Un buen entorno laboral pasa por tener a los empleados contentos en sus puestos de trabajo. Un personal que se siente bien muestra mayor energía y dinamismo en sus tareas, lo que deriva en más eficiencia y productividad en las empresas, tal y como ha quedado evidenciado en varios estudios.

Aunque no de fecha reciente, una investigación realizada en 2014 por la Universidad de Warwick, en el Reino Unido, arroja resultados interesantes y sirve de punto de partida para que las compañías tomen en cuenta la importancia de contar con un ambiente laboral donde los trabajadores puedan desempeñar sus actividades felices o, al menos, satisfechos.

Uno de los datos más relevantes del estudio británico es que un trabajador feliz es 12% más productivo, mientras que uno infeliz es 10% menos. Con los años esas cifras han cambiado, pues los entornos ya no son los mismos y ni hablar del impacto que ha tenido la pandemia en las empresas y su personal. Sin embargo, la conclusión es la misma: un empleado feliz será siempre un empleado productivo.

De hecho, el estudio Felicidad y Trabajo de la consultora mexicana Crecimiento Sustentable si bien se enfoca en ese país, complementa lo evidenciado en la investigación de la Universidad de Warwick. El análisis, que se nutrió de las opiniones de 1.500 profesionales de México, revela que los trabajadores felices son 88% más productivos que aquellos con actitud negativa.

También sostiene que un empleado feliz es más eficiente y productivo, tiene menos riesgos en el lugar donde trabaja y ve el lado positivo de los problemas o incidentes que se presentan en el ámbito laboral. Todo ello contribuye a que puedan tomar decisiones que ayuden a mitigar o salir de las adversidades.

“Un ambiente agradable hace que los individuos tengan relaciones personales positivas, control y autonomía, desarrollen su creatividad, cumplan con los objetivos y, por lo tanto, exista un equilibrio entre la vida personal y laboral”, agrega el estudio.

Sin embargo, para lograr que los empleados se sientan felices las empresas deben poner de su parte. Y el primer paso es hacerlos sentir ´dueños´ de la compañía, en lugar de pensar que solo es un puesto de trabajo. El hecho de que el personal se sienta responsable de participar en el producto o servicio que el cliente compra hace que no solo esté más satisfecho, sino también más comprometido.

Mantener informado a los trabajadores, así como oír sus necesidades, opiniones y sugerencias es básico. La comunicación es fundamental para saber cuáles pueden ser los problemas o las expectativas de los trabajadores y cómo enfrentarlas.

La empatía de la compañía y de los líderes hacia los empleados también es clave, pues permitirá solventar inconvenientes que puedan incidir en el desempeño durante la jornada o generar un problema más importante a futuro. Es mejor evitar conflictos que tener que resolverlos cuando se presenten.

Delegar funciones en el personal y reconocer la labor desempeñada, que puede incluir incentivos económicos, ayuda a crear un mejor clima laboral. Se trata de un arma poderosa, por cuanto esto le dice al empleado que no solo se está contento con el trabajo que realiza, sino que su esfuerzo no ha sido en vano. Le da ese toque extra de motivación que, sin duda, tendrá una repercusión muy positiva en su rendimiento.

Además de lo señalado anteriormente, existen otras recomendaciones para mantener a la fuerza laboral contenta y, a la vez, productiva. Dependerá de cada empresa qué estrategias implementar.

Al final, la felicidad laboral está directamente relacionada con disfrutar el trabajo que se hace, sentirse a gusto en la empresa y trabajar con gente con la que existe una buena relación.