Se malician algunos, bastantes, que las religiones han monopolizado y quieren monopolizar la verdad. Hoy día, las verdades de las religiones, sobre todos las cristianas y en especial la católica, han sido sustituidas por la Verdad de Internet, de Google, de Wikipedia, de Facebook, de Twitter y demás monopolios de la comunicación y las "fábricas de ideas". Por la Única Verdad del pensamiento Único globalista.

Hoy día, no hay más verdad que la de las redes y las redes están secuestradas por el oligopolio descrito y unos cuantos -no muchos- más, al igual que una gran parte de los gobiernos de este planeta, al igual que muchos, por no decir todos, los organismos internacionales y transnacionales, así como el 99% de las llamadas ONGs que son todo lo contrario, auténticos organismos gubernamentales bien nutridos y dependientes de falsos próceres benefactores, cuando en realidad son grandes especuladores financieros.

Se da la paradoja, aceptada y consentida por todos los gobiernos que existan poderes supranacionales, además de los creados a raíz de la II Guerra Mundial, que sean más poderosos que todas las naciones juntas. Tienen el poder de llegar a todos y cada uno de los habitantes del planeta, de adoctrinarlos, de crear opinión, la que les place y ser la única verdad admisible y admitida en todo el orbe. Las naciones -casi todas- han claudicado ante el globalismo.

En realidad estos oligopolios son grandes centros ideológicos de manipulación de mentes, que se permiten dictar lo que es verdad y lo que no lo es, censurando todas aquellas opiniones que se salgan de la que ellos mismos han dictado como la verdadera, la global, la consentida, incluida la de un presidente de Usa. Para dar apariencia de neutralidad crean sus propias organizaciones verificadoras -de la verdad, naturalmente- tales como Newtral, Maldita y otras en el caso español.

Estos oligopolios se presentan como meras plataformas que recogen y son meros canalizadores de opiniones externas, que por tanto al no ser empresas de información como puede ser un periódico, sea en formato de papel o digital, no asumen responsabilidad administrativa o penal alguna de los contenidos de sus publicaciones. Sin embargo, estas falsas plataformas que en realidad ejercen de medios de opinión, eluden las responsabilidades en que puedan incurrir.

Una de dos: o son plataformas de comunicación, sin poder intervenir censurando o potenciando determinados contenidos, o son empresas de opinión, con su línea editorial y sus responsabilidades correspondientes. Están, por tanto, en el mejor de los limbos: todo el poder para crear opinión y ninguna responsabilidad.

Como no podía ser de otra manera, el pensamiento Único, tiene como colofón la verdad Única que es la verdad Digital, inoculada persona a persona, a través de un adminículo al que queremos llamar teléfono, pero que es un adoctrinador y espía de todas nuestras opiniones, creencias, conversaciones y movimientos que todos llevamos en nuestros bolsillos.

La Verdad digital se sustenta sobre la mentira, que a su vez se sustenta sobre la distopía del lenguaje, en lo que importa es el relato y donde hoy se dice una cosa y mañana la contraria (Sánchez dixit frecuentemente). Otro tanto ocurre con las fábricas de ideas que son los mass media, la educación y en especial las universidades, donde no se puede disentir de la verdad oficial, so pena de verse apartado del sistema como los apestados de la Edad Media y de hoy, condenado al ostracismo y al silencio.

Las grandes tecnológicas se han puesto al servicio de los grandes centros de poder que son el globalismo y las izquierdas, hoy a su servicio. En Usa, por ejemplo, no manda hoy la Casa Blanca sino los grandes medios en manos de multimillonarios magnates de redes sociales como Jeff Bezos (Washington Post) o el multimillonario Carlos Slim (New York Times), etc. Por contra, en España manda la Moncloa, en que Sánchez cuando expulsado de comité federal del Psoe y dijo que se iba a recorrer España en coche, cogió el avión y se plantó a ver a Soros. En España no manda Amancio Ortega, que es un empresario y benefactor de verdad. Mandan también Banco Santander o Iberdrola, del Ibex35, socios permanentes de Davos, o sea, de Soros también.

La verdad de verdad, ha perdido esta crucial batalla y quizá, la guerra.