Conforme van cumpliendo años y viviendo experiencias las personas cambian en todas las facetas de su vida, y sin duda una de las más destacadas es la de las relaciones. En este artículo profundizamos en cómo cambia la percepción del amor y las relaciones según la edad. Sigue leyendo para conocer cómo conciben el amor las personas de diferentes generaciones, así como también qué tipo de sentimientos y relaciones esperamos teniendo en cuenta nuestra edad.

Cómo cambian el amor y las relaciones con la edad

Durante la adolescencia las personas nos enamoramos locamente, con pasión, sin pensar en el futuro y sin tener muy claro lo que buscamos, idealizando muchas veces el amor y a nuestra pareja y decepcionándonos en gran medida cuando una relación no sale como esperábamos. Según los expertos, poco a poco, y tras diferentes ilusiones y desilusiones, vamos descubriendo lo que queremos y no queremos en una pareja, lo que esperamos y lo que no estamos dispuestos a tolerar.

Los adultos, por su parte, suelen percibir el amor de forma más realista y suelen tomar decisiones de forma mucho más impulsiva, teniendo en cuenta que la estabilidad y el equilibrio son probablemente más importantes que la pasión descontrolada. Podía decirse que cuando somos jóvenes percibimos el amor de manera mucho más emocional e impulsiva, y cuando nos hacemos adultos empezamos a valorar las relaciones de manera más consciente, teniendo en cuenta lo que nos aportan y lo que nosotros podemos aportar al otro, escogiendo en muchas ocasiones estar solos antes que estar mal con otra persona.

Finalmente, en la edad madura los adultos suelen consolidar sus relaciones y ven el amor y las relaciones como una compañía, como una suerte de ayuda mutua para compartir los días y disfrutar de la vida juntos.

Además, desde Terra chat, algunos usuarios a los que hemos consultados nos indican también que las expectativas sobre el amor también van cambiando con el paso del tiempo: al principio los jóvenes se guían por pasiones desenfrenadas. Poco a poco pasamos hacia una dimensión más mental y espiritual, de compañerismo, a medida que el cuerpo va envejeciendo.

Según diferentes expertos, el enamoramiento es la primera fase, y probablemente en la que se mueven la mayoría de jóvenes, quiénes, al dejar de sentir esa pasión deciden cambiar de relación y probar otra nueva. Después de la pasión encontramos espacio para lo que realmente es el amor según los profesionales. El amor concebido como el resultado del proceso de construcción de una relación especial con confianza, respeto y esfuerzo como principales pilares. Según estos expertos, esta es la forma en la que se perciben las relaciones y el amor con edades medias y estos principios son la base para crear relaciones de calidad, tanto a nivel amoroso como a nivel de amistad o familiar.

Cuando se siguen cumpliendo años, este amor da paso a un cariño, a un amor y a concebir el amor como compañerismo, como ayuda mutua, como una unión respetuosa entre personas que se deciden a dedicarse tiempo y a cuidarse mutuamente.

Ahora bien, cuando hablamos de amor pueden existir muchos matices, ya que cada persona puede percibirlo y percibir sus relaciones de forma muy diferente, sea cuál sea la etapa de su vida en que se encuentre. De esta manera, también depende del carácter y de la cultura de cada persona la forma en que ésta concebirá el amor a cualquier edad. Para las personas más maduras el amor también es algo recurrente e importante, ya que, como nos han explicado desde MejoresCitas.com, las personas mayores siguen teniendo ganas de enamorarse porque saben que el amor no se acaba con la edad, sino que su llama puede encenderse en cualquier momento y en cualquier lugar. Es posible amar en cualquier momento de la vida, y aunque la pasión e intensidad exterior pueda ir más despacio a edades maduras, la pasión interior que sienten estas personas puede ser percibida de manera muy intensa también por los ancianos en sus etapas más maduras.

Por contra, existen también muchos jóvenes que deberían disfrutar al máximo de su plenitud física y disfrutar de la ilusión y la pasión que provoca el amor y que suelen ser mucho más inconstantes en sus relaciones y se muestran escépticos, desencantados y con pocas ganas de enamorarse tras varias decepciones.

Algunos expertos evidencian que esto sucede porque los jóvenes buscan personas con las que explorar, con las que disfrutar de la vida, con las que conocer mundo, mientras que las personas mayores prefieren compartir la tranquilidad y los momentos de paz. Ahora bien, el interés por el amor es igual a cualquier edad, aunque con diferentes matices. De hecho, los expertos explican que hasta las personas que suelen fingir desinterés porque prefieren realizarse en otras facetas de su vida tienen claro que el amor es importante.

Las personas mayores ya están realizadas y reconocen mejor todos sus sentimientos, ya lo han demostrado todo, ya son libres para disfrutar del amor y les encanta poder compartir su vida con otras personas y crear relaciones bonitas. De hecho, como nos explican desde Bodas 10, cada vez podemos encontrar personas que se casan a edades más avanzadas y con circunstancias de vida de lo más diversas porque al final, el amor está en todas partes y en todas las edades.

Conforme pasan los años es probable que sea más complicado encontrar el amor según los expertos, pero no porque la gente no crea en el amor, sino porque las expectativas habrán aumentado. Al principio los jóvenes se enamoran aunque compartan pocas cosas insignificantes, como por ejemplo el gusto por la música. Conforme pasa el tiempo los adultos añaden más y más condicionantes como la inteligencia, las expectativas de vida, etc. Ahora bien, los expertos también coinciden en que la edad radicaliza el carácter, con lo que si una persona era cariñosa durante su juventud es probable que lo sea todavía más conforme vaya cumpliendo años.

De esta forma, es posible que la pasión y el amor en las relaciones se perciban durante toda la vida con la misma intensidad, sólo que los ritmos irán cambiando para adaptarse a las necesidades y forma de vida de cada persona.