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AYER
"Pues sí, Horacio, has de saber que las cosas están llegando donde tenían que llegar... y no nos debe sorprender. Quien siembra trigo, recoge trigo; quien siembra tomates, recoge tomates... ¡Quien siembra vientos, recoge tempestades! Mira, mira lo que está ocurriendo en Andalucía...! ¡Lo que tenía que ocurrir! Allí se sembró fuego y fuego se está recogiendo. ¡Ay, y mal asunto es que los andaluces vean arder sus campos! Porque allí no se juega por jugar... ¡Que aquella tierra es de por sí un volcán! Pero los políticos lo han hecho tan mal que difícilmente podrán ahora apagar el fuego... Mira, Horacio, yo lo siento, pero cada día estoy más convencido de que aquí hay una "mano negra" que lo está complicando todo... ¡Por eso hoy estoy pesimista!... Bueno, por eso y porque veo como se pasan los mejores años de mi vida, y los de mi generación, sin poder hacer nada. Aquí parece que todo está muerto, dormido, desencantado, aburrido, vacío, frío, congelado..."
           --Dímelo a mí, mi señor, que vengo de Andalucía... En verdad, hacía años que no veía las cosas tan mal. Por todas partes cunde el desánimo y la desesperanza. Todos, unos y otros, están ya convencidos de que no hay nada que hacer, que el "estallido" es imparable...
         "¡Hay, Horacio, si estos políticos leyeran más, no habrían olvidado la Historia de ese pueblo andaluz!... ¡Se ríen del "sino" y no saben que el "sino" es para Andalucía lo que los dioses fueron para Roma! el "sino" de Andalucía, por más que traten de disfrazarlo de manzanilla y pandereta, es hondo, serio, radical y hasta trágico. Porque honda, seria, radical y hasta trágica es la verdad... ¡Y la verdad es que con Andalucía se está cometiendo una grave injusticia!"
         --¿Sólo con Andalucía, mi señor?
         "Buena pregunta, Horacio... Sí, es verdad, lo que está ocurriendo en Andalucía es un reflejo de lo que está ocurriendo en toda España. ¡Aquí no hay orden ni concierto! Cada cual va a lo suyo por libre... Porque por libre... Porque por libre va el Gobierno, por libre van los ministros, por libre van los ayuntamientos, por libre van las centrales sindicales, por libre va la prensa, por libre va la Iglesia, por libre va la Universidad, por libre van las empresas... ¡Sí, todo el mundo va por libre!... ¡Como si España  fuese una orquesta sin director! Aquí, unos tocan la trompeta; otros, el saxofón; otros, el clarinete; otros, el trombón; otros, la flauta; otros el violín; otros el arpa; otros, la guitarra; otros, las castañuelas; otros, el piano... Pero, ¿y la batuta?... ¿Quién lleva la batuta? ese es el mal de España, mi querido amigo; que España se ha quedado sin batuta. Pero, además, y por si eso no fuera suficiente, tampoco los "músicos" se han puesto de acuerdo en la partitura, porque mientras unos siguen en el pasodoble, otros están ya en el "rock", mientras unos prefieren a Falla, otros están ya con Augusto Algueró... y así, ¿qué puede hacerse? Pues lo que se está haciendo en el Norte, matar, y en el Sur, incendiar. ¡Y en el Centro, conspirar!..."
            -- ¡Ay, mi señor!... Pero, ¿por qué? ¿Por qué hemos de ser tan insensatos? ... ¿Por qué hemos de estar siempre en lo mismo?
            -- ¡Sencillamente, amigo mío, por falta de hombres de talla.  España carece, desde hace muchos años (y las excepciones confirman la regla), de verdaderos hombres de Estado, hombres que sepan poner por encima de "sus" intereses los intereses generales de la Nación... Aquí predominan el "pillo", el "listillo", el "pícaro"... Mira a tu alrededor y te convencerás... porque ahora, precisamente, hay una verdadera plaga de estos personajillos..."
           Y, sin embargo, ¡ay, mi señor!, yo tengo fe...
           "¡Y debes tenerla, amigo mío. Porque lo curioso de España es que, a la postre, siempre encuentra el "hombre"!... ¡Como Francia! Ese "hombre" que sabe coger la batuta y ponerse a dirigir la orquesta. Ese hombre que sabe que, de pronto, una mañana se levanta y, sin más, dice aquello de: ¡España, levántate y anda!..."
           --Pues, señor, ¡que venga pronto! Porque de lo contrario acabaremos todos en el fuego... ¡No sólo Andalucía!  
 
HOY
Bueno, por lo que sucedió, afortunadamente, Andalucía no ardió...si no se considera que el escándalo de los ERES fue un incendio, en el que al menos ardieron algunos de los corruptos ¡los más grandes¡. Sin emargo, la visión de Hamlet de aquella España de hace 40 años bien podía servir para describir la España de hoy... Porque que esto está mal, que esto se hunde, que falta un Director de orquesta, no hay quien lo niegue y que quien siembra trigo recoge trigo y el que siembra fuego se quema en llamas, tampoco. El Hamlet de hoy lo tiene claro: aquella España todavía tenía arreglo, la España de hoy no. Después de Zapatero y Sánchez aquí  ya no volverá a nacer ni la hierba... exactamente igual que con ATILA.