El virus liberal

Puede que más de un millón

de veces ya lo haya dicho,

pero nunca muchas son,

pues decirlo no es capricho:

es el virus liberal

ciertamente muy mal bicho,

la causa de todo mal,

si debo ser más preciso.

Los síntomas que se dan

en aquel que se ha infectado

formas pueden adoptar

diferentes en su grado,

pero hay algo singular

que delata al afectado:

una errada percepción

o un concepto equivocado

tanto de su libertad

como de ésta en cualquier plano,

que a ponerla en un altar

le lleva dejando a un lado

su nexo con la verdad.

De este modo el infectado

por el virus liberal

hará de su capa un sayo

de la verdad, su verdad–

en un delirio egotista,

de raíz subjetivista,

en que el bien y la moral

quedan relativizados.

Como es dulce enfermedad,

pues se siente liberado

el enfermo en tal estado,

difícil es de curar

y los más son contagiados

por su propia voluntad,

sin saber que el resultado

de esa falsa libertad

está realmente viciado

y es a la postre letal.

Desde aquí yo hago un llamado

a todos los infectados

por el virus liberal:

que en vez de poner su ego

en lo alto del pedestal,

prueben a poner primero

a Aquel que una vez nos dijo

que no es sino la Verdad

la que libres nos hará.

Si lo hacéis os garantizo

os libraréis del mal bicho

que es el virus liberal.