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Pues sí, reconozco que se me había olvidado, lo cual me está comenzando a asustar, porque estoy rodeado del Alzheimer y cada vez que se me olvida algo, a mí que nunca se me ha olvidado nada, me echo a temblar, ya que lo que más  temo, o lo único, del "tránsito" (yo le llamo "tránsito" a lo que el mundo llama "muerte") es que me falle el cerebro... (yo he envidiado siempre y sigo envidiando a las personas que se mueren hablando, como fue el caso de mi padre)Pero, bueno, creo que mi "disco duro" sigue en forma... y por ello en cuanto vi en el baúl un ejemplar viejo, e incluso algo arrugado, se me vino a la cabeza aquel magnífico suplemento infantil que sacamos en "Pueblo" llamado "El CUCO".
                    Y ya sí lo recuerdo todo. Comenzando por la orden primera del Jefe Don Emilio.
                  ---  Merinito  -- ya saben, unas veces me llamaba Julio, otras Merino y algunas, pocas, el diminutivo, que era como más cariñoso-- quiero que el periódico del Sábado sea algo distinto, muy distinto al del resto de la semana...un periodico que puedan leer todos los miembros de la familia, abuelos, padre, madre, hijas, hijos y niños y niñas... y si me apuras hasta el perro...un periódico que todos quieran ver cuando llegue a las casas.
                    Y así lo hice, o lo hicimos. Porque se pusieron en marcha un Suplemento deportivo, otro para la mujer, otro de música moderna, otro de modas, otro de letras, otro de viajes, otro de política internacional... y otro para los niños. Y ese fue "El Cuco", un suplemento de cómic en color (¡ hacer en tipografía 16 páginas en color fue una obra de arte).
                      Pero pudo ser porque tuve la suerte de tener como coordinador a mi amigo Antonio Arias Piqueras, un verdadero experto en pasatiempos, que consiguió reunir al mejor equipo de dibujantes de cómic que había habido en España, desde Arturo Arnau a Pizarro, Chiqui, Aguilar, Asián. Martín Salvador y tantos más que ya se me escapan de la memoria.
                    Nuevos personajes, nuevos estilos, nuevos ambientes, nuevos vocabularios, nuevas vestimentas, nuevos paisajes, nuevas historias... o sea, una revolución. De ahí el gran éxito que tuvo. Duró tres años y todavía se paga por un ejemplar de segunda mano un potosí.
                      ¡Ah, y lo más gracioso, o artístico, fue que en contra de todas las normas periodísticas me inventé que la cabecera (o sea, el título, el nombre, lo de "El Cuco") la hiciera cada semana uno de los dibujantes y eso fue otro éxito!
                  Bueno, seguiré mañana.