Desde que comenzó la pandemia, el escritor Frank G. Rubio se ha terminado de erigir como el mejor articulista de España. A pesar de ello, o precisamente por ello, su seguimiento de la actualidad no tiene la repercusión social que debería. Desde luego la censura imperante en las redes sociales no contribuye a que esa situación varíe (ni tampoco el entramado mafioso que ha secuestrado la literatura de nuestro país). Más específicamente me estoy refiriendo a una entrevista realizada a Frank G. Rubio en El Aullido del Lobo y censurada casi de inmediato por Youtube. No he conocido otro caso con una actuación tan rápida: un dato muy elocuente acerca del contenido del mismo. El tema a tratar era la pandemia y, por supuesto, nada de lo que allí se decía cuadraba con la versión oficial ni remotamente. Dejo aquí el enlace de la página web donde sí se puede ver la entrevista, que fue realizada por el también escritor Gonzalo Rodríguez: https://elaullidodellobo.com/plandemia-20-30/

La corrección política es el mayor movimiento puritano del mundo y, quizás, también de la historia, dada su capacidad global de expansión y homogeneización: capaz de prohibir a Homero en una Universidad de Humanidades norteamericana o de arrojar a las llamas comics de Asterix en Canadá; el gran virus de nuestro tiempo es la corrección moral. Pero el problema no es que nos censuren otros: el problema es que nos censuramos nosotros y, amigos, la autocensura es el peor signo de decadencia de libertad y de indigencia intelectual entre sujetos lobotomizados por la propaganda y acobardados por el castigo. Por eso hay que admirar doblemente la capacidad de quienes, a pesar de ello, tratan de afrontar la realidad sin anteojeras de ningún tipo y que se atreven a poner por escrito lo que piensan sin miedo a las consecuencias, ni realizando cálculos estratégicos de ningún tipo para salvarse a ellos mismo antes que a la verdad. Cuando todos sabemos que siempre habrá consecuencias y que nadie moverá un músculo por alinearse con el objeto de la censura. Artículo tras artículo, Frank G. Rubio acusa —en la mejor estirpe periodística que se retrotrae hasta Emile Zola— a nuestra sociedad de su miseria moral, de la cobardía acuciante y del oprobio imperante, haciendo gala de una cultura variada y coherente donde lo más granado de lo clásico y de lo contemporáneo quedan entrelazados; donde la independencia y la libertad de quién escribe quedan expuestas línea tras línea; y donde la información que nadie más encuentra queda recogida, bien dispuesta y, sobre todo, expresada en una prosa que ha sabido desarrollar un estilo propio lleno de riquezas verbales y dardos perfectamente calibrados. Además de que por muy acongojante que sea la realidad, Frank G. Rubio siempre sabe encontrarle la ironía y hasta cierto humor descacharrante que es de agradecer a aquello que, de otro modo, resultaría tan insoportable como intolerable.

Los arquetipos jungianos, la filosofía de Aleister Crowley, la alquimia de Fulcanelli, las distopías y las ucronías, autores como Philip K. Dick o Howard Philips Lovecraft, la crítica despiadada contra los escritores contemporáneos y, sobre todo, la incorrección política desatada confluyen en el análisis de la pandemia hecho por Frank G. Rubio. La labor de documentación realizada incesantemente y sin la pretensión de encontrar una conclusión inmediata; así como la labor de denuncia contra la versión oficial de la pandemia tienen en Frank G. Rubio su mejor exponente. Si alguien puede escribir un gran libro sobre la pandemia ese es, precisamente, él; aunque quizás ya lo haya escrito desperdigado en distintos artículos y escrito en pequeños aguijonazos que ha lanzado como un francotirador emboscado desde su cuenta de Twitter: @FranKGRubio. Sería muy interesante, eso sí, una reedición de un libro escrito ya hace una década, Protocolos para un Apocalipsis, que merecería una ampliación hablando de los acontecimientos más importantes de los últimos años, sobre todo de la pandemia del Coronavirus, dado que el libro analiza la pervivencia en el imaginario común de los arquetipos tradicionales y su uso intencionado por parte de las élites para la manipulación del inconsciente colectivo.

Precisamente a propósito de la llamada “Noche de los libros”, que tendrá lugar este viernes 1 de octubre, la librería Gaudí de Madrid (Calle de Argensola, 13) ha organizado una charla vespertina que cuenta con Frank G. Rubio entre los tres ponentes principales. Mientras la “cultureta” más oficial y oficiosa ocupa todos los espacios públicos para hablar de autoras malditas, del machismo en la literatura, de la hegemonía de los “cipotudos machirulos” y otras zarandajas similares, la presencia de Frank G. Rubio —colaborador de la editorial Valdemar, director él mismo de la editorial Vola y responsable de la revista literaria Ángulo Muerto— en el citado acto asegura un nivel intelectual que reluce como el oro en un ambiente de necrosis mental generalizada. Yo no me lo pienso perder.