Agustín Probanza Lobo es licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid (1990, especialidad Botánica), Grado de Doctor en Ciencias Biológicas (Departamento de Ecología) también por la UCM en 1994. En 1996-1997 cursa una estancia posdoctoral en la Universidad de Lund (Suecia), becado por la Comisión Europea. Docente desde 1993 y acreditado como Titular de Universidad-Ciencias en 2011, ha asistido y presentado más de setenta y cinco comunicaciones en congresos científicos nacionales e internacionales y ha publicado más de cuarenta artículos en revistas científicas (de estos, el 80% en revistas indexadas con índice de calidad relativo –ISI, JRC-) varios capítulos en libros y un libro, como coautor. Asimismo también es coautor de una patente (en explotación). Tiene reconocidos tres sexenios de investigación por la CNEAI y ha recibido el Premio Angel Herrera a la mejor labor Investigadora en 2003, y el Premio Angel Herrera a la mejor labor Docente en 2014. En esta entrevista analiza las consecuencias de la pandemia en la educación y de la reacción que han tenido a la crisis en la Universidad San Pablo CEU de Madrid.

¿Por qué cree que en esta pandemia se habla poco de las consecuencias que está teniendo en el sistema educativo?

No creo que sea completamente exacto que se esté hablando poco. Tal vez se está hablando bastante, pero en ocasiones de forma confusa o contradictoria. La razón es la dispersión formal del sistema (y yo me refiero al sistema Universitario) en el que coexisten muchas estructuras: ministerio, CRUE, Sectoriales de Decanos, Consejerías de educación de las CCAA… y la autonomía de las Universidades. Esto da lugar a una dificultad para acordar y ulteriormente comunicar con celeridad y claridad los pasos que se van a seguir, aunque a fecha de hoy está razonablemente claro el escenario… y los alternativos.

En el plano material la salud debe ser lo primero porque sin salud no hay vida y luego la economía, pero la educación es el primer peldaño de la economía …

En efecto, es así. Es importante que reaccionásemos rápido para que este no sea (en todos los niveles educativos) un curso en blanco. Eso comprometería años ulteriores, y en cascada afectaría a la economía (p.e. demora de incorporación al mercado laboral de egresados). La única vía es completar telemáticamente la formación, asegurando la adquisición de los conocimientos, habilidades y destrezas que han de adquirir los estudiantes y establecer mecanismos garantistas para evaluar los conocimientos. Por garantistas me refiero a que evalúen esas capacidades adquiridas por los estudiantes y que no hay falta por parte de estos de integridad académica.

En la Universidad San Pablo CEU, reaccionamos rápidamente y en dos días estábamos impartiendo la docencia on-line y ya tenemos planificada la metodología para exámenes no presenciales… y todo ello en perfecta comunión con las directrices de las autoridades educativas.

La pandemia nos sorprendió a todos… pero ustedes los docentes han reaccionado rápido y bien dando clases on line desde el primer día…

En realidad, la reactividad de los docentes ha estado en correlación con la capacidad de las Universidades de haber preparado con carácter previo a la llegada de la pandemia (al ver en las semanas anteriores su evolución en otros países) un plan de contingencia. Además, ha sido importante el grado de digitalización de las Universidades. La reacción ha sido diversa y en algunas universidades (sobre todo las que tienen mayor tamaño) la reacción ha sido más lenta, si bien a fecha de hoy la cobertura es prácticamente total en el ecosistema universitario español.

¿Cómo valora la reacción del profesorado y la dirección de los centros?

En el caso de mi Universidad, la San Pablo CEU, mi valoración es que ha sido excelente. El PDI ha sido diligente y capaz de adaptar en menos de un par de días una docencia diseñada para presencial a on line. Esto ha sido en buena medida del trabajo de las direcciones de Facultades y Escuela desplegando escrupulosamente el plan de contingencia diseñado en el Rectorado.

¿Cómo está siendo la reacción de los alumnos?

En lo que conozco de primera mano, la Universidad San Pablo CEU, una reacción muy pareja a la del profesorado, y supongo que así ha sido al encontrar continuidad en el curso inmediatamente al inicio del confinamiento. Los estudiantes están siendo activos (proactivos), con niveles de asistencia a las actividades telemáticas altísimos, cumpliendo los plazos, atendiendo a las convocatorias… en definitiva siendo coherentes con sus responsabilidades y asumiéndolas. El Vicerrector de Estudiantes de nuestra Universidad, Ángel Bartolomé Muñoz de Luna, se reúne on line con carácter semanal con todos los delegados, de todos los cursos, grupos y titulaciones de la Universidad y nos informa de la altísima satisfacción de los estudiantes. Estamos muy orgullosos de nuestros estudiantes.

¿Cómo es a grandes rasgos el plan de contingencia que han trazado ustedes?

Como señalaba antes, semanas antes del confinamiento, en la Universidad San Pablo CEU, nuestra Rectora, Rosa Visiedo, encomendó al equipo rectoral diseñar un plan de contingencia. Así se hizo en tiempo récord. El plan de contingencia considera cuatro escenarios (de complejidad creciente, desde el uno - que no hubiese confinamiento- hasta el cuatro, sin retorno presencial hasta la conclusión del curso); en cada caso, en cada escenario, se contemplaba la sistemática (procedimental y técnica -sistemas informáticos ad hoc-) en cinco facetas: docencia, actividad investigadora, sistemas de atención al alumno, procesos de gobierno ordinario (ad extra, ad intra) y estudiantes internacionales (incoming y outcoming).

Para esto ha sido fundamental la labor del Vicerrector de Transformación Digital, Iñaki Bilbao y su equipo (tanto técnico, como los Embajadores Digitales) para activar lo antedicho. Se han articulado procesos, y lo más importante, se ha desplegado a través de los Embajadores Digitales (compañeros profesores que son la punta de lanza de la digitalización de la Universidad) una sistemática de ayuda y formación a todo el PDI para poder desarrollar su labor con las herramientas que dispone la Universidad (Blackboard, Teams). Para ello hemos contado con la inestimable ayuda de socios estratégicos como Microsoft.

Como profesor en general, al margen de su especialidad, ¿Qué aspectos positivos pueden tener estos momentos de privación para las generaciones venideras?

Yo creo que esta crisis es también una oportunidad, y así se está demostrando. En nuestra comunidad Universitaria la situación nos ha permitido comprobar como ordenando las cosas, planificando y cada uno (PDI, PAS, estudiante, autoridad académica) actuando de forma disciplinada y constante, permiten seguir adelante con éxito. Esta situación ha dado una métrica de la calidad humana y profesional de todos, en mi opinión más que satisfactoria.

En algún lugar leí algo así: tiempos de bonanza hacen personas flojas, tiempos recios hacen personas fuertes. En esa línea esto va a servir para los estudiantes (y no solo a estos) para robustecerse, para saber adaptarse a la adversidad y superarla. Téngase en cuenta que han vivido hasta ahora en un mundo, en una sociedad razonablemente sencilla, predecible y confortable. Muchos van a encontrar (algunos a redescubrir) que determinados valores (morales y éticos) que se habían desmontado de forma sistemática, son los que soportan la fortaleza colectiva para salir de situaciones difíciles como en la que estamos, más allá de lo que pueda hacer la ciencia y la técnica. La piedra angular es que asumamos esos valores morales en los que la disciplina, la generosidad y el amor hacia el otro, hacia el prójimo, sustentan nuestra supervivencia como sociedad.