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Hoy ha muerto una de "mis mujeres" de PUEBLO:  Mariví Romero, la hija mayor de Don Emilio (el Gran Jefe, el mejor Director de periódicos del siglo XX), la primera mujer crítica de toros de España, que se hizo popular por saber llevar el Arte del toreo a las pantallas de Televisión Española con aquel programa que, junto a Manolo Molés, cautivó al mundo taurino, aficionados o no. ("Revista de toros" 1973-1983)
                 Pero, yo no voy a reescribir aquí su biografía, sino recordar su paso por "PUEBLO" y aquellas disputas, profesionales y artísticas, que mantuvieron ella y Alfonso Navalón, otro de los mejores críticos de la Historia de la Fiesta, en presencia de Manuel Molés, y bajo mi supervisión.
                Verán. Era ya una costumbre programada en "Pueblo" sacar un Suplemento especial de toros cuando llegaba cada año la "Feria de San Isidro" y hasta se hacía en "salón aparte", al margen de la Redacción, en la Biblioteca, aunque con el equipo habitual de toros del periódico, Alfonso Navalón, Mariví Romero (como cronistas y críticos) y Manolo Molés, como informador, más el fotógrafo especializado, Rubio, y los mejores, turnándose, Raúl Cancio, Enrique Verdugo, Juana  Biarnés o Santiso, un confeccionador fijo, Luis González, y alguna firma de las importantes de Opinión... y yo como Subdirector, como Jefe, por delegación, naturalmente, del Director.
                         Y aquello era cada tarde una batalla, ya que los dos gallos del corral, o el gallo y la gallina, (Navalón y Mariví) se llevaban como los perros y los gatos, y además sus criterios taurinos eran como el día y  la noche...Se discutía por todo, por si los toros habían sido buenos o malos, con trapío o sin trapío, si la oreja de Paco Camino había sido un regalo o se mereció las dos... que si "los del 7" eran unos locos analfabetos taurinos o los "Doctores" del pueblo... que  si el Viti, que si Diego Puerta, que si...
                      ¡¡ Dios, la que tuvimos la tarde del famoso rabo de Palomo Linares, de 1972!!.
porque para Navalón había sido una "rosquilla del Santo", o sea un regalo de Reyes, y para Mariví y Molés un trofeo merecido y justo... y a ver fotos y fotos y fotos... y esto no esto no es un toro (pobre "Cigarrón", que así se llamaba el "bicho" que salió de la plaza sin orejas y sin rabo)... ¡la guerra, Navalón- MARIVÍ-Molés!... tanto que aquella noche no pudimos cerrar la portada del Suplemento, porque el gallo y la gallina amenazaban con irse del periódico si no ponían los títulos que cada cual había puesto en su crónica... y hubo que esperar al fallo del Director, que, eso sí, lo que dijera el "Gran Jefe" era la sentencia del Supremo (el de entonces, claro, no el de hoy) y no la discutía ni San Isidro...
                    Pero, lo gracioso fue que el Director-Supremo se inclinó por los títulos y la foto del Navalón, con el gran cabreo de la Señora Mariví, que esa noche hasta se olvidó que el Director era también su padre y se fue dando un portazo. (Claro que Don Emilio, después, ya en el despacho normal del periódico, me dijo: Ya lo ves, Merinito, a veces hay que ser sibilino. Hoy, mi hija, tenía razón y yo tuve que dársela, y se la iba a dar, pero luego lo pensé meor y me dije.... bueno, a mi hija la puedo convencer en casa, pero el gallo, con lo vanidoso que es, si se va lo tengo otra vez mañana en el "Informaciones" y eso no sería bueno para "Pueblo". Ya vendrán otras tormentas...".
                          Señores, Mariví Romero ha muerto, y con ella se me van muchos recuerdos y restos de mi juventud (entonces yo tenía 32 años y hoy he sobrepasado los 80). Así es la vida, esta vida.