Ya estamos dentro de nuestra emblemática y amada Semana Santa.

Han pasado dos años de penuria religiosa, con la Plandemia, nos han prohibido todo, también pasear a nuestro Santo Cristo crucificado y a su madre la Santísima Virgen, llorando por la pérdida de su hijo.

 

Cada ciudad, cada pueblo, cada aldea española, es fiel a su Cristo y a su Virgen, con sus nombres diversos y variados, para ese Cristo y esa Virgen que les representan y a los que tienen una devoción, transmitida de abuelos a nietos, de padres a hijos, para que la tradición cristiana no muera y perviva por los tiempos.

Como Caballero Legionario que fui, como Caballero Legionario que soy y hasta la muerte, que el Altísimo me conceda, más pronto que tarde, para cristianamente terminar con mis tragedias, me enorgullezco de haber pertenecido a tan leal Cuerpo, en el que como ningún otro en el mundo, prevalece el amor a nuestro Cristo, Cristo de la Buena Muerte, Cristo Legionario, que tuve el orgullo y el privilegio de llevar a hombros y en mano alzada, representando a la Bandera Xª, del IV Tercio Sahariano Alejandro Farnesio, hace ya algunos años, muchos ya, pero parece que fue ayer y fue allá por el año de gracia de 1.971, por las calles de Villa Cisneros, ciudad de nuestro Sahara Occidental robado y entregado al enemigo, por un maldito perjuro, un traidor y despreciable Borbón, al que odio como al que más, por su inmensa Traición contra la Patria.

JUEVES SANTO

El Puerto de Málaga acogerá en la mañana del próximo Jueves Santo el tradicional desembarco de La Legión que acompañará al Cristo de la Buena Muerte (Mena) tanto en su traslado como en la procesión vespertina de la Semana Santa de Málaga 2022.

 

 Como Caballero legionario, ratifico que nuestro mayor orgullo, es llevar a nuestro Santo Cristo a hombros y en el corazón, a mano alzada y en el corazón, a paso lento y en el corazón, con la vista en el cielo y en el corazón, ….

¿Qué le sucedió a la talla original del Cristo de Mena?

El Cristo de Mena constituye sin lugar a dudas una de las imágenes devocionales más importantes de la Semana Santa de Málaga. Sin embargo y a pesar de su popular denominación, el actual Cristo no es el original. Los terribles sucesos que se desarrollaron en gran parte de España en general y en Málaga, Sevilla o Córdoba en particular, durante la democrática, ejemplar y pacífica IIª República Española, provocaron la destrucción de patrimonio religioso y artístico de incalculable valor. Conventos, colegios, retablos, pasos, tronos… Imágenes… fueron pasto del odio y de las llamas.

 

LA HISTORIA REAL Y VERDADERA, NO LA IMPUESTA

 

El STMO. CRISTO DE LA BUENA MUERTE Y ÁNIMAS

Obra de Pedro de Mena y Medrano en el siglo XVII (probablemente después de 1663).

Considerada como la obra cumbre en la historia del Crucificado de la escultura española, significando la pérdida de mayor relieve de todos los tiempos  de la Semana Santa malagueña.

El erudito y pintor Antonio Palomino en 1724 («Vida de artistas españoles») señaló por primera vez la paternidad de esta obra, atribuyéndola a Pedro de Mena y Medrano; le fue encargada por el obispo, el dominico Fray Alonso de Santo Tomás, con quien guardaba una gran amistad. El artista granadino ejecutaría la obra una vez terminado su trabajo en la sillería del coro de la Catedral de Málaga, por tanto entre 1658 y 1662. Sin embargo, cierto sector opina que fue después de 1663, al volver de su viaje a Madrid donde vio el Crucificado de Montserrat de Alonso Cano, que le sirvió de inspiración dadas determinadas similitudes entre ambas imágenes.

El encargo era para la sala de profundis o capítulo de culpas del convento dominico. Pero cambió de ubicación desconociéndose el año exacto. Pudo producirse el referido cambio en torno a 1790, cuando se acometieron en la mencionada sala unas reformas. El nuevo lugar donde se colocó la imagen fue en la parte alta del retablo de madera del Altar Mayor de la ya parroquia de Santo Domingo.

Allí estuvo hasta el año 1883, año en el que fue, podemos decir, encontrada por el padre jesuita Moga. Entendió que quizá se trataba de la imagen a la que se había referido el erudito Antonio Palomino en su obra, y que se atribuía a Pedro de Mena. Ordenó que fuera descendida, comprobándose el deficiente estado de conservación en el que estaba, faltándole dedos de las manos y de los pies. Se aprobó su restauración por la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo; esta restauración fue llevada a cabo por el profesor Antonio Gutiérrez de León, que era hermano de la Archicofradía de la Sangre. Restaurado, fue colocado en la segunda capilla de la nave derecha, contigua a la de Ntra. Sra. Soledad.

La Hermandad del Stmo Cristo de la Buena Muerte decidió permutarla con su primera imagen Titular que probablemente pasó al Altar Mayor. Comenzó a conocerse como el Cristo de Mena, generando rápidamente una fuerte corriente devocional. A ella no escaparon los jóvenes de los barrios de la Trinidad y el Perchel, siendo conocidos en un principio como los «niños de la Mena» y posteriormente como «menosos»; este calificativo según Orueta «se da en Málaga a los jóvenes del pueblo que se distinguen por su vida desarreglada y por el cuidado excesivo que ponen en sus personas».

