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Es increible las cosas, las personas, los hechos, los acontecimientos que se van acumulando, sin darnos cuenta, en nuestras vidas, Y con el paso del tiempo y los años. Y es también curioso como cosas o personas que creías olvidadas o perdidas, de pronto saltan de la oscuridad de la mente y vuelven a la luz. Además suelen aparecer como las cerezas, que tiras de una y te salen diez. Es lo que me ocurrió ayer. Entré en Internet y sin buscarla me encuentro con una entrevista con un famoso abogado, ya jubilado,  a quien el periodista con gran admiración llama don Ramón Hermosilla y ¡oh milagro! resulta que el tal don Ramón Hermosilla, no es otro que aquel que fue mi abogado durante un tiempo, siendo yo Director de "El Imparcial".
Y tengo que decir y digo, que a Ramón Hermosilla le  recordaré mientras viva, porque a mi lado estuvo cuando un día, en medio de la lucha que me traía con Suárez y su Gobierno, me detuvieron acusado de "incitación al asesinato" y allí... estuvo Don Ramón, y no sólo como abogado, sino como amigo.
Lo curioso es que al recordar a Ramón Hermosilla se me han venido a la cabeza los otros abogados que me ayudaron en mi largo viacrucis judicial, 127 veces pasé por los juzgados,( que ya por entonces los Fiscales y los Abogados del Estado eran fiscales y abogados del Presidente del Gobierno): Ángel López Montero, José María Ruíz Gallardón, Cristina Peña, Ricardo de la Torre y Miguel Gistau. De todos y cada uno de ellos podía hablar extensamente, y lo haré otro día, porque a través de ellos podía contar muchas experiencias y aventuras profesionales de mi vida...y curioso fue que Ramón Hermosilla y Ángel López Montero, mis dos abogados, coincidieran después en el "23-F": el primero como defensor del general Armada y el segundo, del teniente coronel Tejero. Sí, otro día hablaré más de ellos. Lo haré.
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