Estimados señores:

 

Mi nombre es Germán Sánchez Vegas, con D.N.I. 70802902R, presidente provincial de VOX en la provincia de Ávila durante el período comprendido entre Febrero de 2017 y Noviembre de 2019. Soy militante desde septiembre de 2016, cuando VOX apenas contaba con 40.000 votos en toda España.

Les agradezco mucho la confianza que depositaron en mí al hacerme acreedor del que yo consideré un honor, ser primero coordinador y después, presidente provincial, del partido que yo creía que cambiaría España.

Hoy, sin embargo, todas las razones que motivaron mi adhesión al partido y me llevaron a aceptar el encargo de coordinar, dirigir y  hacer crecer el partido ya no se mantienen, empezando por la confianza en la persona que preside el mismo, Santiago Abascal, y siguiendo por el secretario general, Javier Ortega-Smith.

He comprobado con sorpresa como el criterio de designación de los diversos coordinadores y presidentes de gestora provinciales han estado condicionados por el amiguismo, enchufismo, nepotismo, y no se ha respetado el trabajo de las personas que trabajamos hasta 2019 para conseguir el mayor logro de este partido en su historia a nivel provincial, la consecución de un acta de diputado, que ostenta la señora Trías, doña Georgina, impuesta desde Madrid e inmerecedora, a todas luces, del honor que supone representar a Ávila en el Congreso de los Diputados. Han sido esta señora, y D. Ángel de la Cruz, quienes han desmontado la estructura del partido en la provincia, provocando con sus decisiones, injerencias e intromisiones, que el partido haya tenido el triste honor de tener 3 gestoras en apenas 2 años y medio, desde noviembre de 2019 que se provocó la salida de la presidencia de quien les escribe. Son las características antes señaladas las dominantes para definir la reciente candidatura por la provincia de Ávila a las Cortes de Castilla y León.

El rumbo que está tomando VOX, y la deriva que se empezaba a atisbar en 2019 hoy ya es patente y constatable, cuando el señor García-Gallardo, candidato de VOX a la Junta de Castilla y León, anuncia (y así se recoge en diversos medios de comunicación locales y nacionales) que no solicitará al Partido Popular la derogación de las leyes de violencia de género y de memoria histórica.

Pero la coherencia es fundamental: no se puede iniciar la campaña electoral de Castilla y León anunciando a bombo y platillo que no se busca ocupar cargos, sino cambiar políticas, para una vez terminada la misma, hacer completamente lo contrario: renunciar a la firmeza en las medidas en pos de una “flexibilidad” que permita ocupar puestos de gobierno porque “no somos menos que Ciudadanos”. No importa ya tanto, parece ser, derogar una Ley “puntera” y pionera entre las diversas “autonomías” en materia de violencia de género, al igual que no importa derogar un Decreto de memoria histórica que destina una cantidad importante del presupuesto de la Junta de Castilla y León  a las subvenciones para buscar a víctimas de un conflicto acaecido hace ya 8 décadas mientras una Comunidad entera MUERE por despoblación y falta de oportunidades, sobre todo para los más jóvenes. Compruebo con desolación como deciden seguir el camino emprendido por doña Rocío Monasterio en la Comunidad de Madrid, quien pudo haber condicionado su apoyo a los presupuestos de Isabel Díaz Ayuso exigiendo la derogación de la nefasta Ley 3/2016 de protección integral contra la LGTBIfobia, pero no lo hizo, sin que esto supusiera una merma en la credibilidad de VOX entre sus votantes y militantes. Supongo que este precedente es el que les lleva a suponer que el cambio de rumbo mostrado en Castilla y León no repercutirá en los resultados del partido en un futuro, pero no es menos cierto que esta variación hacia una política posibilista y pactista es lo que conlleva a que este partido deje de ser, para muchos, el movimiento necesario para el cambio que necesita España. Y pasa a ser lo que podemos definir como un ENGAÑO, ante el que no asistiré como espectador impávido ni mucho menos como “paganini”, y más cuando a muchos nos costó mucho dinero y esfuerzo sacar adelante un partido que no correspondía en recursos a los que por él trabajábamos.

Es, más o menos, la misma coherencia que demostró Santiago Abascal conmigo al llamarme “fenómeno” en el acto celebrado en Ávila el día 15 de octubre de 2019, y poco más de un mes después demostrarme que mi trabajo no suponía suficiente aval para continuar liderando el partido en Ávila.

Espero que el cambio de criterio no les lleve a ocurrencias como la propuesta por el concejal del Ayuntamiento de Madrid Fernando Martínez Vidal, de eliminar las referencias al franquismo del Arco de la Victoria de Madrid. Ya que quieren mantener TODO tal y como está, al menos dejen lo bueno, que lo malo ya se ocupan otros de traerlo, mantenerlo y extenderlo. Pero les doy un consejo, si me lo aceptan: no sean tan burdos en la ejecución de este vil engaño a sus votantes y simpatizantes. Ya que no van a cambiar nada, por lo menos manténgalo más en secreto.

Por todo esto, les comunico mi baja irrevocable y definitiva del partido. Les ruego se sirvan cursar mi baja como afiliado, así como hacerme constar la recepción de este escrito.

 

Atentamente,

 

Germán Sánchez Vegas