Algún mindundi se empeña en no parar de reírse de los demás, hasta que se muere. (Como decíamos ayer) Hay bastante cantamañanas así; zascandiles poco de fiar. Tanta risa no hace gracia y es sospechosa. Y cuando no se sabe si ríen o lloran, confunden. Lo mejor es estar una hora riendo, y la otra serio, y así, para equilibrar el estado de ánimo. Y preferible, no llorar nunca. Llorar queda muy triste. O tal vez llorar un poco hasta sea bueno porque desahoga, como en los velatorios de pueblo. ¡Quién sabe! El alma humana, es un pozo oscuro lleno de inmundicias y sombras; bastante feo por dentro como por afuera, sometido a las leyes de gravitación universal lo mismo que eje del mundo objeto de estudio.

Está lo que se dice, chungo. No sé si tendrá remedio, o punto medio una vez que se descuadra. Todo gira alrededor del eje de la tierra, oxidado y chirriante. Verás el día que se parta y caiga el globo a cuerpo muerto... Los desequilibrios no son perceptibles a primera vista; invisibles como los males del espíritu. Se somatizan vagamente con el cuerpo. Cuántas veces uno se cree la enfermedad en una parte, y está en la otra. O que es una cosa y resulta la contraria. Otras veces se queda convencido que va a morirse ya, y luego se cansa de estar aquí, sin acordarse de morirse, ni que Dios convenga en llevarlo. Será la ley de compensación.

El morirse antes de tiempo también queda un poco agrio, como el llorar. La catarsis es la solución a los problemas de conciencia. Y a los que no tienen solución. Para Aristóteles la estética era inseparable de la moral y de la política. La cara espejo del alma. Es necesario purgar todo lo malo que hay dentro para acercarse a la felicidad, y llevar el espíritu sosegado a contemplar lo universal. Es necesario purgar todo antes de tener que pasar por el purgatorio. Igual para eso hay que ser santos. El purgatorio, también con llamas que purifican pero no queman, tiene que estar saturado de parroquianos. Por eso dice la Biblia que según el Señor esa purificación la debemos hacer aquí en la tierra. A saber por dónde está puesto el listón. El tiempo para purificarse, tampoco se sabe. Hasta que uno acaba la campaña y le dan la licencia militar.

La experiencia estética, según Plotino, se encuentra muy cercana a la experiencia mística, pues genera un abandono terrenal mientras se contempla el objeto estético. Catarsis (del griego katharsis, 'purificación'), en psicología, es un término aplicado por vez primera en 1895 para referirse a la liberación terapéutica de las emociones que causaban tensión o ansiedad.

La ciudad expone carteles de esta guisa: GABINETE PSICOLÓGICO: Depresión, ansiedad, angustia, insomnio, miedos y fobias, adicciones, problemas de pareja, eyaculación precoz y otras disfunciones sexuales, trastornos de alimentación, conductas infantiles...

Antes no había nada de esto. Hay quien tiene todas las patologías, y alguna más. La paz vale más de lo que parece; la paz con uno mismo, con los demás, y la paz con Dios. Si no se tiene paz es como si le falta la salud. No hay humor. Y si esta sociedad morbosa (que primero te mata y después te llora), carece de buena salud, no puede encontrar la paz, ni disfrutar del sentido del humor.

Pues si el humor se cae por los suelos, la tensión arterial se sube por las nubes, porque todo está al revés y uno ya anda renegado por las paredes. La sociedad enferma fue degradándose, y corrompiendo, hasta su descomposición actual. Los casos que ocurren hoy no ocurrieron jamás.

- ¿Y quién tiene la culpa de todo esto?

- ¡Buena pregunta de examen! Pero usted deberá darse a sí mismo la respuesta. No se puede reducir a palabras el Todo o la Nada. Sólo señalarlos, mediante signos, sin dar palos de ciego, buscando la luz.

Es la misma vida que -permitiéndome esta digresión- murió a poco de nacer y se alojó en el sótano de mi mente, a donde aun había una planta oscura más abajo. Sabía que era lo único fijo, seguro, determinante y se cumplió. Murió la pobre por una negligencia médica de la que nadie se hizo responsable. "Lo que el médico yerra lo traga la tierra". Los médicos son el gremio más corporativista, siempre se salvan unos a otros y no se pisan la manguera. Conectan con la industria farmacéutica, un súper negocio cada vez con más clientes y más fuerte. No te curan pero tampoco te dejan morir, para mantener tu fidelidad de por vida.

Cómo conocer la existencia. Reducir a la unidad lo disperso con pretensión de entenderlo, es soñar la imposibilidad de ver, medir, pesar la vida, o comparar, donde no hay dos seres iguales, ni se dan dos circunstancias a la par. Las buenas intenciones acercan a la verdad. Es el deseo reiterado de querer explicarse, acertar, dirigir la propia vida por el mejor camino: no hay manera. La modernidad desterró la religión y el demonio consiguió la jugada maestra. Al quedar vacante el hueco de Dios, se metió en él a la primera gilipollez perversa, como las estupideces "progresistas". Las leyes ideológicas de género, la inversión de la historia, el adoctrinamiento de los niños... Satanás -que es la personificación de la izquierda- sólo extravió su tridente en la batalla pero tenía otro de reserva. Nadie prefiere la virtud ante la facilidad y seducción del vicio. Nadie volvió a luchar contra el demonio, el mundo y la carne. Y así el mal se apoderó de todo.

Fue la rebelión del hombre contra la fe de su propio destino. Acogido a la teología política del engaño y la liberación; el exceso y la perversión. A los conceptos secularizados de una vida terrenal dominada por los Siete Pecados Capitales. Las revoluciones liquidaron la ilusión, redujeron a material lo inmaterial, a la nada lo espiritual, y pisotearon con saña el mítico Día del Juicio Final, y todo lo que les dio la gana.

El egoísmo trajo la obsesión compulsiva de hacer finito lo infinito, y viceversa. Al final se pierden los papeles, y los estribos; tanto va el cántaro

a la fuente... Se rompió el patrón tradicional del mundo; se dinamitó la casa desde los cimientos, sin hacer antes o tener pergeñado otra nueva. Si usted prefiere refugiarse en este oficio tenebroso del amor a las palabras, o a las notas o colores, cual fiel artesano de sus principios, se creará su dios con el que tomará los vinos amigablemente a diario en plan casero. Así Santa Teresa hablaba con Dios entre pucheros. Es un ejercicio de libertad con un gramo de secreta locura, en el que usted lleva el timón de su propio barco en pos de la verdad que sabe -con renovada caridad- que no encontrará.

El reloj de sangre late con pulso enfermo al compás de un tiempo de dolor; el reloj de arena muestra lo finito, en el infinito desierto, mientras el reloj de sol desgrana su paciencia franciscana por las paredes y ciñe su sombra en la piedra milenaria. En la dura soledad silenciosa del llano en llamas apagadas, que se pierde al rayar el horizonte. El cuerpo es la cárcel del alma, según Platón. Se acaba el cautiverio, pero esto ya sería muy difícil de explicar. Que Dios no me premie, ni castigue, simple y humildemente, me perdone. Amén.