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Montejaque ("Monte-Xáquez") es un pueblecito perdido de Málaga, situado casi al lado de Ronda, al pie de la Sierra de Grazalema y entre los riachuelos Campobuche y Guaduárez, de no más de 1000 habitantes, que conquistaron los Reyes Católicos de paso para Granada y fue dominio de los Condes de Benavente durante siglos...un precioso pueblo que yo recordaré mientras viva, pero no por sus callejas árabes y su buena gente, sino porque allí, en las afueras, estaba ubicado el  Campamento Militar donde me pasé dos veranos inolvidables (1964 y 1965) haciendo las Milicias Universitarias, mi "mili", lo que se llamaba oficialmente Instrucción Premilitar Superior (IPS). Fueron dos veranos, 15 de junio 1 de septiembre, duros, mucho más duros de lo que hacían los soldados en su servicio militar obligatorio, porque las Milicias Universitarias estaban concebidas desde  su origen (1942) para la formación de oficiales (Alféreces) o suboficiales (Sargentos).y  su formación e instrucción era la misma de las Academias Militares: muchas horas de estudio: Táctica, Armas, Topografía, Ordenanzas, Historia Militar, y no sé cuántas cosas más... y muchas horas de ejercicios físicos y marchas, contramarchas, diurnas, nocturnas, campo a través, montaña, bosque, a pie, a rastras, con heridos, sin heridos, atravezando corrientes de agua, torrentes, zonas pantanosas, escalando y todas las "lindezas" que se les ocurrían a los mandos la noche anterior... ¡Ah, y disciplina!... joder, quizás lo más duro de sobrellevar para aquellos "señoritos universitarios" que llegan creyéndose estar por encima de los soldados rasos o de los "patateros" (los oficiales o suboficiales ue no habían pasado por ninguna Academia Militar).
                      Que me lo digan a mí, que me perdí la salida de un fin de semana (y no salir de allí al menos los dos días de permiso era como quedarte en el infierno) por llegar 15 minutos tarde la noche del Domingo anterior y entrar en la formación de la Compañía con la gorra de "bonito" y no con la gorrilla cuartelera de faena... o el mes que me pasé en prevención por negarme a hacer el periódico del Campamento si no lo hacía en horas de clase o de trabajo (para librarme de las faenas del día)... Eso fue durante el segundo verano y cuando mi Capitán Alarcón y el Comandante Baturone, supieron que yo era periodista... y no fue un castigo normal, de calabozo  y punto, sino algo de más recochineo, yo tenía que hacer todo lo del día hasta el toque de retreta, pero cuando los demás se iban a la cama yo tenía que coger mi colchoneta y con ella al hombro irme hasta el Cuerpo de Guardia y pasar la noche con ellos... y por la mañana, al toque de diana,ya tenía que estar con los míos y en formación. O sea, una putada... y como ésta podría contarle cientos  (que las iré contando).
              Y, sin embargo, recuerdo aquellos dos veranos de Montejaque con la alegría de los mejores momentos de mi vida.