Se me ocurren títulos,

buenos títulos

para libros que acaso

nunca escribiré.

Tirado al sol

es uno de ellos

y hasta puedo ver con nitidez

el contenido de ese libro.

Un playboy ya cuarentón

sería el protagonista,

la Riviera francesa el escenario

y el ocio más absoluto

de la historia el motor.

Habría bonitas mujeres

por doquier,

pero sólo una

(una bella a lo Grace Kelly

en Atrapa a un ladrón)

haría diana en el cuore

de nuestro cuarentón.

Éste no sería

tan apuesto como Grant,

pero sí más fornido y más macho

e igualmente seductor.

Sostendrían, el macho y la bella,

un tira-y-afloja continuo,

con besos a medianoche

y gozosas trifulcas de amor.

Serían felices pero

llegaría como siempre

la hora de la verdad.

Entonces él tendría

que tomar la decisión:

sentar por fin la cabeza

o seguir tirado al sol.

En el aeropuerto con dos billetes

ella lo esperaría.

El cielo justo aquel día

se nublaría.

Y nuestro héroe,

borracho de duda y fervor,

vería desde la playa

alejarse aquel avión.