Este fin de semana he descubierto con sorpresa y demasiado retraso la noticia del fallecimiento de Francisco Visedo. Alejarse de las redes sociales permite ganar en salud mental, pero desgraciadamente también te aleja de conocer informaciones relevantes aunque, desgraciadamente, también sean de las que uno desearía no conocer.

Supongo que el nombre de Francisco Visedo no dirá gran cosa a la mayoría de los lectores de El Correo de España. Fue uno de los muchos que en algún momento de su vida han pasado por organizaciones políticas como Fuerza Nueva y Falange Española de las JONS, aspirando a una España mejor donde se garantizase la Patria, el Pan y la Justicia. Yo le conocí hará una década a estas alturas, cuando él era un veterano resabiado que todavía creía en exprimir lo que quedase de noble y positivo en el patriotismo social y yo un pipiolo ignorante y demasiado inconsciente para saber dónde se había metido; el foro y las tertulias del portal Hispaniainfo fue donde comenzó nuestro trato, seguido después en las redes sociales; podríamos estar más o menos de acuerdo con según qué cosas, pero no recuerdo ningún problema serio con él. No llegamos a militar al mismo tiempo en el mismo lugar, pero sí coincidimos en numerosas ocasiones en diferentes actos públicos y eventos; en estos últimos, como en unas Jornada de la Disidencia y en unas Jornadas de Metapolítica, quiso contar conmigo para el respectivo coloquio que le había tocado organizar, empeñado en que los jóvenes debíamos tomar la palabra en aquellas convocatorias. Aunque la última vez que coincidimos personalmente fue durante las últimas Jornadas de la Disidencia, fue en la Jornada de Metapolítica del pasado 2021 cuando pudimos hablar más largo y tendido, comentándonos tanto a mí como al otro ponente que no nos envidiaba nada por el incierto futuro que nos espera a los jóvenes. Obviamente, no me quedó entonces y ahora más que darle la razón en cuanto al negro porvenir de la juventud, lo mismo que sobre la importancia del frente editorial en la lucha contra el Sistema y otras cuestiones que, definitivamente, a estas alturas son imposibles de resolver y no merecen nuestras preocupaciones.

Vaya desde aquí mi más sincero pésame a su familia y allegados. Y al camarada Francisco Visedo no me queda más que desearle descanso en su lucero y que nos espere allí durante muchos años.

Francisco Visedo Núñez, ¡PRESENTE!