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AYER

---Te confieso, mi querido Horacio, que me he pasado el fin de semana releyendo el "No fue posible la paz", de José María Gil Robles. ¿Por qué? No lo sé. Tal vez por ser 13 de julio y en memoria de aquel gran patriota que fue Calvo Sotelo..., o quizás por las noticias nada tranquilizadoras que nos llegan de todos los puntos de la geografía española... (en Almería, la Eucaristía profanada; grave atentado contra la Universidad del Opus de Navarra, y gravísimo atentado contra la Guardia Civil, con muertos, en el País Vasco).
           ¿Fue posible la paz entonces? No, según Gil Robles.
            ¿Será posible ahora?
           ¡Dios mío, qué triste destino el de esta nación preñada de  Historia!  Porque, ¿hasta cuando?, ¿hasta cuando va a durar este desgobierno y esta anarquía?
           Sé que muchos dirán todavía que este es el "precio que había que pagar" por la instauración de la democracia. Sé que muchos "justificaran" la situación y tratarán de quitarle importancia... en base a las libertades conseguidas. Pero yo me pregunto si no habrá llegado la hora de poner freno a esta sangría y a este caos, aun a costa de esas libertades. Yo me pregunto si podrá ser considerado "incitación a la rebelión" pedir públicamente que intervenga el Rey, o el Tribunal Constitucional, o el Parlamento reunido en sesión urgente, o el Ejército..., o que vengan a toda prisa los "cien mil hijos de San Luis". Yo me pregunto si ante una situación como la que atraviesa la Patria no será "presentable" exigir a quien corresponde que dé un paso al frente y... ¡temporalmente! ponga remedio
           Cuenta Gil Robles en su libro ("No fue posible la paz", pág. 610) que en una triste sesión de Cortes del mes de mayo de 1936 se produjo un no menos triste incidente en torno a su correligionario Jiménez Fernández, que obligó a este a perder la mesura y a contestar violentamente al diputado Cordero Bel. Tan mal estaban ya las cosas que el señor Jiménez Fernández no se ocultó de decir el 2 de junio: "... no les extrañará a SS.SS. que prescinda en absoluto de predicar en el desierto, porque hoy me he convencido de que todo lo que son apelaciones a la convivencia, aquí, son perfectamente inútiles".
          "No ocultó tampoco aquella tarde --copio textualmente de Gil Robles-- un cierto desencanto por las posibilidades democráticas de España. Hablando con el señor Calvo Sotelo acerca de la posibilidad de dar al régimen un contenido democrático, se desarrolló el siguiente diálogo en pleno salón de sesiones:
         --- Calvo Sotelo: Se ve palpablemente que la democracia en España, al menos en estos momentos, es imposible.
         --- Jiménez Fernández: Discrepo de esta opinión. Pued dársele ese contenido democrático, aunque reconozco que en los momentos actuales hay que comprimirlo un poco.
       ---  Calvo Sotelo: por lo menos se hace preciso, si no una cadena perpetua, una cadena temporal.
       ---- Jiménez Fernández: En eso estamos conformes.
       ---   Pues yo,  querido Horacio, digo lo que ambos. Que dadas las circunstancias, tristes y trágicas circunstancias, y dado que el gobierno del señor Suárez ha demostrado su incapacidad total de encontrar una salida "normal" para todos..., aquí ya no hay más remedio que adoptar soluciones "anormales". Es decir, si no una cadena perpetua, sí una cadena temporal.
        Y termino con otras palabras de Calvo Sotelo (¡Dios mío, cómo pudo producirse su muerte de aquel modo!), que también recoge Gil Robles: "Si muchos de los republicanos quisieran  se podría llegar a la formación de un Frente Nacional constructivo y patriótico, desentendido de cualquier problema de régimen, libre de temores y suspicacias restauracionistas. Entre todos aún podríamos levantar a este país a un considerable plano de esplendor. ¿Quién se acuerda ahora de cuestiones previas de régimen?.  LO QUE NECESITAMOS AHORA ES ASEGURAR LA CONTINUIDAD DE LA VIDA NACIONAL, SALVAR A ESPAÑA DE LA QUIEBRA COMO ESTADO Y COMO NACIÓN".
       --  Sí, Horacio, mi buen Horacio; tal como están las cosas, aquí y ahora se impone ya que nos olvidemos de muchas cosas y demos un paso al frente. Todos... ¡por España y con España!  
 
HOY
Nada que añadir... salvo que ha llegado la hora de dar un paso al frente. ¡¡¡ YA !!!