo del Poder Judicial)...  ¡¡¡ já, já, já... pero Hamlet tú estás loco... ¿en qué país vives?..Pues, ya sabes, amigo Horacio, antes de caer al precipicio, o incluso ya medio caídos, llegará Santiago ¡y cierra España".