Pasan los años y pasan los siglos y la leyenda de Florinda “la Cava” sigue llenando páginas e inspirando obras de arte. Quizás porque no todos los días se pierde un Reino por una mujer y eso, al parecer, fue lo que sucedió con “la Cava” y el Rey Don Rodrigo. Sin embargo, no todas las versiones que se han dado coinciden, ya que unas veces aparece como la hija del Conde Don Julián y otras como una simple esclava utilizada para conquistarse al Rey Don Rodrigo. Tampoco se sabe a ciencia cierta cómo fue lo de la violación y qué pasó con el hijo que no llegó a nacer. Por todo ello me complace reproducir la que yo considero como verdadera historia de Florinda “la Cava”, la amante del Rey Don Rodrigo, que transcribo de la obra “Egilona” y “La Cava” de Barrau-Dihigo. Así que pasen y lean:

florinda_la_cava.jpg_2

  • “Gina”, de esta noche no pasa que me cuentes lo que en verdad pasó entre mi primo Rodrigo, la “Cava” y tú.
  • Oh, Pelayo, no. No quiero recordar nada de Toledo ni de Córdoba.
  • Pues yo sí, tengo esa curiosidad.
  • Bueno, si te empeñas. Verás, cuando mi madre y tu tío Teodoredo me casaron con Rodrigo, yo no valoré bien el error que cometía, pero la insistencia de mi madre y sobre todo que tú no estabas, que estabas como siempre en la guerra, me decidió. Al principio fue todo muy bien, pero a medida que fueron pasando los meses y yo no me quedaba preñada todos nos pusimos nerviosos, la que más, por supuesto, mi madre, porque ella decía que el principal objetivo de una Reina tiene que ser darle herederos a la corona. Así que cuando pasó el primer año y yo nada mi madre se puso más nerviosa, tal vez porque ella conocía las andanzas mujeriegas de mi marido y temía por nuestro matrimonio, tuvo la malvada idea de buscar- se a una sorgiña, una especialista en brebajes afrodisiacos a base de hierbas y especies, aunque antes me examinó detenidamente hasta en mis partes más íntimas para ver si yo podía ser madre o no y cuando comprobó que mi organismo estaba listo y que no tenía ningún problema físico fue cuando preparó un brebaje afrodisiaco para el rey, ya que en su opinión si yo podía tener hijos y no los tenía era por defecto del hombre… Y así mi madre “compró” al cocinero de Rodrigo y con él acordó que mezclase, para que él no notase nada, el brebaje, que por cierto era una mezcla de tortuga, mostaza, lavanda, albahaca, vainilla y comino que olía fatal, con su comida habitual... y el Rey el primer día hasta aplaudió el nuevo plato por su buen sabor. Sin embargo, las cosas no fueron como había planeado mi madre y a los pocos días de estar Rodrigo tomando aquel “mejunje” cayó enfermo, tan enfermo que los médicos creían que se moría y hasta tuvieron que llevárselo de palacio a una finca real de los alrededores de Toledo, y llegaron a la conclusión de que el origen de su enfermedad había sido algún alimento que había comido que no estaba en buenas condiciones o que había sido Naturalmente las miradas se dirigieron rápidamente al cocinero y se pensó que le había puesto algún tipo de veneno y el pobre hombre tuvo que confesar a la fuerza lo que había convenido con mi madre… y te puedes imaginar lo que sucedió. Mi madre desapareció por ensalmo y yo no tuve más remedio que contarle la verdad a Rodrigo y explicarle que todo había sido para ver si podíamos tener hijos. Y eso le enfureció aún más, porque era dudar de su capacidad para procrear y me castigó. No me repudió, pero me mandó al palacio de verano que la familia real utilizaba por temporadas y durante casi un año no tuvimos ninguna relación matrimonial.

florinda_la_cava.jpg_11

Fue en ese tiempo cuando surgió la “Cava”. Al parecer la joven ocupaba un palacete que lindaba con el palacio real y Rodrigo la conoció cuando un día salió a pasear por el jardín y vio que en el jardín vecino se bañaban unas cuan- tas jóvenes desnudas y sus ojos se fijaron en la más bella de todas… y fue verla y, mujeriego como era, quiso poseer- la de inmediato. A partir de ahí sólo supe algunas cosas que me contaban los servidores, pero todos los indicios llevaban a que el Rey hizo su concubina a la bella que todos conocían como la “Cava”. ¿Y quién era la “Cava”?

florinda_la_cava.jpg_12

Según se supo enseguida la “Cava” se llamaba Florinda y era hija del Conde Don Julián, gobernador de la plaza de Ceuta, que la había mandado a Toledo para que se formase y se educase en la Corte y con los mejores profesores.

