“Asturias, patria querida” es el himno oficial del Principado de Asturias, según establece la Ley del 27 de abril de 1984. Se trata de una canción popular que estaba tan arraigada entre los asturianos que fue elegida finalmente como himno, pero pocos saben que su origen se relaciona con uno de los músicos cubanos más importantes, autor de conocidos sones y fundador en 1927 del Septeto Nacional, el habanero Ignacio Rodríguez Martínez, más conocido por el nombre que le diera fama mundial: Ignacio Piñeiro, que escribió una letra nostálgica adaptada a una música festiva para homenajear a su padre que era asturiano y había vuelto a Asturias para morir en 1926.

     Canción que estaba consolidada como una llamada que servía para rememorar Asturias a los que añoraban “la tierrina”; y emoción y nostalgia es lo que, principalmente, sienten los asturianos y otros muchos españoles, enamorados de Asturias, cuando oímos tocar “Asturias, patria querida” y escuchamos su letra, que todos cantan así:

 

    Asturias, patria querida,

    Asturias de mis amores;

    ¡quién estuviera en Asturias

    en todas las ocasiones!

 

    Tengo de subir al árbol,

    tengo de coger la flor,

    y dársela a mi morena

    que la ponga en el balcón,

 

    Que la ponga en el balcón,

    que la deje de poner,

    tengo de subir al árbol

    y la flor he de coger.

 

 

PD.- En 1934, durante la Revolución de Octubre, esto es, cuando los socialistas, comunistas y anarcosindicalistas dieron el Golpe de Estado a II República, apareció un texto distinto al original, conocido como “Asturias, tierra bravía”, que refleja a  perfección la catadura de la canción adaptada a la calaña real de los que la cantaban: esa brutal, sanguinaria y devastadora jauría de milicianos y mineros levantados en armas, huelgas y manifestaciones, que fueron autores de vandálicos delitos y verdugos de sacerdotes y religiosos. Precedente de la persecución religiosa de la macabra sintonía marxista de 1936-1939.

 

La letra de esta canción que se conservó en los archivos del comité central del Partido Comunista en Madrid, dice así:

 

    "Asturias, tierra bravía,

    Asturias, de luchadores;

    no hay otra como mi Asturias

    para las revoluciones.

 

    Tengo que bajar a Oviedo

    empuñando mi fusil

    y morirme disparando

    contra la Guardia civil;

    contra la guardia civil

    y los cobardes de Asalto;

    tengo que bajar a Oviedo

    y morirme disparando.

 

    Los obreros, en Asturias,

    demostraron su heroísmo

    venciendo a la clerigalla

    y al feroz capitalismo

 

    Los de Lerroux y la CEDA

    son los verdugos de Asturias,

    los que roban las conquistas

    del obrero que trabaja.