Hoy me he tomado un par de cervezas y voy a escribir un poco de todo bajo los efluvios del alcohol. Espero que me salga un buen artículo y no tenga que arrepentirme de mis palabras.
 
En primer lugar quisiera comentar el estado de postración y de decadencia de nuestra patria en particular y de Europa en general.  Como los que fueron dueños del mundo han venido a convertirse en unos campos temáticos para el solaz y disfrute de chinos, rusos y americanos. 
 
Lo que era vanguardia del conocimiento y de la ciencia ha venido a convertirse en un botellódromo enorme adobado con infinitos partidos de fútbol.  Aquel ansia de aventuras, de conquistas, de conocimientos, aquella curiosidad por el mundo, por el espacio, por la existencia microscópica, han sido sustituidos por los vapores del porro y la litrona.
 
Aquellas marchas marciales, aquellos desfiles de nuestros ejércitos han sido relevados por los orgiasticos espectáculos de la Semana del Orgullo Gay.
 
Y lo peor es que la gente piensa que esto es el progreso. Que lo que son síntomas de la más abyecta decadencia son conquistas sociales irrenunciables. Y no hay manera de razonar con esta gente y de hacerles comprender que nos precipitamos hacia el abismo.
 
Mientras, los yihadistas islámicos se frotan las manos viendo como Europa y en primer lugar Al Andalus van quedando listas para la invasión de los nuevos Tarik y Muza.
 
Señores, la tercera guerra mundial llama a nuestras puertas, y el enemigo es el Islam y no Rusia. Como los bárbaros se abalanzaron sobre el Imperio Romano de Occidente cruzando el Rhin helado la Nochevieja del 406, así los africanos se rearman en espera de que la fruta esté madura para llegar esta vez con sus tropas no hasta Poitiers, sino hasta Dublin.
 
Mientras llega ese día la raza blanca se ve extinguida gracias al aborto, el invierno demográfico y la inmigración ilegal que como la marabunta en la película de Charlon Helston va expandiéndose sobrepasando todos los obstáculos, vallas y fronteras que se encuentran en su camino.
 
Y nosotros, como incultos e ingenuos en que nos hemos convertido los recibimos con los brazos abiertos.
 
Por eso no me canso de escribir sobre estos temas en mis artículos. Predicando en el desierto trato de advertir a nuestra complaciente sociedad y sin obtener resultado alguno, de todo a lo que estamos abocados y de todo lo que se nos viene encima. 
 
Como la calma antes de la tormenta estamos divirtiéndonos plácidamente sin escuchar las amenazas que provienen del otro lado del estrecho. De seguir así nuestras mujeres serán violadas al igual que las matronas romanas fueron violadas por los hombres de Alarico, Genserico y Atila. Y el color café con leche será el color de los habitantes de una nueva Europa gobernada por mahometanos negros y que se levantará al amanecer despertada por el canto de los minaretes.
 
Esto es lo que viene en camino señores. Despertemos de una vez. Para cambiar el rumbo erróneo que hemos emprendido. Algunos países de Europa como Francia, Polonia, Hungría, Dinamarca o Suecia van saliendo del letargo poco a poco. Pero hace falta que países como España o Alemania dejen atrás sus complejos buenistas y sean los abanderados de esa regeneración por una Europa blanca y luminosa.
 
Es cuestión de supervivencia, no es cuestión de racismo ni de xenofobia. Ni de homofobia tampoco.  La vieja Europa debe rejuvenecer, y si es de la mano de un nuevo conductor de hombres creo que será mejor y más beneficioso, puesto que la democracia liberal y el dinero , el verdadero poder en la sombra, han renunciado a protegernos. 
 
Así pues una nueva mentalidad debe también adueñarse de nuestro país y de nuestro continente.  Una mentalidad marcial y de milicia. Promovida por FE-JONS y los partidos homólogos europeos. Una mentalidad de ilusión y de misión. Una mentalidad alegre y combativa. Que aleje el nihilismo y el relativismo de nuestras vidas.
 
Y recuperar la fé. Entre otras cosas para promover la natalidad y la fé en la otra vida. Para ahuyentar el miedo a la muerte. Jesucristo resucitó. Dos mil años de evangelización, con sus catedrales, iglesias, conventos y misiones, giran en torno a este hecho explicado en los evangelios. Me niego a creer que todo este movimiento y todo este tinglado que dura dos milenios se base en una mentira.
 
Los europeos sin miedo a la muerte serán invencibles. Los europeos pusilánimes y cobardes serán pasto fácil de las huestes mahometanas. Por ello desde el poder se debe fomentar la recuperación de la religiosidad de nuestras gentes. Será la argamasa que nos una cuando llegue la hora del envite. Será la forja de nuestras almas la que salve nuestros cuerpos. 
 
Así pues, señores y camaradas, tenemos una ingente tarea por delante. El conseguir que los españoles y europeos vuelvan a ser bravos. No es tarea fácil, el dinero que ha corrompido nuestras almas, se negará a abandonar el poder. Pero si queremos sobrevivir a los acontecimientos no nos queda más remedio que ponernos manos a la obra.
 
Y termino por hoy. Me voy a tomar un café y a charlar un rato. Ojalá que mi artículo les inste a charlar de estas cosas en sus respectivos cafés.  Luego cogeré el tractor y echaré algo de herbicida a los trigos. Ojalá que las malas hierbas de la complacencia y del pasotismo sean escardadas de España y de Europa antes de que sea demasiado tarde.