Un año más ha llegado el verano. Estamos en su mitad, a las puertas del 25 de julio, Día de Santiago Apóstol, Patrón de España y de muchos pueblos mediterráneos.
 
La situación económica en los últimos años no sólo no ha mejorado sino que ha empeorado y la posibilidad de hacer largos viajes de vacaciones o estar largos periodos no ha aumentado.
 
Sin embargo, la bondad, la inteligencia y la capacidad de adaptación de los pueblos hispanos, y de muchos pueblos hermanos como napolitanos, calabreses o mis amados, por motivos familiares, sicilianos) se ve aumentada en tiempos de dificultad y escasez. Durante dichas dificultades es también frecuente, en nuestros pueblos mediterráneos de tradición grecorromana y religión católica, volver a las virtudes perdidas: virtudes divinas, de fraternidad y camaradería.
 
Aprovechar el tiempo de verano, los descansos y, sobre todo, las comidas o cenas para poner en práctica estas cualidades humanas con los que están cerca, con las familias y en los pequeños comercios, es muy posible y muy gratificante... Y un servicio a nuestra Comunidad.
 
Los restaurantes pequeños y familiares, con comida regional hispana y mediterránea, son variados.
Vemos que muchos de ellos están siendo neutralizados por impuestos y por franquicias tipo Burger, Pizza o de fritos.
 
Es nuestro deber, un deber relajado, apoyarles frente a las corporaciones sin alma y de comida basura. 
Uno de estos lugares ''con alma y cuore'' de comida muy nuestra (tan nuestra como las buenas ensaladas, los guisos, las carnes y los arroces) está en Valencia y se llama Guapparia:
 
Lugar familiar y tradicional napolitano.  En él, Michele y su atenta  esposa con buenos amigos, han puesto no sólo dinero sino buen gusto y corazón. 
 
Acaban de empezar en el lugar, pero no son nuevos y sobre todo no son parásitos sin alma sino una familia cercana, visible y muy trabajadora.
ESCOJAMOS EN VERANO ESTE TIPO DE LUGARES QUE SON COMO HOGARES.