Para la Hermandad supuso una importante revitalización; tal es así que decidió procesionarla en 1884. Sin embargo, este empuje fue temporal, languideciendo la Hermandad en los últimos años del siglo XIX y principios del XX.

En 1914 en la rebotica de Esteban Pérez-Bryan Souviron, se estaban manteniendo las primeras conversaciones  para una futura fusión con la pujante, relevante e histórica Cofradía de Ntra. Sra. de la Soledad. El 16 de junio de 1915 ambas celebraron Cabildos por separado, y pocos meses después, el 22 de agosto, se constituía oficialmente la Congregación actual; se aprobaron los primeros estatutos y fue nombrado Hermano Mayor Ricardo Gross Orueta, marqués de la Casa Loring y presidente por entonces de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo de Málaga.

En la Semana Santa de 1916, el Cristo de Mena volvía a las calles de Málaga.

A partir de 1925 la Congregación tuvo una feliz idea. Decidió  colocar la imagen del Stmo. Cristo de la Buena Muerte y Ánimas, desde el inicio de la Semana Santa, sobre un catafalco a fin de que muy de cerca pueda orarse ante él y admirar a la vez las innumerables bellezas de tan rica joya de arte… puede decirse sin temor a exageración, ha desfilado ante ella toda Málaga, siendo tal la aglomeración de fieles en la capilla que hubo momentos que el tránsito se hacía difícil por la misma. La admiración devocional, junto con la artística, del Cristo de Mena se ponía de manifiesto en el número de visitas que se le rendían. En esa Semana Santa de 1925 presiden la procesión, gracias a la intermediación del Hermano Mayor Félix Sáenz Calvo, el Jefe del Estado, Miguel Primo de Rivera, que llegó acompañado por el General Sanjurjo y el entonces Coronel Francisco Franco, quien estaba al mando del Tercio de Extranjeros. Pero fue bajo el mandato de Joaquín Mañas cuando se produjo la primera guardia legionaria en el año 1927. Según Elías de Mateo, en 1928 la Legión Española (aún con la denominación de El Tercio) nombra al Stmo. Cristo de la Buena Muerte su Santo Protector, escoltándolo por primera vez en la procesión en 1930. La unión entre El Tercio y la Congregación era cada vez mayor.

En 1931 el Cristo de Mena protagoniza por segunda vez, la primera fue en 1927, el cartel de la Semana Santa, obra del gaditano Francisco Hoheleiter y Castro.

Pero el Jueves Santo de 1931 fue distinto, la situación política era otra. «A la hora en punto de las doce…Mena avanza por delante de la tribuna detrás de los tambores y las cornetas de los Caballeros del Tercio…Todos los años, la bizarra tropa que viene desde África a su procesión, es objeto de aclamaciones delirantes; pero el ambiente de esta noche le es hostil. Un aplauso que alguien inicia provoca estridor de silbidos y murmullos adversos. Entre la turba se escuchan expresiones reprobatorias, y algunos puños se levantan sobre el nivel de las cabezas. Frío glacial lo invade todo…El Cristo aparece en su trono de entalladuras hiperbólicas y varales dorados, y entre las lámparas de floraciones luminosas encubre el oro viejo de las tulipas; y se detiene majestuoso.» (Las vestiduras recamadas, Salvador González Anaya, 1932).

 

El ambiente existente, aunque hostil, no podía presagiar todo lo que sucedería poco más de un mes después. El Cristo de Mena desapareció en el asalto e incendio de la parroquia de Santo Domingo en la mañana del 12 de mayo de 1931. Figuró en la relación de pérdidas elaborada por el académico Bermúdez Gil; incluso, Juan Temboury en una carta que remitió en 1935 al que fuera Alcalde de Málaga, Emilio Baeza, afirmaba que «en medio de la vía pública se organizaron hogueras a las que, con toda tranquilidad, se arrojaron los cuadros de Manrique y Niño de Guevara y esculturas tan maravillosas como el Cristo de Mena».  Las palabras de Félix Revello de Toro son elocuentes: «Recuerdo que mi padre llegó llorando a la casa. Yo, pese a mi corta edad, sabía que algo muy malo estaba ocurriendo y me escondí debajo del sofá. ‘Han quemado al Cristo de Mena. Lo han quemado sin que nadie hiciera nada por evitarlo…¡Qué horror, qué pena, que desastre!’ Esas fueron las palabras de mi padre y rompió otra vez a llorar abrazado a mi madre. En la calle había mucho ruido y el olor a quemado era insoportable…».

Sólo pudo salvarse, gracias a Francisco Palma García, una pierna de esta imagen. La que causa la admiración de cuantos la ven (Antonio Palomino, 1724). En la que pocas veces conseguirá el arte andaluz morbidez más suave, contornos más puros y proporciones más ajustadas y más hermosas (Ricardo Orueta, 1914). La que representaba el punto cumbre de la evolución de la imagen de nuestro Redentor con un prodigioso equilibrio entre lo humano y lo divino, convirtiendo ambas naturalezas en armónica igualdad; la exacta representación del Dios y hombre verdadero, de la encarnación del hijo de Dios (Juan Temboury, 1945).

 

 

¡LA MEMORIA COMUNISTA, IMPUESTA POR LOS ROJOS, ADMITIDA POR LOS MASONES PEPEROS Y DECRETADA POR LOS INFAMES Y TRAIDORES BORBONES!

 

 

¡VIVA CRISTO REY!

¡VIVA LA SEMANA SANTA!

¡VIVA LA LEGIÓN!

¡ARRIBA ESPAÑA!