Pensaba que este tipo era profesor universitario de filosofía, pues decían que no era filósofo, sino profesor de filosofía…, pero ni lo uno ni lo otro. (Es lo que pasa cuando te crees todo lo que lees).

Es un puto politicastro profesional, o más bien profesionalizado, sin oficio ni beneficio, pero eso sí, licenciado en filosofía por la Universidad de Barcelona…, es decir, nada, o casi nada.

Anda por los 53 años, y es más, aprovecho para felicitarle ese cumpleaños hoy, 5 de mayo, pues este artículo no tiene nada personal contra él como él como persona, individuo o cosa semoviente, sino que es una crítica política, que realizo en el pleno ejercicio de mis derechos constitucionales, que un Estado de Alarma no puede prohibir ni suspender.

Illa es listo, muy listo, y es el típico catalán, que de la tierra saca pan…, y del sudor de los demás.

No es filósofo, en estricto, pero ejerce como tal: “Primum vivere, deinde philosophari”, que significa en español “primero vivir, después filosofar”, y a eso se está aplicando, con grandes “resultados”, supongo que tanto para él como para el partido –más bien partida- de la que procede, el PSC, partido socialista de Cataluña, que como todo el mundo sabe, o debería saber, no es propiamente el PSOE, sino otro partido distinto, pero eso sí, asociado a la PSOE.

Tras promulgarse el estado de alarma, este hombre asumió la mayoría de los poderes en esa situación de crisis, y lo primero que hizo el gobierno fue suprimir todos los trámites administrativos y controles de legalidad, intervención, etc., para comprar material sanitario, de forma que todo se hiciera “por adjudicación directa”, es decir, a dedo.

(Art. 16 del Real Decreto-Ley 7/2020, de 12 de marzo, por el que se adoptan medidas urgentes para responder al impacto económico del COVID-19, modificado por la Disposición final sexta del Real Decreto-Ley 8/2020, de 17 de marzo, BOE del 18).

Se ha acudido a “intermediarios”, la mayoría sin capacidad ni experiencia alguna en el sector, pero seguramente muy próximos a él y a sus secuaces, o al propio gobierno: una gestoría de Málaga sin actividad, una especie de “empresario” de Zaragoza, empresas ¡de ropa de niños! De la comarca catalana de la que procede, etc.

Curiosamente”, todas las compras se han hecho a precios muy superiores a los del mercado, y siempre a empresas extranjeras, preferiblemente chinas, pues ya se sabe que la mejor forma de ganar la guerra contra la pandemia es comprar material defectuoso e inservible a quiénes nos han contagiado, por dolo o culpa, el comunistavirus.

Pero entre comunistas anda el juego, y una vez salido de España ese dinero, se compran los materiales y la comisión o mordida correspondiente –en su caso-, se “aparca” en una o varias cuentas numeradas en paraísos fiscales, con lo cual mucha gente se ha hecho millonaria…, por cuenta nuestra.

¿Se puede aceptar un ministerio, sin tener ni puta idea de la materia correspondiente, y más ante un cataclismo como el actual…?

Pues, por lo visto, sí se puede.

¿Y por qué se compra todo o casi todo el material en el extranjero…?

Pienso que por la comodidad de que una vez que el dinero está fuera de España, pueda desviarse a un paraíso fiscal, sin intervención de empresarios españoles, o el típico trabajador cabrón, que acaba denunciando la comisión o mordida.

Esto es lo que yo pienso, en conciencia, y creo que como yo, muchas personas más.

Pienso, luego existo, ya que estamos hablando de un filósofo…

En cambio, con un país “tan serio” como China, que ejecuta a los “traidores” por cualquier chorrada, y luego le cobra la bala correspondiente a su familia, no sin antes vender los órganos del asesinado a terceros interesados, ese riesgo no existe.

¡Y tenemos que vivir con los mínimos peligros posibles, que ya tenemos bastante riesgo de coger el coronavirus!

En fin, don Salvador, feliz cumpleaños.

Usted sí que sabe: “Primum vivere, deinde philosophari”.