florinda_la_cava.jpg_13

  • Pero el problema surgió cuando la tal Florinda, quedó preñada y pensando que su hijo podía ser el heredero, quiso ser algo más que una concubina y le planteó al rey que tenían que casarse, que ella quería ser Reina… y Don Rodrigo, que todavía era mi mari- do, puesto que no me había repudiado, o acaso por- que, como él mismo decía, se había enamorado de verdad de mí, se plantó y le dijo a la joven que o concubina o nada, y la reenvió a su casa. La “Cava” (la traducción hispana de esa palabra era “Mala mujer”) se enfureció al verse repudiada y escribió una carta a su padre contándole a su modo lo que había pasado y Don Julián, seguidor de los witiza, los enemigos de los Favila y especialmente de Don Rodrigo, enfureció también y entró en negociaciones con los árabes, especialmente con el walí de Ifriquiya, Musa Ibn Mussair, un hombre ambicioso con el que hacia negocios de venta de armas y esclavos, y le ofreció la posibilidad de invadir y conquistar la Hispania visigoda, e incluso le ofreció dinero (50.000 dinares de oro) y barcos para transportar a sus hombres y cruzar el Estrecho.

florinda_la_cava.jpg_2

  • ¿Y qué fue de aquel hijo? -preguntó

florinda_la_cava.jpg_4

  • Nunca se La "Cava" desapareció de Toledo de la noche a la mañana. Aunque por una servidora de Pa- lacio me llegó el rumor de que el Conde Don Julián había estado con el Rey y le había pedido permiso para llevársela a Ceuta, temporalmente, porque su madre estaba muy enferma y la reclamaba. Permiso que el Rey concedió de inmediato pues así se quitaba el problema de encima... claro que lo que él no podía imaginar en aquellos momentos fue que en lugar de la "Cava" el padre agraviado, o al menos en apariencias, por lo que supe después, le iba a mandar un ejército árabe para arrebatarle la Corona y hasta la vida….

 florinda_la_cava.jpg_5

Y siguiendo las aguas del Deva llegamos a Tina Mayor, el estuario donde deja ya sus aguas el Deva, entre los pueblecitos de Unquera y Pechón, en la parte cántabra y Riva- dedeva en la parte asturiana.

florinda_la_cava.jpg_8

¡Dios y por primera vez en mi vida vi el mar! …. Y jugué con las olas, y me bañé y disfruté de mi Pelayo. Y ya tum- bados en la arena mi amor me dijo:

la_cava

  • ¿Bueno, vas a terminar todo lo de la “Cava” o no? -me dijo Pelayo nada más sentarnos.
  • Está bien, si no hay más remedio…. Dicen que el Conde Don Julián abrió las puertas de Hispania a los árabes, con su dinero y sus barcos, porque Don Ro- drigo había repudiado a su virgen hija, después de violarla y dejarla preñada… y así seguramente lo contarán los padres a sus hijos y a sus nietos. Pero, las cosas no fueron exactamente así. En primer lugar hay que aclarar que la tal Florinda, a la que llaman la “Cava”, no era ni si quiera hija de Don Julián, como tampoco Don Julián era un hispano puro, ya que su madre era abasie. La niña Florinda era hija de un ma- trimonio mixto formado por un español y una bere- ber nata que se crió en el desierto. A los 12 años, al parecer, era ya una belleza y los padres que no te- nían ni para comer la vendieron, como ya habían vendido a otros 8 hermanos. La niña cayó en manos de Musa Ibn Musair, el walí de Ifriquiya, el padre de Aziz, que la compró en un mercado de prostitutas y en su harén se desarrolló y se hizo mujer, una mujer más que bella, bellísima… Cuando solo tenía 16 años el walí Musa y el Conde Don Julián se sirvieron de ella para el plan de invasión de Hispania que estaban preparando. Don Julián la adoptó como hija suya y como su relaciones con la decadente corte visigoda eran buenas la envió a Toledo, en apariencia, para que se formara y educara al estilo hispano, y consi- guieron para ella un palacete colindante con el Pala- cio Real, pensando que tarde o temprano el Rey Don Rodrigo, que se perdía ante una mujer bella, acabaría rendido ante ella.. y a la espera de esa situación Mu- sa, el Conde y el witizano Duque Segisberto, con la colaboración de los judíos planificaron la invasión, y casi todo sucedió como lo habían planificado, menos que la joven llegado el momento importante no se conformó con ser solo concubina del Rey y quiso ser Reina.

la_cava.jpg_4

  • Así que cuando el Rey la repudió y Don Julián se la llevó otra vez a Ceuta ya no fueron las cosas igual para ella. La “Cava”, de ser casi dueña del Palacio Real y concubina del Rey de Hispania, volvió, incluso preñada, al harén de Musa Musair y todavía peor, cuando éste cayó en desgracia y fue condenado a muerte por el califa de Damasco todos los bienes del walí pasaron a la Corona califal y ahí se pierde el rastro de la “Cava”. Nunca más se supo de ella ni del Conde Don Julián, el que pasó por ser su padre, tras la ba- talla de Guadalete. Nadie pudo confirmar si murió o no en la batalla, ni qué fue de su vida después. Según Aziz, mi marido, sobrevivió por poco tiempo, porque al parecer cuando los yemeníes asaltaron y tomaron la plaza de Ceu- ta acabaron con él e incluso, me dijo, que sus restos habían sido arrojados a las fieras del desierto.
  • ¡Qué barbaridad!... y pensar que Hispania se perdió por culpa de estos personajes.