La Asociación de Trabajadores Penitenciarios Tu Abandono Me Puede Matar - TAMPM lamenta la continuidad del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska al frente de Interior tras la crisis de gobierno acontecida ayer sábado. Si no se da un cambio radical en las formas y el fondo de su política, la noticia de la continuidad del Ministro y sus políticas son una muy mala noticia para Instituciones Penitenciarias, en especial para todos los servidores públicos que trabajan en Prisiones.

El nombramiento de Grande-Marlaska como ministro de Interior en junio de 2018, supuso una esperanza para los trabajadores penitenciarios, por las promesas que habían recibido del PSOE en el conflicto por la mejora de las condiciones laborales y de seguridad ya iniciado con el anterior gobierno de Mariano Rajoy. Sin embargo, pronto se constató que Marlaska incumpliría todas y cada una de las promesas y buenas intenciones realizadas al colectivo de profesionales penitenciarios.

Así pues, el PSOE con Marlaska al frente de Interior, sigue retrasando a día de hoy, de forma incomprensible la aprobación del reconocimiento de los trabajadores de prisiones como Agentes de la Autoridad, con inexplicables excusas dilatorias. Además, Marlaska se ha negado de forma rotunda a una Equiparación Salarial de los funcionarios de prisiones con los compañeros de las cárceles de Cataluña.

Además, la desigualdad puede incrementarse con el traspaso de las competencias al País Vasco. Y todo contrasta con la política acometida con los otros compañeros de Ministerio, a quienes sí se le hizo efectiva la equiparación salarial, la cual fue justa y merecida por otra parte. Nos referimos a los compañeros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. La situación con el PSOE al frente de prisiones no ha hecho sino empeorar en este tiempo.

Marlaska no ha abordado con éxito ninguno de los desafíos penitenciarios que tenía cuando se hizo con la cartera ministerial hace tres años. Seguimos con un déficit estructural de personal, ya que las ofertas de empleo público realizadas no cubren las jubilaciones y defunciones.

No ha mejorado la seguridad de los servidores públicos penitenciaros, con un crecimiento alarmante de actos graves de quebrantamiento del orden en el interior de las prisiones y un aumento de todo tipo de agresiones hacia el personal penitenciario. Situaciones que continuamente niega la administración o intenta ocultarlas y así facilita la manipulación de los datos que ofrecen de manera oficial.

Tampoco se ha acometido la prometida profesionalización del colectivo, ni la especialización ni la carrera profesional del personal que trabaja en prisiones, una discriminación histórica de los servidores públicos penitenciarios con respecto a cualesquiera otros empleados de las Administraciones Públicas.

La política penitenciaria de Interior, con Marlaska al frente se ha basado en la propaganda, con la creación de un Gabinete de prensa ad hoc como rodillo mediático para contrarrestar las críticas de los trabajadores, aplicando “mano dura” de forma arbitraria, con expedientes y sanciones, en ocasiones con sanciones encubiertas y castigos contra los trabajadores y trabajadoras valientes que han alzado la voz para denunciar la falta de medios y de personal.

Marlaska ha ido más allá iniciando una campaña de desprestigio y humillación hacia el personal penitenciario, eliminando órdenes e instrucciones de protección de los funcionarios de prisiones, llegando a culminar con una orden de presunción de veracidad de los internos cuando realicen denuncias falsas de malos tratos. Para rematar esta desastrosa gestión, la política de negociación con los representantes de los trabajadores sólo puede definirse como maquiavélica, ya que se ha caracterizado por una negación del conflicto y una marginación “a toda costa” de la asociación mayoritaria “TAMPM”, la cual está legitimada por la mayoría de los trabajadores. Sólo se ha negociado con las organizaciones sindicales generalistas, a las que la propia Administración denomina “representantes legítimos”, ya que aprovechando la coyuntura y por meros intereses políticos y corporativos, los sindicatos en prisiones llamados a negociar con la Administración Penitenciaria, han renunciado a exigir un Sector Propio para prisiones y la Equiparación Salarial, siendo estas reivindicaciones históricas, defendidas durante décadas por los mismos sindicatos que hoy las rechazan. Sin embargo, los sindicatos han sido utilizados y engañados por parte del Ministro, para ganar tiempo y generar falsas expectativas de solución al conflicto laboral en prisiones, ya que tras meses con mesas de negociación el resultado ha sido un virtual proyecto de Ley insuficente, que emana del interés de esta Administración, sin garantías temporales ni presupuestarias para resolver ninguno de los retos planteados.

Salvo cambio de rumbo sorprendente, se espera que el recién confirmado ministro Marlaska se encuentre con un otoño caliente en prisiones.