¿Qué ciudad del Mundo, dispone de una inmensa obra de arte monumental, esculturas,  agua y de naturaleza, como El Parque  del Buen Retiro, en pleno centro de la Capital?

¿Por qué se construyó? ¿Cómo era en su origen? ¿Cuál fue su primer nombre no oficial? ¿De dónde viene la denominación de “Retiro”?

Lo que hoy conocemos como parque municipal del Retiro tiene poco que ver con el proyecto y realizaciones iniciales que se llevaron a cabo a partir de 1630 en Madrid. En primer lugar, ni era parque ni era público.

Palacio Buen Retiro

La idea era construir una especie de Versalles (se construye antes que éste, pero con una idea parecida) que tuviera una serie de construcciones arquitectónicas importantes en torno a un palacio (lo poco que queda hoy de ello es el Casón del Buen Retiro y un tercio del Salón de Reinos). Y los jardines de este proyecto son actualmente parte del parque, aunque muy modificados.

Fue construido en la primera mitad del siglo xvii dentro del proyecto paisajístico desarrollado para el Palacio del Buen Retiro, una antigua posesión real creada por el conde-duque de Olivares (1587-1645)​ para disfrute de Felipe IV (1605-1665), ​ de quien era su valido. Su uso como parque urbano se remonta a 1767, año en el que Carlos III (1716-1788) permitió la entrada del público a efectos recreativos ​y, ya definitivamente, a partir de 1868, cuando quedó bajo la titularidad del Ayuntamiento de Madrid.

El parque del Retiro o parque del Buen Retiro, es popularmente conocido como El Retiro, es un jardín histórico y parque público situado en Madrid (España). Considerado como una de las principales atracciones turísticas, posee figuras arquitectónicas y paisajísticas desde el siglo xvii al xxi, entre los que destacan el Monumento a Alfonso XII, el Palacio de Cristal, el Estanque Grande, el Parterre, la puerta de Felipe IV, el Real Observatorio Astronómico y la fuente de la Alcachofa; e incluso anteriores, como la ermita de San Pelayo y San Isidoro, de origen románico.

 

Historia del Palacio del Buen Retiro, 1ª parte

 

 

Debido a los destrozos provocados por la guerra de la Independencia (1808-1814), su aspecto actual es resultado de las intervenciones realizadas en los siglos xix y xx, si bien perviven trazados y elementos originales de los siglos xvii y xviii.

Con una superficie de 118 hectáreas (1 180 000 ) y un perímetro de 4,5 km, pertenece administrativamente al distrito de Retiro, bautizado así por el parque. Se encuentra delimitado al norte por las calles de Alcalá y O'Donnell, al sur por la del poeta Esteban Villegas, al oeste por la de Alfonso XII y al este por la avenida de Menéndez Pelayo.

Está protegido como Bien de Interés Cultural (BIC), figura legal que toda declaración de jardín histórico ostenta en la normativa española y desde julio de 2021 como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, junto al Paseo del Prado y el Barrio de los Jerónimos, formando parte del denominado Paisaje de la Luz. Dentro de sus límites habitan más de 19 000 árboles, representativos de 167 especies, entre ellos seis ejemplares incluidos dentro de la lista de árboles singulares de la Comunidad de Madrid.

Historia del Palacio del Buen Retiro 2ª parte

Con 120 hectáreas (1.200.000 m2.), en  pleno centro de Madrid, es un paraíso de esculturas, de agua, con monumentos, con preciosas zonas ajardinadas y miles de árboles de todo tipo.

 

El Punto sobre la Historia 07: El Retiro

El Retiro quedó destrozado durante la Guerra de la Independencia (1808-1814). Napoleón lo convirtió en una fortaleza militar después de bombardearlo sin piedad cuando entró en Madrid el 4 de diciembre de 1808. Seis años después, el Palacio del Buen Retiro (1630) estaba en ruinas, habían sido talados miles de árboles y la Real Fábrica de Porcelana (1760) había dejado de existir.

El Buen Retiro, en 1808, lo formaban el conjunto del Palacio, levantado por Felipe IV en torno al Monasterio de Los Jerónimos, y los extensos jardines que ocupaban más de 200 hectáreas de terreno. Está situado en una zona alta de Madrid, muy importante desde el punto de vista militar, así que Napoleón advirtió enseguida su relevancia estratégica para defender la ciudad de los ataques anglo-españoles. Hay que recordar que Madrid no contaba con un castillo o fortaleza. El emperador decidió edificarla en el Retiro.

Los muros exteriores del Retiro ya habían sido testigos el 2 de mayo de 1808 la furia napoleónica. Decenas de patriotas fueron fusilados en las tapias colindantes con el Paseo del Prado. En aquélla época el Retiro ocupaba todo el área que ahora conocemos como Barrio de Los Jerónimos, hasta Cibeles y el Museo del Prado. En el lugar exacto de las ejecuciones, donde hoy está la Plaza de la Lealtad, se erigió en 1840 el monumento a los caídos y se depositaron las cenizas de los fusilados en una urna que aún se conserva bajo el obelisco.

