Te quede el tiempo que te quede

‒pueden ser cien años, puede ser un instante‒,

te queda muy poco tiempo.

No lo malgastes, aprovecha tu vida,

ponte en orden con Dios

mejor ya mismo que mañana.

Te quede el tiempo que te quede

‒pueden ser cien años, puede ser un instante‒,

te queda muy poco tiempo.

No seas frívolo, el aplauso del mundo no te importe,

pues todo aquí, ya se sabe,

es vanidad de vanidades.

Eleva tu alma, ensancha tu corazón, mira hacia lo alto,

llénate de amor a quien loco de amor

por ti murió en la Cruz crucificado.

Te quede el tiempo que te quede,

sabrás que era muy poco, sabrás que no era nada,

cuando tu suerte en el más allá

para siempre esté echada.