Entre la fauna de nuestras calles

están los ecologistas en acción,

dispuestos a salvar el planeta

y a especies en peligro de extinción.

 

Ahora han recogido firmas

para proteger al Mar Menor,

que se le conceda personalidad jurídica

es su última pretensión.

 

Profesores universitarios

encabezan esta petición.

Periodistas y medios de masas

contribuyen a su difusión.

 

Se trata un nuevo paradigma,

proclama un insigne pensador,

experto en decir burradas

desde su universitaria institución.

 

Laguna salada y persona jurídica,

curiosa combinación.

Se conceden derechos humanos

a quien no tiene ninguna obligación.

 

Por fin las medusas marinas

gozarán de justa protección,

mucha más de la que merece

el humano embrión.

 

Sesudos intelectuales

aplauden la decisión.

La filosofía pierde prestigio

¿y preguntas la razón?