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AYER
Bien, la tragedia ha comenzado. El destino se ha puesto en marcha. Los dioses ya no son dueños de las circunstancias. El hombre ha dejado de ser libre... y ya, haga lo que haga, no podrá evitar el desenlace fatal. ¡Que Dios se apiade de todos! ¡Que Dios se apiade de España!
                   Ha muerto gente inocente, y cuando la gente inocente muere es que la pasión y el odio han vencido a la razón. Señores, no se extrañen, pero a partir de ahora ya nada de lo que ocurra en España será coherente. Ha comenzado el toma y daca. Hoy, tú; mañana yo.
                    ¡Qué triste espectáculo!
                    Hamlet lo dice bien claro en un determinado momento: "¡Esto no va bien!... ¡Sospecho alguna mala pasada!...¡Quisiera que hubiera llegado la noche!... ¡Hasta entonces, silencio, alma mía!"  SI los actos criminales surgenn a la vista del hombre y no ocurre nada, malo.  España está dormida y anestesiada.
¡Hemos perdido hasta el honor!
                      Los terroristas desafían impunemente al Estado y a la sociedad.
Los delincuentes comunes se ríen del Estado y del Gobierno.
                       Y el señor Ceaucescu se mofa de los gobernantes y de toda una nación... sin que ocurra nada.
                       Indudablemente, ¡esto no va bien! La noche eterna parece haber caído sobre España.
                       Pero, no. Hoy no quiero estar pesimista ni dar lugar a que se me llame "catastrofísta"... (aunque, bien es cierto, que nos estamos acercando a la última parte del poema dramático y a su doloroso desenlace)  Le guste o no a determinadas personas, nos acercamos peligrosamente al "suceso infausto que altera gravemente el orden regular de las cosas". Hoy quiero, una vez más, ser práctico y realista.
                       Porque el Estado necesita encontrar una salida.
                        Porque el Gobierno necesita ver claro.
                        Porque el Ejército necesita saber qué opina el pueblo.
                        Porque las instituciones todas necesitan saber a qué atenerse.
                        La cuestión es que "así  no podemos seguir".
                        Pero, ¿qué hacer?, ¿cómo salir de este atolladero sin romper las normas constitucionales?, ¿Cómo retroceder y enmendar la pauta sin echarse encima a eso que llaman "democracias occidentales"?, ¿Cómo desandar el camino erróneo que se ha seguido sin reconocer que "se metió la pata" y que deben ser otros los que se pongan al frente del barco?...
                         He aquí el dilema.
                         Dilema que un verdadero hombre de Estado resolvería  por la vía rápida de la sinceridad, sin traumas.
                        " ¡Oh, sombra mía, Rey mío, padre mío...decidme, decidme cómo se resuelve tan grave problema; decidme qué debo decir yo o cómo lo debo decir a quien corresponde! Ángeles y ministros de piedad, amparadnos en esta hora. ¡Hablad, sombras!"
                          Y las sombras hablaron:
                           Sombra segunda: ¡Oh, diosa de la noche, reina de las tinieblas, madre del viento... ¡Atended a Hamlet! ¡Atended a España!... ¡Hablad, hablad, y mostrad la luz a un pueblo que gime de dolor! ¡Tened compasión de un pueblo que sufre hasta el infinito y al que le están desgarrando las entrañas! ¡Hablad!... ¿qué puede hacer España para salir de este callejón sin romper con la legalidad y sin manchar la libertad?
                            Sombra primera: ... ¡Está claro que España no debe oír! ¡Está claro que los españoles han taponado sus oídos y han cerrado sus ojos! Suena el viento, ruge el mar, el día se ha hecho noche... y España sigue esperando... Esperando ¿qué? ¿Un milagro? ¡Vive Dios que no hay quien entienda a estos españoles!
                           Sombra segunda: ¡Oh, muerte maldita, maldita! ¡Oh zapador infatigable! ¡Oh, reina de las tinieblas y diosa de la noche!... no os enfadeis: España es así y así son los españoles.
                            Sombra primera: Pues bien, decid a Hamlet, decid a ese loco que el destino está marcado. Decidle que no hace falta romper la legalidad, que con la Constitución en la mano hay remedio...
                             Sombra segunda. ¡Oh, Dios, qué mente la tuya! Pero, ¿y el problema vasco?, ¿y el terrorismo?, ¿y la economía?, ¿y el paro?, ¿y los partidos?, ¿y la Iglesia?, ¿y el Gobierno?... ¡Todo son dudas! ¡Interrogantes sin respuesta!
                             Sombra primera: No, Hamlet, no te atormentes con esas dudas. Dile a tu señor que todo está escrito. Un poco de decisión y se hará la luz. Rectificar es de sabios... ¡Y España se equivocó otra vez! Hamlet, dile a tu señor que tenga en cuenta a Castelar y a Cánovas... que viaje a Lisboa, que aprenda de De Gaulle... y dimita a Suárez...
                               Sombra segunda: ¡Oh, diosa de la noche!... ¿Y si España quiere suicidarse?
                               Sombra primera: ¡Ah, esa es otra cuestión! Si España quiere suicidarse, si los españoles están dispuestos al suicidio colectivo... Entonces, entonces, ¡que sigan por el camino que van!
                               Y las sombras se fueron sin más. Porque el gallo cantó antes de que terminaran. Y es que...
                                "He oído contar que el gallo, trompeta de la mañana, despierta al dios del día con la alta y aguda voz de su garganta sonora, y que a esta señal los espíritus que vagan errantes, ya se encuentren en el agua o en el fuego, en la tierra o en el aire, huyen presurosos a su región..."   
     HOY
  Ya lo ven. Se parece tanto el hoy al ayer que muy bien vale el ayer para hoy... hasta lo de Lisboa y lo de De Gaulle. Sólo hay que recordar lo que pasó en Lisboa aquel 25 de abril y lo que sucedió con De Gaulle en 1958...¿Y por qué no puede repetirse la Historia?..." ¡To be or not to be, that is the question!...Morir, dormir, no despertar nunca más, poder decir todo acabó, en un sueño sepultar para siempre los dolores del corazón, los mil quebrantos que heredó nuestra carne... Dormir...tal vez soñar..." ¡¡Ay, pero los sueños sueños son y despertar es morir!... Al brillar un relámpago nacemos y aún dura su fulgor cuando morimos...tan corto es el vivir... La gloria y el amor tras que corremos sombras de un sueño son que perseguimos...despertar es morir...¡¡¡ Oh, mi Señor, oh Padre mío, oh mi Rey, oh mi locura, oh mis sueños!!!  Decidme hasta cuando vamos a soportar a este Gobierno socio-comunista que nos lleva al abismo del paro, la miseria y la muerte... Pero ¿es que no hay cuatro capitanes que los arrojen por el Taigeto?. ¡¡Hamlet, Hamlet, Hamlet!!!!.