La doctrina católica es un mar

de belleza profunda y cristalina

donde todo es perfecto pues divina

es la fuente en que nace su caudal.

 

La doctrina católica es fanal

portentoso que al alma la ilumina

y sabio tribunal que dictamina

aquello que está bien y que está mal.

 

El Espíritu Santo la vigila

de los pérfidos hijos de Satán

que insertando el error buscan su ruina.

 

Conózcase primero antes de hablar.

Imposible que no ame la doctrina

católica quien ama la Verdad.