Meses después del levantamiento del Dos de Mayo, los franceses y el rey José de Bonaparte tuvieron que huir de Madrid a raíz de la derrota napoleónica en Bailén. Las tropas españolas se hicieron fuertes nuevamente en el Retiro e instalaron 30 piezas de artillería en torno a la Fábrica de Porcelana (hoy glorieta del Ángel Caído), lo que convirtió al parque en el objetivo número 1 de Napoleón cuando en pleno invierno invadió España por el norte. Tras la ganar la batalla de Somosierra, los franceses rodearon la capital y la bombardearon los días 2 y 3 de diciembre de 1808.

El 4 de diciembre, los generales Morla, por España, y Berthier, por Francia, firmaban la capitulación de Madrid y Napoleón entraba en la capital. Un día después, entre otras medidas, firmaba la disolución de la Inquisición y restauraba en el trono español a su hermano José. El 11 de diciembre, el propio emperador se paseó por el parque y mandó construir una ciudadela fortificada con forma de estrella. El Retiro se convirtió en un búnker.

Como consecuencia de estos años de uso militar, el Palacio y los jardines quedaron destrozados. Los ingleses, en la llamada Batalla del Retiro, ocuparon la fortaleza el 13 de agosto de 1812 y dos meses después volaron la Real Fábrica de Porcelana al tener que salir corriendo ante la inminente entrada en Madrid de las tropas de los Bonaparte. Según algunas versiones, destruyeron la Fábrica para evitar que la porcelana madrileña siguiera desplazando a la inglesa en las preferencias de las cortes europeas. Es una afirmación que se repite desde hace doscientos años, aunque no hay constancia documental. El historiador e hispanista británico Hugh Thomas, por ejemplo, cree que forma parte de la leyenda negra contra los ingleses.

Lo que sabemos es que el general Wellington dio la orden el 31 de agosto de 1812 de destruir todas las fortificaciones del Retiro. Y en la Fábrica de Porcelana estaba precisamente el polvorín francés. Como se ve en la imagen de la cabecera, que conserva el Servicio Cartográfico del Ejército, los franceses habían fortificado el Retiro en torno a la Fábrica mediante una disposición en forma estrella. El general Hill  cumplió rigurosamente las órdenes de Wellington el 30 de octubre de 1812 e incendió el edificio mandado construir en 1760 por Carlos III.

Los ingleses, al tomar el Retiro en agosto, encontraron en el polvorín 189 cañones de bronce, 900 barriles de pólvora y 20.000 fusiles. Hicieron 2.506 prisioneros. Y liberaron a 160 soldados españoles y seis ingleses que estaban encarcelados en el fuerte. Hasta 3,4 millones de cartuchos de fusil había dentro de la Fábrica. No es de extrañar que décadas después aún aparecieran balas y retos de material militar en esta zona.

En la guerra desparecieron miles de árboles y el Palacio del Buen Retiro quedó en un estado ruinoso. Sólo se salvaron del destrozo el Casón del Buen Retiro, que durante dos siglos había sido la sala de baile del Palacio, y el Salón de Reinos, decorado con cuadros de Velázquez, Rubens y Zurbarán, como “La rendición de Breda”, todos ellos hoy en el Museo del Prado.

Uno de los pocos árboles que se libró de los bombardeos fue el Ahuehuete, traído de México en 1630. Un ejemplar como éste sirvió de cobijo a Hernán Cortés durante la llamada “Noche Triste” (1520) en la que el conquistador lloró amargamente después de que sus tropas fueran diezmadas por los aztecas. Hoy está considerado el árbol vivo más antiguo de Madrid.

No se conservan vestigios de la guerra, pero años después de la voladura de la Fábrica de Porcelana aún se han encontrado armas y pertrechos militares de los franceses en ese espacio donde hoy se alza el Ángel Caído. De hecho, esta zona poblada ahora de almendros y donde están los Viveros del Retiro aún se la conoce como el Huerto del Francés. Por debajo de estos terrenos circula una galería subterránea de un kilómetro de longitud que al parecer era usada para conectar la Fábrica de Porcelana con la glorieta de Atocha y que fue descubierta hace unos años de forma circunstancial. Algunas teorías apuntan a que también era utilizada por las tropas francesas. Está cerrada al público. Uno de los misterios de Madrid.

 

El árbol más antiguo de Madrid, “El Ahuehuete”. Este maravilloso árbol se salvó de los ladrones y destructores “GABACHOS”, porque en él montaban un cañón.

Estos indeseables gabachos, destruyeron cientos y cientos de árboles de la edad de este, que les sirvió de madera para hacer hogueras.

Algún día habrá que reclamar oficialmente, la destrucción total e incendios de miles de monumentos, palacios, iglesias, catedrales, museos,…. y conventos, que esos malnacidos gabachos, llevaron a cabo, después de robarlos y llevarse todas las joyas a ese País, que nunca ha sido amigo de España y para destruirnos, nos inocularon, nos  transmitieron el Virus de los Borbones, Dinastía que acabará con España, si no acabamos antes nosotros con ella, aunque para muchos ciudadanos que presumen de españoles, la tiene arraigada en su sangre y la defienden hagan lo que hagan.

¡¡Qué vergüenza y asco de pueblo, que antepone a estos malhechores, por encima de Dios y la Patria!!